Al limite

166 21 0
                                        

Naruto

Salimos de casa de Itachi. Tan pronto estuvimos solos en el auto, noté el avergonzado rostro con el que Sasuke me miraba. Supongo que estaba demasiado ocupado enfadándose con su hermano como para recordar lo que hicimos… o bueno, lo que hice con él.

Después de unos minutos de silencio, me decidí a hablar:

—Lamento… haber causado problemas.

—Nada de eso… no soy un niño, Itachi es demasiado entrometido —respondió Sasuke.

—Te cuida… eres su hermano —dije.

Levantó una ceja y me miró:

—Es algo… intenso.

—Bueno… tal vez un poco.

Sonreí. Nuevamente nos quedamos en silencio unos minutos más, y otra vez tuve que ser yo quien lo rompiera:

—Y… ¿te gustó?

Se ruborizó y sonrió, mirándome:

—Sí… fue algo nuevo, pero me gustó… mucho.

Sonreí y tomé su mano sobre la palanca de velocidades, besándola:

—Bonito… eres más bonito de lo que creía.

Su cuerpo se tensó y apretó el volante, con mejillas rojas. Me carcajeé sin dejar de mirarlo.

—Bobo… —susurró.

Pasó su mano por mi cabello:

—Te quiero…

—Y yo a ti, mi chico bonito… muy, muy bonito —dije.

Sonrió.

Llegamos al bar. Tan pronto se estacionó, tomé su rostro y lo besé con cariño. Se colgó de mi cuello, disfrutando nuestro contacto. Nos separamos, y le sonreí:

—Hasta mañana…

Abrí la puerta para bajar, pero Sasuke tomó mi mano.

—¿Qué pasa, bonito? —pregunté.

Me miró nervioso y casi de inmediato bajó la mirada:

—Tal vez… podría entrar contigo…

Me sorprendió, pero lo miré serio:

—No, Sasuke…

—¿Qué? ¿Por qué no?

—Porque no. No es un sitio para ti.

Me miró enfadado:

—¡¿Y por qué no?! ¡Soy más grande que tú!

Apreté los labios y miré a un lado:

—Lo sé, Sasu… pero no. No es buena idea. Si Itachi se entera… ahora sí me mata.

—¡¿Es por Itachi?!

—¡No!, no es por Itachi, pero… un bar gay… ¡No, Sasuke! ¡No debes entrar a un sitio como ese jamás!

—¡Eres igual a Itachi! ¡Ambos me tratan como a un niño!

—Sabes que no te veo así… —me acerqué y lo abracé—. Bonito… te quiero demasiado… y no me gustaría que pagues por mi tiempo.

—Solo… una cerveza… —dijo con voz temblorosa.

—Las cosas no funcionan así, bonito… allá adentro van a exprimirte.

—Tú… no lo permitirías…

Suspiré, acaricié su rostro y lo besé:

—Debo irme… vuelve a casa, ¿sí, Sasuke?

Frunció el ceño y bajó la mirada unos segundos; nuevamente me miró:

—¿En otra ocasión?

Lo miré serio y negué con la cabeza:

—Descansa, bonito… te quiero.

Me acerqué para besarlo, pero volteó el rostro. Suspiré, besé su mano y salí del auto. Sentí una punzada en el corazón al escucharlo arrancar y marcharse a toda prisa.



Deidara

Estaba acostado en la cama, con mis audífonos puestos… es bueno dejar de trabajar un tiempo, pero el no hacer nada me estaba matando. Es muy aburrido estar encerrado aquí y tampoco me gusta la idea de dejar a Naruto solo.

La puerta se abrió de golpe. Incluso sin voltear, pude imaginar el rostro molesto de Itachi.

—¡Tú! ¡No vuelvas a amenazarme! —gruñó.

Con toda la calma del mundo, quité mis audífonos y lo miré con fastidio:

—Hago lo que quiero… ya deberías saberlo.

—¡Tú! ¡Seguramente tú los incitaste a esto! —dijo Itachi.

—Créeme, si no lo hacían aquí lo hubieran hecho en tu sillón…

—¿Y no podías solo detenerlos?

—Por favor… ¿por cuánto tiempo? ¿Hubiera sido mejor que lo hicieran en el auto de Sasuke, en algún callejón? ¡Esos dos ya se traían ganas!

—¡¿Cómo puedes decir eso tan tranquilo?! —exclamó Itachi.

—¡Porque no soy un viejo amargado como tú!

—¡Chiquillo tonto! ¡No sabes nada de la vida!

—¿Y tú sí? ¿Cuántos tienes? ¿Treinta? Seguro ni un buen revolcón has tenido… aparte del que yo te di, claro…

—¡No tengo treinta y eso a ti no te importa! Chiquillo tonto, olvidas que estás en mi casa.

—¡Me iré ahora mismo si tanto te molesta!

Itachi apretó los puños y respiró profundo, intentando calmarse:

—Tienes una deuda que pagar… puedo encerrarte aquí si quiero.

Me reí:

—No necesito la puerta para salir.

—Oh… lo olvidaba, puedes salir por el árbol, ¡como un mono!

—¡¿Mono?! ¡¿Cuándo has visto un mono con este cabello?!

—¡Justo ahora estoy viendo uno!

—¡Viejo amargado! Tanto problema porque mi hermano se cogió al tuyo.

—¡No es solo eso! ¡¿Cómo mi hermano puede… con un hombre?!

Sonreí, me acerqué y lo empujé contra la pared, lo tomé por el cuello y comencé a besarlo. Él me miró sorprendido, pero no se apartó. Tomé su camisa y profundicé el contacto. Sonreí mentalmente al ser correspondido. Mientras lo besaba, comencé a caminar arrastrándolo conmigo.

Él torpemente me siguió. Masajee su erección haciéndolo endurecer aún más. Me separé de golpe, lo miré y sonreí:

—¿De qué te quejas? Si eres igual…

Abrí la puerta y lo empujé fuera de mi alcoba:

—¡Un jodido maricón!

Le azoté la puerta en las narices.




Itachi

Apreté los puños, enfadado, y fui directo a mi alcoba. Tan pronto entré, azoté la puerta y caminé hasta mi cama. Acomode la erección en mis pantalones, furioso. Golpeé mi buró tirando todo lo que tenía encima:

—¡Mierda!

¿Cómo es que ese jodido chiquillo es capaz de llevarme así de fácil al límite?

Me arrojé a mi cama, frustrado. Aunque sabía que esa noche no podría dormir, me acosté y apagué la luz… aunque no sé a quién pretendo engañar…



Intocable (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora