Lo que es mejor

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Naruto

Deidara salió muy temprano, como siempre cuando Itachi viene por él. Hablar con mi hermano me ayudó bastante y me hizo tranquilizarme un poco, pero aún no podía sacar a Sasuke de mi mente; el dolor en su rostro… me dolió tanto ser yo el causante de eso.

Hoy Ino no iría a la escuela, lo que me hizo relajarme un poco. Acostado en mi cama, mi cabeza daba vueltas y vueltas pensando en lo mismo… Sasuke.

El tono de mi celular me sacó de mis pensamientos.

—Oh, no… —susurré.

Suspiré y, sin más opción, contesté.

—Sasuke… —dije.

—Hola… ¿Podrías… salir un momento? —preguntó.

—¿Estás… aquí? —dije sorprendido.

—No te haría salir si no estuviera aquí.

—Claro… ya voy… —colgué y me quedé mirando el celular en mis manos.

Mis manos temblaron, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿Cómo sería capaz de mirarle?

Suspiré, apreté el celular en mis manos y, sin nada más que perder, miré a mi hermanita antes de salir.

—Ino… iré a ver a Sasuke… no me iré… tranquila —dije.

Me miró y levantó una ceja.

—Tranquilo, tu Naru… —dijo.

Suspiré. Supongo que mi nerviosismo era más que evidente.

Salí a paso lento, mi corazón latía con fuerza…

—Sasuke… —llamé.

Me miró, estaba muy serio. Me acerqué a él y, sin poder evitarlo, bajé la mirada. No me atreví a mirar sus ojos. Sentí sus manos en mis mejillas; levantó su rostro y me miró.

—No escondas esos bonitos ojos —susurró.

Las lágrimas comenzaron a caer de mi rostro y, sin poder evitarlo, me lancé a su cuello. Lo abracé con todas mis fuerzas y me sentí bien al ser correspondido.

—Perdóname… —dije.

—No importa… te quiero, y eso no va a cambiar —me respondió.

Intenté soltarme, pero él no me lo permitió. Me quedé un momento, pero me alarmé al sentir mi hombro mojado.

—¿Sasuke? —pregunté.

—Déjalo… —respondió.

—¿Qué? —pregunté.

—Deja el bar… por favor.

Me separé y lo miré muy serio.

—No puedo… perdón… —susurré.

—¿Por qué no? —dijo.

—Necesito… —titubeé.

—¡La plata! Naruto… ¿para qué? Podemos hablar con mi hermano y… —intentó interrumpirme.

Rápidamente me alejé de él y lo miré muy serio.

—Sasuke… no voy a dejarlo.

Bajó el rostro dolido, se tomó un par de minutos y, cuando volteó a mirarme nuevamente, vi lágrimas en sus ojos.

—Te quiero… te quiero demasiado… y… duele —susurró.

Me abrazó; esta vez sentí su cuerpo temblar.

Intocable (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora