Ochako
"Por favor, tienes que venir, ella...volvió a hacerlo"
"Ochako, no te llamaría si no fuese urgente...tengo miedo"
"Se quedó dormida, tomé su celular, por favor ven"
Todas esas frases y un par de imágenes todavía rondaban mi cabeza, me encontraba en la sala de espera de un hospital, sujetaba mi cabeza con ambas manos ¿Cómo pudo pasar esto? No podía pensar en otra cosa que no fuese la decepcionante imagen que encontré al llegar a ese hotel, y no podía creer que Kizuki me hubiese dicho la verdad desde un principio y yo no haya querido aceptarlo."¿Cómo pudiste?" pensaba con el corazón en la mano, mis lágrimas silenciosas mojaban mis piernas mientras esperaba. Quería morir allí mismo.
Unos pasos apresurados llegaron a mi lado y unos brazos me envolvieron, reconocí el perfume de Bakugou de inmediato, me aferré a él mientras soltaba a llorar con más fuerza.
-Mierda -murmuraba él mientras acariciaba mi cabello- dime que es una puta broma Ochako.
Negué en su pecho lo que lo hizo maldecir y tensarse nuevamente, no se separó de mí hasta que me calmé un poco. Fue por un poco de agua y se sentó a mi lado mientras esperábamos, Kizuki había ingresado hace unos 15 minutos por lesiones, no la dejaría a su suerte.
-Camie está con ella -dijo escupiendo las palabras- no le perdonaré a esa loca de mierda lo que te hizo.
-Déjalo -murmuré cabizbaja- Kizuki me lo advirtió, yo no le creí.
Pasó un rato más y un doctor salió preguntando por mí, me levanté preocupaba para saber el estado de la pelimorada, él me dio un pequeño informe, las lesiones habían sido superficiales, no habían generado mayor problema, pero tendría que quedarse internada unos días para más análisis, habían contactado a su familia así que podíamos irnos por el momento. Respiré un poco más tranquila, ya podía desligarme de todo y volver a casa, sentía que necesitaba dormir una semana entera. Le di las gracias al doctor y me volteé para ver a Bakugou, él tenía una expresión rara mientras miraba al doctor irse, pero no quise preguntar, no tenía más fuerzas por hoy.
El camino a casa fue silencioso, así como mis lágrimas, al llegar me encerré en mi habitación y dejé salir mi dolor, quizás mis gritos preocuparían un poco al cenizo, pero quería estar sola, sentir este dolor yo sola.
"¿Así se siente cuando te rompen el corazón?" pensé. Era una mierda. Me arrepentía tanto de esas relaciones fugaces de antes, donde algunos chicos y chicas quedaban con ganas de más y yo les cortaba todo, incluso Midoriya lo vivió y ya entiendo como debió sentirse.
Debí sospechar que algo malo ocurría ayer cuando le hablé y no respondió ninguno de mis mensajes en todo el día, y me había puesto tan feliz cuando recibí una de sus llamadas, realmente no sabía lo mucho que había flotado, porque la caída fue durísima.
Pasé el resto del día encerrada allí, no quise salir a comer a pesar del intento del cenizo para sacarme, anocheció y solo salí para ir al baño y tomar algo para el dolor de cabeza, después de deshidratarme llorando ahora sentía como si un hacha me hubiese pegado en la mitad de la cabeza.
Cuando salí vi que en la sala estaba Bakugou intentando consolar a Camie, no sabía hace cuanto había llegado, pero no me importaba mucho, aun así mis pies me traicionaron y me llevaron al lugar, apareciendo ante ellos totalmente demacrada.
-Ochako -ella me miró y el cenizo también- tienes que escucharme...
-No lo necesito -la corté- ya lo vi todo.
-No lo entiendes, Chitose...
-¡Ella está en cuidados intensivos! -grité- porque tu amiga se aprovechó de ella ¿Cómo puedes estar llorando cuando defiendes a la persona equivocada?
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¡Oye, chica!
Fiksi PenggemarSon de mundos distintos, la fama y la farándula no va con Ochako, pero es lo que más le gusta a Himiko, después de todo, es su trabajo, y su principal problema para estar juntas. -La portada créditos a su autor correspondiente ya que la saqué de Pi...
