Himiko
Corría y corría, la trotadora del gimnasio del edificio donde estábamos me había estado acompañando toda la mañana, llegué a las 8 am y ya eran las 12 y seguía allí, tomaba unos descansos de vez en cuando, pero luego seguía para tener mi mente ocupada. ¿Ella estará bien? Aaaggh ¡Que fastidio! Era simplemente una tontería, pero desde que salimos de aquel Dojo ayer por la tarde no podía quitármela de la cabeza, quería saber como estaba, pero claramente no me atreví a acercarme y no creo que lo haga en todo este tiempo que estemos aquí.
Respiré hondo mientras disminuía la velocidad de la trotadora, no me hacía bien del todo sobreexigirme, agitarme así solo traería problemas. Cuando bajé de la trotadora alcancé mis pertenencias para sacar mi inhalador, mi pecho estaba algo apretado ¡Y era lógico! No sabía cuánto había corrido, y solamente por no querer prolongar esa sensación desistí de seguir, hace mucho tiempo no había tenido una crisis de asma, no quería tentar a la suerte. Sequé mi sudor con una toalla cuando sentí que alguien abría la puerta, al fijarme bien vi a Hagakure que traía un poco de fruta junto a una enorme sonrisa.
-Pensé que podías estar aquí- se acercó y se sentó en el suelo dándome lo que traía, hice lo mismo y me senté al frente- has estado toda la mañana aquí, cuando algo te preocupa te aíslas y haces cualquier cosa con tal de distraerte, tuve suerte de no encontrarte en el suelo sin aire.
-Estoy bien, traje lo necesario -sonreí apuntando mi inhalador, tanto Hagakure como Jirou sabían de mi asma y varias veces me habían ayudado cuando tenía crisis.
-¿Quieres contarme lo que ocurre, Himiko?
Jugué con mis dedos nerviosa, más que distraerme de todo, necesitaba soltarlo con alguien.
-¿Recuerdas a la chica de ayer? Aquella del Dojo de Artes Marciales -empecé y ella asintió- es la chica con la cual tuve esa noche fantástica.
-¡No me jodas!
-¡Toru! -la regañé riendo- no digas eso, has visto demasiadas series españolas.
-Es un curioso acento -sonrió- pero en serio, es demasiado loco que sea ella.
-Estoy preocupada -fui al grano- sé que me reconoció, su rostro me lo dijo todo, por eso paró sus movimientos, pero a la vez me inquieta, ella fue lo suficientemente clara conmigo ¿Por qué se sorprendió entonces?
-Si está difícil -dijo la peliverde con una expresión preocupada- ¿Has pensado en que ella se sorprendió tanto porque aun se acuerda de ti?
-No digas tonterías, Toru -le di un mordisco a una manzana levemente sonrojada- solo me vio en aquella fiesta, en el hotel no la dejé encender la luz. ¿Qué tal si es una fan desquiciada como el grupo que nos atacó ayer?
-¿Qué tal si no lo es? -ella sonrió- puede que ni te conozca, no sepa de la banda, menos de nuestra música.
-Suena a una película, y si me permites decirlo, es muy cliché.
-Vamos Himiko -Hagakure me dio un leve apretón en una de mis manos- ¿Esto no te dice algo?
-¡No me dice nada! -suspiré y me dejé caer hacia atrás en el suelo- llevo pensando en ella desde que me fui del hotel, ni siquiera le dije mi nombre o le di mi número, ¿Para qué? En primer lugar, ya teníamos límites, fue sexo y ya y yo...
Oí el suspiro cansado de Hagakure y como una toalla caía a mi cara, estaba harta de escucharme siempre con lo mismo al parecer, pero sabía hacia dónde iba dirigida su conversación, por algo quería evitarla.
-Desde que te conozco no te he visto enfocarte en otra cosa que no sea componer canciones y hacer lo que sea por la banda -empezó- desde...ya sabes...ella, ni Kyouka ni yo hemos tocado el tema o incluso presionarte a que vuelvas a tener una relación, pero te veo distinta, Himiko.
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¡Oye, chica!
FanfictionSon de mundos distintos, la fama y la farándula no va con Ochako, pero es lo que más le gusta a Himiko, después de todo, es su trabajo, y su principal problema para estar juntas. -La portada créditos a su autor correspondiente ya que la saqué de Pi...
