Sin dinero

180 26 3
                                        


Sasuke


Desperté como todos los días. Desayuné, me despedí de mamá y estaba a punto de subir al auto cuando recibí un mensaje. Era de Itachi.

“En el café. Ahora.”

Extraño. Itachi sabe perfectamente que por las mañanas voy a la universidad y jamás interfiere con ese horario.

“¿Todo bien?”

El mensaje fue visto, pero ignorado. Eso solo puede significar una cosa: o está molesto… o a punto de morir.

Manejé directo al centro comercial y entré a la cafetería de siempre. Ya estaba ahí, con esa expresión severa que lograba ponerme tenso incluso a metros de distancia. Se veía molesto. Muy molesto.

Caminé hasta su mesa y me senté frente a él.
—¿Qué pasa? —pregunté, aunque ya temía la respuesta.

Sacó unas fotografías del bolsillo y las arrojó sobre la mesa.

Naruto y yo comiendo.
Naruto y yo bebiendo.
Naruto y yo fumando.
Naruto y yo besándonos.
Y mi favorita: Naruto agarrándome el trasero mientras me besa.

—Oh… —murmuré, sin saber exactamente qué decir.

—¿Eso es todo lo que dirás? —su voz sonó helada.

—¿Te molesta que sea gay?

Entrecerró los ojos. Mi pregunta solo lo fastidió más.

—No me gusta, pero lo acepto. El problema no es que seas gay. Este —dijo, arrojando otras fotos— es el problema.

Las extendió frente a mí: Naruto drogándose, Naruto en un tubo, Naruto recibiendo dinero de un tipo. Fruncí el ceño.

—Cuando me enteré de que mi hermanito contrató al mejor abogado de la ciudad, me preocupé. Pero asumí que era para tu “amigo”. Después supe que no era solo tu amigo, pero lo dejé pasar. Creí que te aburrirías pronto. Pero ya fue suficiente. ¡Tres meses, Sasuke! ¿Y sigues pagándole a ese… por sexo?

Estaba furioso.
—Aún no hemos tenido sexo —respondí con calma.

—¡Por Dios! ¿Crees que voy a creerte eso?

Me miró detenidamente, escudriñando mi expresión, hasta que abrió los ojos sorprendido.

—¿Qué? ¡¿En serio no te lo has cogido?! ¡¿Eres idiota?!

Todos en la cafetería voltearon a vernos. Si no estuviera tan enojado, me habría enterrado la cabeza por la vergüenza.

—¡Me voy! —gruñí, levantándome.

Salí con paso rápido, pero claro que no se quedaría callado. Me siguió hasta el estacionamiento.

—Dame las llaves.

Se las arrojé con rabia.
—Olvídate del auto. Cancelaré todas tus tarjetas. Eres tan idiota que no te das cuenta… ¡solo quiere tu dinero!

Ignoré sus últimas palabras y salí del lugar. Por primera vez en mi vida me pregunté qué autobús debía tomar.

Después de casi una hora preguntando, por fin hallé el correcto. No tenía ganas de ir a la universidad y tampoco de volver a casa, así que fui a la de Naruto.

Lo llamé desde afuera. Mientras esperaba, las palabras de Itachi seguían repitiéndose en mi cabeza.
¿Y si tiene razón?
¿Y si Naruto solo…?
No. No es así. No puede ser.

Salió con esa sonrisa radiante que siempre logra desarmarme. Me miró, frunció el ceño y se acercó.
—Hola, Sasu —me besó—. ¿Y tu auto?

—Parece que ya no lo tendré más. Cancelaron mis tarjetas también.

Intocable (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora