Ochako
Las luces de aquel bar todavía podía recordarlas, la compañía y las risas de mis amigas resonaban en mi mente ¡Que bien la pasamos! Había mucha gente, tantos chicos y chicas muy guapos, a pesar de no salir tanto, Mina me lo había pedido con tanta anticipación ¡No pude decirle que no! Total, irnos de putas (como solíamos decir) siempre nos levantaba el ánimo.
El Dojo de Artes Marciales Mixtas donde trabajaba con mi mejor amigo Katsuki había tenido una inscripción de estudiantes mucho mayor que otros años, así que teníamos más clases de entrenamiento en el programa y claramente más motivo de celebrar era para mí y, para una confusa suerte, la mayoría de los estudiantes eran chicos, algunos más atrevidos que otros y solo había un grupo de 5 chicas, yo me especializaba en entrenar con ellas y el cenizo que era muchísimo más bruto, con los chicos.
Aquel día de la invitación que me había hecho Mina, volvimos a casa juntos, alquilamos un departamento hace un tiempo y al ir las cosas bien, lo habíamos mantenido, a pesar de nuestras personalidades muy diferentes, nos llevábamos bien, él me cuidaba como una hermana pequeña y yo actuaba como tal, ya que me enfermaba verlo con una zorra distinta cada vez, aunque también vi chicos, él era bisexual, en una borrachera en casa me lo confesó ¡Nos morimos de risa! porque para Katsuki las relaciones si funcionaban, muy contrario a mi que prefería que todo fuese de una noche y ya, odiaba repetir con la misma persona, aunque últimamente había estado repitiendo con un amigo del cenizo llamado Midoriya, siempre que me invitaba a salir terminábamos en su casa ¡Con una noche divertida de sexo! Esperaba que al terminar la fiesta pudiese tener algún panorama con alguien.
-Esta noche puede que no vuelva, o que vuelva muy tarde -le anuncié al cenizo mientras me terminaba de arreglar.
-No me puedo imaginar quién será la víctima de hoy -dijo él mientras bebía un poco de agua, al verlo solo pude aventar un cojín en su cara casi derramando todo- ¡Cuidado, perra!
-Cuida tu puta boca o ¡Te haré llorar! -lo amenacé con la mirada.
-¡Keh! Ya vete, el unicornio rosa debe estar esperando.
-¡Saluda a Camie de mi parte!
Me acerqué para darle un beso en la mejilla y salí de allí, sabía que Camie su actual novia vendría a quedarse, no quería hacerle todo más incómodo. Con Mina y las demás nos encontraríamos en el bar que ella me indicó, así que tomé un taxi y me dirigí al lugar.
-¡Ochako!
Al verme Mina corrió hacia mí y me abrazó, éramos muy buenas amigas desde la universidad y nos encantaba salir a cualquier parte.
-Me alegra tanto que hayas aceptado. Las chicas llegarán un poco más tarde.
-Ya estamos aquí, así que ¡Vamos! ¡Chela! ¡Birra! ¡Te quiero en mi vida!
La pelirrosa rió, desde que nos conocimos sabe que la sutileza no está en mi vocabulario, desde pequeña siempre crecí con niños, era la única niña entre todos mis primos, además de ser hija única tenía que sobrevivir en ese ambiente, y ahora teniendo a Katsuki y el Dojo con muchos chicos que se han querido pasar de listos conmigo, tenía que endurecer mi carácter.
El ambiente en el bar era maravilloso, la música era lo mejor, junto a la pelirrosa empezamos a bailar, de vez en cuando les daba una mirada coqueta a algunos chicos que nos miraban, bailar con ellos podría ser divertido, así que cuando se acercaban no los rechazaba en absoluto.
Reí mucho con uno de ellos, era muy simpático, lindo, gracioso, tenía una bonita sonrisa y ¡Mierda, que buen cuerpo! Quizás él sería mi acompañante de esta noche, qué lástima que después no nos veríamos otra vez.
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¡Oye, chica!
FanfictionSon de mundos distintos, la fama y la farándula no va con Ochako, pero es lo que más le gusta a Himiko, después de todo, es su trabajo, y su principal problema para estar juntas. -La portada créditos a su autor correspondiente ya que la saqué de Pi...
