Capítulo 14

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Ochako

-¡Vamos! ¡Estás quedando en ridículo!

Con una sonrisa mientras daba pequeños saltos en mi lugar, esperaba el ataque de Bakugou, estábamos dando una pequeña demostración para ciertos ejercicios en el Dojo, todos habían formado un círculo sentados alrededor de nosotros y me encontraba con un humor increíble, le estaba dando una paliza.

-Keh, estás muy animada hoy día, perra -él visiblemente cansado seguía haciendo sus posturas y lo posible por derribarme- te arrepentirás maldita extra.

-Si, claro -sonreí para tomar su brazo y aplicarle una llave que lo dejó casi en el suelo- tomar a su oponente de esta manera les dará el poder de controlarlos a gusto y también les dolerá un montón.

Las palmadas en el suelo por parte del cenizo además de sus gritos enojados por dolor y desesperación para que lo soltara solo ampliaban mi sonrisa, así que con un movimiento rápido terminé por desestabilizarlo lo suficiente para que quedara tirado en el suelo.

-A tu casa, basura -sonreí satisfecha recibiendo los aplausos de los estudiantes.

-Bakubro, cada vez te dan una paliza -Kaminari, un chico de su grupo intentó ayudarlo a levantarse pero este casi lo golpea, su orgullo era más grande.

-¿¡A quién le dieron una paliza, maldito Pikachu!?

-Oye, oye Ochako -Nejire una chica de mi grupo se me acercó con una sonrisa- eso estuvo genial ¿Podemos practicar ese movimiento? ¿Por qué el maestro Bakugou sigue gritando?

-Ya sabes como es, detesta perder.

-¡Yo no perdí contra ti! -gritó siendo contenido por Kaminari y otro chico alto pelinegro- ¡Suéltenme extras!

-¡Sujétalo bien Sero!

Grité riendo con mis demás estudiantes, Nejire, Kendo y Hatsume eran un grupo de chicas bastante amables, después de mucho tiempo podía llamarlas también amigas, pero eran muy distintas a Mina y Yaomomo, de vez en cuando salíamos juntas pero en el tatami del Dojo éramos maestra y estudiantes, algunas veces dejaba que me llamaran por mi nombre, bueno, Nejire siempre lo había hecho, era un tanto dispersa con algunas cosas.

-Tomemos un descanso, luego seguiremos, veremos otros movimientos para utilizar en el combate.

Todas me hicieron una leve reverencia y se alejaron, yo me dirigí a la oficina para unos segundos después tener que soportar los gritos del cenizo por el combate anterior ¿Es que nunca acepta una derrota? Solo me reía, la verdad no me interesaba, estaba leyendo en ese momento un mensaje que me había enviado Toga.

"¡Detesto las fotos! ¿Cuándo se darán cuenta que el flash me deja ciega? En fin, ¿Hoy terminas temprano? ¡Me gustaría verte! -H"

-Es una mimada -reí.

-¿Acaso me estás escuchando, cara redonda? -bufó el cenizo a mi lado.

-Sinceramente, no, repítelo.

-Me sacas de quicio -suspiró sin quitar su ceñuda cara- pronto será la presentación de los combates para que todos estos extras puedan tener su certificación.

-¿¡Tan pronto!?

-¡Llevamos con los más antiguos más de medio año! Mierda, pon atención, esa maldita gata roñosa te está distrayendo.

-Lo único roñoso es tu cara, Katsuki -lo miré molesta- está bien, lo tendré presente.

-Tenemos que organizar la ceremonia, no lo olvides.

Salí de la oficina levemente molesta, desde que había llegado de la ciudad de Shigarawa go, le había contado al cenizo lo que había ocurrido, incluida esa extraña conversación que tuve con aquella mujer, se me hacía tan loco que ella supiera de nosotros cuando íbamos de vacaciones para allá, y con respecto a la rubia no sabía con certeza si estábamos saliendo o no, ninguna había hecho la pregunta como tal, pero hablábamos seguimos, muy seguido, después de hacer las paces por nuestra pequeña discusión nos habíamos visto a escondidas de la gente en algunas ocasiones, pero sólo podíamos estar poco tiempo, así que dedicaba ese pequeño lapsus en llevarle cosas, un agua mineral cuando me decía que tuvieron que grabar, unos mochis cuando me decía que tenían una sesión de fotos ¡Ellas las odiaba! y me parecía muy tierno, su representante había sido bastante amable en darnos esos pequeños minutos juntas, era agradable y no habíamos levantado sospechas de nada, sabía que esto le podría traer problemas a ella más que a mí.

¡Oye, chica!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora