Itachi
Suspiré y me quedé pensando unos minutos en lo que acababa de ocurrir… tal vez no debí hablarle así.
Tomé una cajetilla de cigarros de uno de mis cajones, me levanté y salí por donde minutos antes salió Deidara. Caminé hasta su cuarto y me demoré unos segundos en decidirme a tocar su puerta. Finalmente lo hice. Toqué.
No obtuve respuesta. Volví a tocar una segunda vez y tampoco respondió. Lentamente abrí la puerta, algo preocupado, y lo encontré sentado en el suelo del balcón. Tenía sus auriculares puestos, fumaba un cigarrillo mientras miraba a la nada… estaba llorando.
Caminé despacio hacia él. Al sentir mi presencia, rápidamente limpió sus lágrimas y me sonrió. Se puso de pie aún con el cigarrillo en la mano y quitó uno de sus auriculares.
—¿Estás bien? —pregunté.
—Sí… ¿Necesitas algo? —respondió.
Le mostré la cajetilla en mis manos. Sonrió y se acercó, intentando tomarla, pero la alejé rápidamente, impidiéndoselo. Frunció el ceño.
—Escucha… lo siento. No debí hablarte así —dije.
—¡Oh! Yo tampoco debí hacerlo… lo siento. No quiero que pienses que soy un malagradecido. Al contrario… gracias por ayudar a mi hermano —respondió.
—Bien —murmuré, entregándole la cajetilla. Lo miré a los ojos; esa mirada tan intensa seguía ahí.
—Es hora de cenar… ¿Quieres bajar o prefieres que traiga tu cena? —pregunté.
—Eso depende… —dijo con una sonrisa traviesa.
Lo miré confundido.
—¿Esta vez vendrás desnudo? —preguntó.
Bajé la cabeza, avergonzado ante su carcajada.
—Bajemos… tengo hambre —dijo, finalmente.
La cena con Deidara… hacía mucho que no cenaba con alguien. Su falta de escrúpulos al decir las cosas, sus sonoras carcajadas y constantes insinuaciones hicieron que la velada fuera interesante. Me hicieron reír más de una ocasión. Era un ambiente extraño pero acogedor.
Cualquier persona que lo viera hablar y sonreír juraría que era un chico que disfrutaba la vida. Sin embargo, en esos pequeños momentos en los que se quedaba callado, mirando a la nada… cuando hablaba de sus hermanos o de su trabajo, aunque lo hiciera sonriendo, no podía evitar encontrar "eso" en sus ojos… "eso" que también veía en Naruto.
No podía evitar sentir cierta curiosidad cuando miraba esos ojos azules… tan bellos, pero suplicantes por ayuda.
Naruto
Las noches en el bar sin Deidara no son lo mismo. Lo extraño… pero me siento aliviado al saber que, al menos por una semana, estará lejos de toda esta porquería… del abuelo… de Bee.
He hablado con Ino y le dije que Deidara estaba bien. Por las tardes tendrá que quedarse sola, y aunque sé que no le gusta, comprendió la situación.
Hoy Sasuke llegó por mí más temprano de lo esperado, pero está bien… moría de ganas por ver a Deidara.
—¡Bonito! —dije, acercándome y besando sus labios.
Lo que planeaba ser un beso corto se transformó en algo más intenso cuando Sasuke rodeó mi cuello y profundizó nuestro beso. También me abracé a su cuerpo y seguí su ritmo. El beso se volvió más intenso… como todos últimamente.
Después de unos minutos nos separamos y vi sus mejillas, ahora blancas con un tono carmín. Por el calor de mi rostro, sé que el mío estaba igual.
—Te quiero —susurré.
—Y yo a ti… vamos a ver a tu hermano —dijo, sonriendo.
Asentí. Subí a su auto y comenzó a conducir. En menos de quince minutos estábamos llegando. Como estos últimos días, nos dejaron entrar sin preguntas.
Al entrar, vimos a Itachi saliendo.
—Llegan temprano… Tu hermano aún duerme, pero no tardará en despertar. Pasen y pidan la merienda —dijo.
—¿Te vas? —preguntó Sasuke.
—Solo será un momento… vuelvo enseguida —respondió, y se fue sin dar más explicación. Sasuke frunció el ceño.
—¿Qué pasa? —pregunté.
—Nada… seguro alguno de sus negocios… no importa, vamos —dijo.
Fuimos directo a la alcoba de Deidara. Abrí la puerta lentamente y, tal como Itachi dijo, mi hermano estaba boca abajo, desparramado sobre el colchón, aún durmiendo.
Volvimos a bajar. Sasuke se sentó a mi lado en el living y se dejó abrazar por mí, recostando su cabeza en mi hombro mientras acariciaba su cabello.
Nos miramos, comenzamos a besarnos… Amaba besar sus labios suaves.
Lo que empezó como un beso tierno se volvió íntimo con el pasar de los minutos. Los movimientos eran lentos… muy lentos. Mientras Sasuke exploraba mi boca, yo disfrutaba cada centímetro de la suya.
Se abrazó a mi cuello y yo rodeé su cintura, dejándome llevar. Lo derribé sobre el sillón, él enterró sus manos en mi cabello atrayéndome más hacia él. Sentir su cuerpo bajo el mío era exquisito.
Lentamente comencé a deslizar mis manos bajo su camisa. Su piel… se sentía tan bien. Cuando escuché un suave jadeo de Sasuke, supe que perdería la cordura. Su erección rozó la mía y, por segunda ocasión, jadeó de gozo.
Mientras lo besaba, llevé una mano a sus caderas y comencé a moverme lentamente, frotando nuestras erecciones que se hacían más evidentes con cada segundo.
—Bonito… no quiero arruinar el sillón de tu hermano —susurré.
—Entonces suban a mi alcoba —dijo Deidara, de pie en la escalera, con una enorme sonrisa y un cigarrillo encendido.
—Iré al jardín… —añadió, observándonos con curiosidad y diversión.
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Intocable (Terminada)
FanfictionLo primero que vi fue su gran sonrisa, esa que solo acentuaba mas las arrugas en la comisura de sus ojos, pero lo que mas me impacto es que en cuanto me vio se lanzo a abrazarme Jiraya- oh! Dios... Eres igualito a tu padre (miro a naruto) tu tambien...
