Solo tu

181 23 0
                                        


Deidara


Cuando escuché la increíble noticia sobre  Naruto mi corazón se detuvo por un segundo. Un par de lágrimas se deslizaron por mis mejillas… luego unas cuantas más, hasta que mi llanto se volvió un espectáculo patético de mocos y sollozos.

—Si le dices a alguien que me viste llorar, te voy a golpear —murmuré, intentando sonar firme.


—No será necesario… —respondió.

Tardó un par de horas, pero al fin salió. Tenía enormes ojeras, más delgado que antes… aunque había algo en su expresión, algo que me hizo pensar que, pese a todo, se sentía libre.

Salimos de ahí casi huyendo, como si temiéramos que se arrepintieran de devolverle su libertad. Y para mi desgracia, ahí estaba esa niña con cara de mosca muerta. Mi Naruto tan ingenuo como siempre, aceptó hablar con ella. Me enfadé… pero ¿qué podía hacer?

Subí al auto de sasuke en la parte trasera. Él también subió, y noté su sonrisa reflejada en el retrovisor cuando vio a naruto dejarla hablando sola
No me engaña… ese chico quiere ser mi cuñado.
.

—¿Qué quería esa perra? —pregunté con fastidio tan pronto naruto entro al auto

—Está loca. Va a largarse de aquí.

—Bien. Más le vale… No la queremos cerca de ti, ¿verdad, sasuke?

—Yo… no sé —respondió, incómodo.

—¡Oh, vamos! ¿Y todo lo que me dijiste de mi hermano?

—¿Ah, sí? — hablo Naruto —. ¿Qué te dijo, Dei?

—Que eras sexy y que quería tenerme como cuñado.

—¿Qué? ¡Yo no…!

—Ahora que lo pienso —añadió naruto con una sonrisa—, cuando entró a visitarme intentó seducirme mostrándome el trasero.

—¡Lo sabía!

—Eso no es cierto… —replicó —, sonrojado.

Reí, Naruto tomó su mano y le agradeció en voz baja. Lo vi besarle los dedos, y casi juraría que sasuke se quedó sin aire de lo rojo que se puso. Se giró hacia la ventanilla, intentando ocultar el temblor en sus labios.

—¿Quieren ir a comer? —preguntó al fin, rompiendo la tensión.

—Lo siento, pero debo volver —dije—. Tu querido abuelo no está muy contento conmigo.

—Sí… ya lo noté— Dijo mirando los golpes en mi cuerpo. —. Vamos a casa, lo siento, sasuke

—Oh, no, Naruto. Aprovecha que el abuelo no sabe que saliste y acompaña a sasuke

—Quiero ver a Ino…

—Ella está bien. Piénsalo: ¿hace cuánto no te das un respiro?








Naruto

Deidara insistió tanto que al final lo dejamos en casa. Sospecho que lo hizo a propósito, para dejarme a solas con sasuke

Después de dejar a mi hermano, Sasuke comenzó a conducir sin rumbo.

—Y bien… ¿a dónde quieres ir a comer?

Pasé dos meses en prisión. El encierro me secó el alma; estaba tan acostumbrado a la cerveza, al cigarro… incluso el cristal comenzó a faltarme en la sangre. Intenté mantenerme sereno, pero ahora, libre, la ansiedad me está devorando.

Intocable (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora