Naruto
Tal como prometió, Sasuke me llevó al trabajo.
El asunto de Deidara me tenía muy preocupado; solo esperaba que estuviera bien.
No tenía ganas de hablar con nadie, así que, apenas salí de camerinos, fui directo a una mesa solitaria. Saqué una cajetilla de cigarrillos y comencé a fumar uno tras otro. Bee y el abuelo insistían en que Deidara se había ido por voluntad propia, pero lo conocía lo suficiente como para saber que mentían.
Me sentía extraño estando solo. Deidara y yo siempre habíamos estado juntos; su ausencia me provocaba un vacío extraño que me hacía pensar.
Cuando estuve detenido…
¿Acaso Deidara se sentía igual? ¡Sí! Por eso explotó y se peleó en los camerinos.
Levanté la mirada y vi a Gaara entrar solo al baño. Sonreí; después de todo, Deidara y yo somos tan iguales…
Apagué mi cigarrillo en el cenicero y me levanté. Fui tras Gaara, entré al baño y cerré la puerta con seguro. Me recargué sobre ella y esperé pacientemente a que saliera de un cubículo.
Salió y fue directo al lavabo. Comenzó a lavar sus manos, levantó la mirada y me vio reflejado en el espejo. Me acerqué lentamente a su lado.
—Me dirás qué pasó con Deidara —pregunté, con la voz temblorosa.
Terminó de secarse las manos con una toalla de papel, demorándose más de lo necesario. Finalmente volteó y me miró.
—¡Esa perra se lo ganó! —dijo.
Sentí que la sangre me hervía. Mi mente se nubló por la furia. Con un puñetazo lo derribé al piso, lo levanté por la camisa con fuerza y golpeé su espalda contra una de las angostas paredes.
—No estás entendiendo… ¡No saldrás de aquí hasta que me digas qué pasó con mi hermano! —grité.
Me miró molesto, me empujó y limpió la gotita de sangre que bajaba por su nariz.
—Cuando Bee se entere, va a castigarte igual que a tu zorra hermana la última vez que nos tocó —dijo.
Lo empujé nuevamente contra la pared, con tanta fuerza que su cabeza golpeó. Lo tomé por el cuello.
—¡MIRA MI ROSTRO! ¿CREES QUE ME IMPORTA LO QUE BEE HAGA CONMIGO? ¡HABLA! O SALDRÁS HECHO MIERDA DE AQUÍ —grité, con lágrimas cayendo por mi rostro.
Pateó mi estómago y tuve que soltarlo; intentó correr, pero fui más rápido. Lo tomé por la espalda y lo derribé al piso de nuevo. Me subí sobre él y mi puño impactó su rostro repetidamente.
—¡Se fue con Hidan! ¡¿Qué más quieres saber?! —gritó entre golpes.
—¡¿Qué le hicieron a mi hermano ahí dentro?! ¡¿Por qué se lo llevó?! —insistí, furioso.
Comenzaron a intentar abrir la puerta del baño.
—¡CONTESTA! —grité.
Gaara desvió la mirada, claramente sin intención de hablar. Comencé a golpear su rostro una y otra vez; no me detuve ni cuando vi la sangre. Las insistentes uñas de Gaara se clavaban en mi pecho y brazos, pero no me importaba. Finalmente me detuve.
—¡Habla! O te golpearé con todas mis fuerzas hasta que se abra esa maldita puerta —amenacé.
—Hidan… Hidan humilló a Deidara… Pero él lo hizo enfadar… Por eso se lo llevó —dijo.
Me puse de pie; él me imitó, recargándose en la pared, limpiando la sangre de su boca y nariz.
—Se lo llevaron… ¿A la fuerza? —pregunté.
Gaara solo me miraba. Levanté mi puño con intención de golpearlo.
—Bee… Bee lo drogo —confesó finalmente.
—¿Qué? ¡¿Cómo que lo drogo?! ¡CONTESTA! —grité con desesperación.
—Deidara ya se iba… Bee entró con un whisky más para él… Lo obligó a beberlo. Intentó gritar, pero Hidan lo sujetó con fuerza… Un par de minutos y Deidara se derrumbó. Hidan se lo llevó fácilmente —dijo.
—¡Tú! ¡Tú viste eso y aún así te callaste! ¡¿Tienes idea de lo que ese hijo de puta le hará?! —grité, furioso.
—Sí… ¡Va a hacerlo mierda! —sonrió Gaara.
¡Sonrió! Nunca había tenido tantas ganas de destrozar a alguien como ahora. Lo tomé por el cabello y estrellé su rostro contra el lavabo con todas mis fuerzas.
—Justo como yo a ti —dije entre dientes.
Comenzó a sangrar por la frente y cayó al piso; lo comencé a patear. Estaba furioso, pero también lloraba; después de todo, no estaba equivocado… Deidara no aceptaría irse.
La puerta se abrió y unas manos me sujetaron por los hombros, derribándome al piso.
—Gaara… —gruñó Kankuro y me dio un puñetazo en el rostro.
Lo ignoré; en su lugar, miré a Bee. Su rostro estaba rojo por la furia. Entró al baño y me abofeteó con fuerza.
—Lo drogaste… ¿Cómo pudiste? —grité.
Bee me miró serio, luego a Gaara, que ya estaba recargado en la pared mientras Kankuro limpiaba su rostro. Gaara desvió la mirada y se acuclilló frente a él. Lo abofeteó.
—No, Bee… —dijo Kankuro.
—No fue mi culpa, ¡ese salvaje me golpeó! —respondió Gaara, mientras Bee lo abofeteaba de nuevo.
—¡No debes meterte en mis negocios! —rugió Bee, levantándose y mirándome enfadado.
—¿A dónde lo llevó? —pregunté, con la voz quebrada.
—No sé —respondió.
—Sabías que Dei no quería ir con Hidan… ¡lo drogaste! —exclamé.
—¡Suficiente! ¿Y qué si así fue? —gritó Bee—. No olvides algo, idiota: tú y tu hermano me pertenecen y mientras Jiraya lo autorice puedo hacer con ustedes lo que quiera.
—¡No somos objetos! —grité.
—¡Lo son! Y son de mi propiedad… ¡Hoy te quedas sin sueldo! Lárgate a llorar a otra parte —sentenció.
Apreté los puños por el coraje. Tenía ganas de golpearlo, pero tuve que dar media vuelta y salir del baño con lágrimas en los ojos.
Deidara no estaba y no podía arriesgar a Ino.
Volví a mi solitaria mesa y encendí un cigarrillo. Diez minutos después, Bee salió del baño llevando a Gaara con él. Kankuro me miró furioso.
No fue difícil adivinar que castigaría a Gaara por decirme lo que hicieron con Deidara. Yo estaba preparado para que me castigara también, pero al parecer, bastó con dejarme sin sueldo.
ESTÁS LEYENDO
Intocable (Terminada)
Fiksi PenggemarLo primero que vi fue su gran sonrisa, esa que solo acentuaba mas las arrugas en la comisura de sus ojos, pero lo que mas me impacto es que en cuanto me vio se lanzo a abrazarme Jiraya- oh! Dios... Eres igualito a tu padre (miro a naruto) tu tambien...
