La habitación estaba casi a oscuras, solo una lámpara de pie iluminaba en ámbar la esquina junto a la ventana. Después de la evaluación médica, los visitantes fueron retirándose de a poco. Camie fue la última en irse, con una mirada larga hacia Uraraka pero una que ya no expresaba odio ni incomodidad, solo un "No te atrevas a dejarla sola otra vez".
Ahora solo quedaban ellas dos. En un silencio que más que ser incómodo, se sentía distante.
El monitor marcaba un ritmo más lento, pero constante. Toga estaba recostada de lado, agotada, con los labios resecos y los ojos abiertos. No la miraba directamente, pero sentía su presencia. Uraraka se mantenía a su lado, sentada en una silla con las manos entrelazadas sobre el regazo.
-¿Te duele algo? -preguntó en voz baja intentando romper la tensión que se podía sentir.
-Todo...un poco -murmuró la rubia, sin sarcasmo- pero...no como...antes.
Sus palabras eran pausadas, después de una fase de despertar de más de una hora, todavía le costaba armar las palabras. No hubo daño cerebral, pero el tiempo postrada había dejado otro tipo de secuelas.
Uraraka tragó saliva, quería hablar, había mucho que decir, pero no era el momento adecuado. Ahora que la tenía nuevamente a su lado, no sabía cómo afrontar la situación.
-No supe como protegerte de la prensa -dijo al fin- lo siento mucho.
Toga cerró los ojos, cansada, esa mención pareciera haber reactivado algo.
-No fue...lo que más me dolió -dijo ella- fuiste tú.
Esa frase la apretó por dentro.
-Lo sé -murmuró la castaña.
Uraraka se levantó, caminó un poco, como si necesitara espacio para procesar. Luego volvió a acercarse sin sentarse.
-Quiero decirte tanto. Contarte por qué reaccioné como reaccioné, lo que pasó con Kizuki, mi padre, todo, pero no es el momento adecuado para hacerlo.
Toga la observó, sus ojos dorados, ojerosos, pero aún capaces de cortar el alma.
-No es lo que quiero...
Uraraka la miró confundida.
-¿Entonces?
La rubia respiró con esfuerzo, llevaba todavía aquella mascarilla que le ayudaba con el oxígeno.
-Solo dime si estás aquí...de verdad. Que no eres una ilusión, que de verdad desperté y estás aquí porque quieres, no por culpa, no porque tu madre seguramente te lo pidió.
Uraraka quedó helada, la voz de Toga era casi un susurro, pero cada palabra calaba profundo. Se arrodilló junto a la cama y tomó la mano contraria con cuidado, como si fuese a romperse. Sonrió levemente, ella llevaba sus guantes de gatitos otra vez.
-Estoy aquí -dijo- porque no quiero que te vayas. Porque me equivoqué y porque quiero enmendarlo si me das la oportunidad. No me iré hasta que estés bien, hasta que pueda mirarte sin que me odies.
Ella soltó un suspiro intentando devolverle el apretón, sus extremidades se sentían rígidas todavía, no podía moverse con libertad aún.
-No te odio, solo me dolió todo esto.
-A mí también.
Pasaron unos segundos en silencio, luego Toga con una voz un tanto infantil, preguntó:
-¿Vas a quedarte esta noche?
Le ofreció una mirada tan inocente y esperanzadora que la castaña no pudo evitarla. Sonrió con ternura.
ESTÁS LEYENDO
¡Oye, chica!
FanficSon de mundos distintos, la fama y la farándula no va con Ochako, pero es lo que más le gusta a Himiko, después de todo, es su trabajo, y su principal problema para estar juntas. -La portada créditos a su autor correspondiente ya que la saqué de Pi...
