Capítulo 37

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**Lean la notita que les dejaré al final**

Himiko 

Mi mundo se detuvo al escuchar sus palabras. ¿Ella lo sabía? ¿Su madre por fin le dijo? Su mirada enrojecida por sus lágrimas me lo decían todo, además en este último tiempo no había sabido de ella, nos habíamos separado ni bien todo se supo sobre el ataque de Kizuki, y a pesar de que me dolía cada día no estar con ella, sentía que era lo mejor, solo este día me había permitido enviarle con mis padres un pequeño presente por su cumpleaños, pero no esperaba este tan fatal desenlace.

-¿Quién...quién te dijo eso? -titubeé. 

-Mi madre me lo dijo todo -sollozó- tus padres llegaron a mi casa, llevaban un arreglo floral, las que más le gustaban a él y sabían que pronto estaría de aniversario. Era demasiado extraño, pero todo tuvo sentido después. 

-Ocha...Uraraka -me corregí- yo me enteré en las peores condiciones también. ¿Cómo crees que me sentí al saberlo y después tener que compartir contigo? Le pedí disculpas a tu madre, a pesar de que me dijera que yo no tenía la culpa, pero me parece correcto también hacerlo contigo.

Enderecé mi postura y con el mayor de mis respetos le hice una reverencia, intentaba aguantar el dolor, pero era inevitable, mis lágrimas no tardaron en aparecer.

-Discúlpame por todo el daño causado -dije con mi voz rota- yo era una niña...no sabía nada...pero por mi culpa, nuestra culpa en realidad, tu padre ya no está aquí. 

No recibí respuesta, solo escuchaba sus sollozos un poco más intensos, levanté mi vista y ella cubría su rostro, se dejó caer en el suelo y abrazó sus piernas, en el tiempo que estuvimos juntas jamás la había visto así. 

Con algo de duda me acerqué a ella, temía que me apartara, que no me quisiera a su lado pero nada de eso pasó, me dejó abrazarla y contenerla en este momento tan duro para ella, sentí su cuerpo temblar entre mis brazos, y aunque mi instinto era sostenerla con más fuerza, supe que debía darle espacio. Me costaba aceptarlo pero tenía que hacerlo. 

-De verdad lo siento -susurré a su lado- esa crisis de asma fue mucho más fuerte que las otras, ellos no sabían qué hacer…

-Basta -dijo apartándose bruscamente- no quiero seguir escuchándote. 

Me quedé quieta. Pensaba que podía salir algo bueno de todo esto pero me equivoqué, ella estaría molesta conmigo quizás para toda la vida.

-Tu lo sabías -dijo limpiándose el rostro- te conté lo que pasó, lo que sufrí y no dijiste nada.

-¿Hubiese cambiado las cosas? -le sostuve la mirada- fue tu madre quien me pidió guardar esto. 

-¡Eso no importa! -gritó- Yo era tu novia, no debiste ocultar algo así sabiendo como me sentía al respecto. 

Hubo un breve momento de silencio entre nosotras, era todo tan extraño y difícil.

-Mis padres se sorprendieron mucho cuando te vieron aquí, pero te tomaron cariño.

-Lo hicieron por lástima -ella soltó una risa irónica- todavía deben sentirse culpables por lo que pasó.

-Sí, lo hacen -admití bajando la mirada- pero ayudaron a tu madre todo lo que pudieron, hasta el día de hoy. Forjaron una linda amistad.

-A mi madre la compraron con todas sus cosas -me miró molesta- ustedes creen que por tener dinero y ser famosos les da el derecho de hacer lo que quieran, pero no es así.

Se levantó de golpe alejándose de mí como si mi tacto le quemara, le seguí, no quería que se fuera sin haber hablado las cosas, pero me detuve al sentir una punzada en el pecho.

¡Oye, chica!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora