Capítulo 39

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Ochako

Había demasiada luz blanca, demasiado frío, demasiadas paredes que no decían nada.

Estaba sentada afuera, con mi abrigo manchado, las piernas temblando y las manos entrelazadas. Le dije que no la soltaría y aquí estoy. Melissa estaba en recepción hablando con alguien, Jirou y Hagakure estaban intentando calmar a Nemuri que lloraba con discreción. Y entonces entraron ellos.

-¿Qué carajos pasó? -dijo una voz ronca, áspera, conocida.

Levanté la vista.

Bakugou.

Vestía su uniforme del dojo, venía algo desordenado, como si hubiese tenido que salir a toda prisa de allí. Detrás de él venía Camie, su mirada me golpeó más que cualquier grito. No había odio en ella, pero sí desilusión.

-¿Está viva? -preguntó el cenizo, directo como siempre. Como lo odiaba algunas veces.

-Sí...-respondí con la voz rasposa- pero perdió la consciencia. La están estabilizando.

El asintió y giró para ir a hablar con una enfermera sin decir más. Era notoria la preocupación que lo consumía, internamente me gustaba porque quería decir que consideraba a Toga alguien importante dentro de su círculo.

Camie se quedó parada frente a mí, tenía sus brazos cruzados y sus ojos clavados en mí.

-No esperaba verte aquí tan rápido -dijo con frialdad.

-Se desvaneció en mis brazos -dije cabizbaja- llegué con ella en la ambulancia, no iba a dejarla sola.

-Que divertido -dijo con ironía- cuando ella necesitaba de ti, tú la hiciste pedazos.

Apreté los labios.

-No estoy aquí para discutir contigo.

-Y aún así estás aquí, sentada esperando por ella como si todo lo que dijiste antes no importara -escupió, su voz bajita pero filosa- como si no la hubieses tratado como una criminal, como si no hubieses insinuado que ella arruinó tu vida.

-¡No sabía como manejarlo! -solté de golpe- ¡Todo era demasiado! El accidente, lo de Kizuki, lo nuestro.

-¿Y por eso te desquitaste con ella? -preguntó con los ojos húmedos- ella no lo merecía, Ochako.

La culpa se me desbordó como agua sucia por dentro. No tenía como defenderme, pero si estaba ahí era porque quería enmendar las cosas.

-Lo siento, Camie...

-No me lo digas a mí- se giró hacia el pasillo- díselo a ella...si te deja.

***

No sé cuánto tiempo pasó, tal vez fueron 20 minutos, tal vez dos horas. Solo sé que estaba sentada, inmóvil, mirando un punto en la pared como si de ahí pudiera brotar alguna respuesta.

El pasillo estaba en silencio, ni las luces fluorescentes, ni las pisadas rápidas de los paramédicos, ni los susurros de los otros visitantes podían quebrar el nudo que tenía en el pecho.

Melissa caminada de un lado a otro, con el celular en mano sin hablar. Jirou estaba sentada en el suelo, con la cabeza entre las rodillas, Hagakure a su lado tenía una expresión seria muy diferente a su personalidad risueña. Bakugou discutía con alguien en recepción sobre reforzar la seguridad, Kirishima y Todoroki estaban intentando calmarlo. Camie no decía nada más, estaba de pie lejos, con los brazos cruzados, mirando al vacío.

Y yo...

Yo solo pensaba en sus ojitos antes de cerrarse. En como me miró. Como pidiéndome que la salvara.

¡Oye, chica!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora