Deidara
—Naruto... Es suficiente...
No importa cuántas veces se lo diga, sigue metiendo cristal por la nariz como un loco. No le bastó con embriagarse, con hundirse en alcohol y humo hasta perder la noción de sí mismo.
—¿Siquiera me escuchas? —pregunté, tratando de que mi voz se mantuviera firme sobre el murmullo apagado del bar vacío.
—Cálmate, Deidara... No es para tanto...
—Lo es... Podemos hablar si quieres.
—Hablar es lo último que quiero...
—Al menos termina de vestirte.
Me miró con el ceño fruncido, molesto. Tomó sus pantalones y los dejó caer sobre la ropa que aún olía a licor y humo del bar.
—¡Listo! Vámonos...
Gaara y Sasori, que aún estaban en los camerinos, soltaron una carcajada al ver su estado deplorable. Los miré con furia, y ambos giraron el rostro con sonrisas burlonas. Si no fuera porque me preocupaba más mi hermano, les habría saltado encima sin pensarlo.
Suspiré. Guardé nuestras cosas, recogí mis pertenencias y tomé su chaqueta para ponérsela. Cuando lo miré de nuevo, fruncí el ceño: otra vez estaba inhalando de la bolsita en sus manos. Sin saber qué más hacer, se la arrebaté con fuerza.
—¡Deidara!
—Ya... Vámonos.
Tomé ambas mochilas y avancé hacia la salida. Pero al dar solo un par de pasos, me detuve. La sensación de vacío me golpeó; no podía dejarlo así. Regresé al camerino y lo encontré sentado en un banquillo, perdido en sus pensamientos. No me gusta verlo así.
Me acerqué y tomé su rostro entre mis manos.
—Vamos, Naru...
Me miró y una lágrima resbaló por su mejilla, brillando bajo la luz tenue del camerino.
—Dei...
Le limpié la lágrima y besé su mejilla. Se lanzó a mis brazos, apretándome con todas sus fuerzas, y comenzó a llorar contra mi pecho.
—Ya... tranquilo —susurré—. No te rompas... Aún no... Aún debemos volver a casa.
Ha pasado un mes desde que mi hermano terminó con Sasuke. Lejos de mejorar, cada día se ve peor. En el bar se la pasa bebiendo copa tras copa; ni siquiera le importa si se las pagan o no. Casi no come, no duerme bien, y lo peor: su adicción al cristal ha empeorado. Antes lo usábamos solo cuando estábamos tristes o necesitábamos un escape. Ahora parece que Naruto quiere escapar todo el tiempo.
Sé que Sasuke lo buscó un par de veces, pero él se niega rotundamente. Nada me gustaría más que decirle que mande todo al carajo y sea feliz con él, pero lo entiendo: no quiere hacerle más daño. No es justo para él. Y aunque yo me encuentro en la misma situación con Itachi, al menos él me conoció en el bar, vio mi trabajo y aceptó todo lo que hago aquí. A fin de cuentas, así me aceptó. Además, es un poco más duro que Sasuke... o eso creo.
Itachi y yo hablamos, y aunque me ha pedido un par de veces ver a Naruto, me he negado rotundamente. Lo mejor es no involucrarnos.
El abuelo, por supuesto, aprovecha la situación. Lo ve triste y drogado, y solo busca cualquier pretexto para dañarlo más. Creo que es su forma de asegurar su control sobre nosotros. Y aun si no lo hiciera... ni Naru ni yo somos capaces de poner en riesgo a Ino.
Itachi
—¡Es una estupidez! ¡Ya no tengo nada que hacer aquí! —rugió Hidan al teléfono, su voz reverberando por la habitación silenciosa.
ESTÁS LEYENDO
Intocable (Terminada)
FanfictionLo primero que vi fue su gran sonrisa, esa que solo acentuaba mas las arrugas en la comisura de sus ojos, pero lo que mas me impacto es que en cuanto me vio se lanzo a abrazarme Jiraya- oh! Dios... Eres igualito a tu padre (miro a naruto) tu tambien...
