25. Si estás perdido en la oscuridad...

217 20 6
                                        

Una disculpita es que andaba toda estresa por los proyectos ajsja

Ahora si viene lo chido diría mi compi el Luisito

Ahora si viene lo chido diría mi compi el Luisito

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Siguieron avanzando. Ya estaban fuera del edificio.

—¿Esto era de FEDRA? — preguntó Ellie viendo a su alrededor.

Había áreas delimitadas por vallas de hierro. Carpas estaban rotas y descoloridas por el sol y camionetas que parecía que ya tenían mucho tiempo paradas.

—No, del ejército — contestó Joel viendo a ambos lados — levantaron lugares como estos apenas fue lo del brote. Campamentos médicos de emergencia. Obviamente, no duraron.

—¿Tú estuviste en uno de estos? — le preguntó Ellie a Vero — ya sabes, porque eres enfermera.

—Ayude por poco tiempo, después me fui.

—¿Con Leo?

Verónica asintió.

—Me tuvieron en uno de estos — dijo Joel viéndolas a ambas.

—¿Con Sarah?

—No, ella ya había muerto — contestó tranquilo.

Ellie oprimió un poco sus labios mientras hacía un sonido.

—¿Qué te pasó?

—Fue por esto — dijo Joel señalándose la cicatriz de la sien.

—Ah, el que disparó y erró. Creí que eso habría sido más adelante.

—No. El segundo día — contestó cabizbajo.

Verónica lo miró con detenimiento y notó que estaba reduciendo su paso, por lo que decidió ir a su ritmo. Ellie siguió avanzando unos pasos más.

—Los del ejército hicieron un mejor trabajo que el de Vero con tu herida — bromeó la niña.

—Querrás decir con la herida que tú me cosiste — siguió la mexicana con una ligera sonrisa.

—Fui yo.

Ellie se giró enseguida. Verónica lo miró con atención y con el entrecejo ligeramente fruncido por la confusión.

—Fui yo el que disparó y erró.

Ellie los miró a ambos por unos segundos. Joel caminó con lentitud hasta recargarse en un gran pedazo de concreto. Se quitó el rifle y se sentó por completo. Verónica sintió una punzada en el pecho y se sentó a su lado al igual que Ellie, quedando la niña en medio.

—No hay una historia — dijo cabizbajo — Sarah murió y no me interesaba seguir vivo. Así de simple.

Verónica sabía a lo que se refería. Perder un hijo era un dolor que nunca le desearía a alguien. Ese sentimiento se siente como un golpe constante al corazón. Un golpe que piensas que jamás podrás detener.

Trust || Joel Miller Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora