Siento que, si su olvido es de esa manera, puedo vivir con él.

153 23 1
                                        

030:

Pablo:

Reconozco que pocas veces me embriagué tanto como anoche. Olivia es una bebedora única y me hizo perder el control de lo que tomaba. También de lo que hacía. También puedo reconocer, sin temor a equivocarme, que anoche fue una de las mejores veladas en la historia. ¡Nunca me había corrido dos veces en el mismo polvo! ¡Fue algo increíble que espero me permita hacer de nuevo algún día! Nos pasamos tirados en el suelo casi una hora esperando a que se nos regulara la respiración y para cuando eso sucedió ambos queríamos irnos a dormir.

Se visitó, dejamos todo tal cual y salimos del sitio deseando que nadie hubiese escuchado nada. El hostal se hallaba vacío, sin peligro de que alguien nos atrapara. No sé qué fue de ella, pero yo caí bocabajo en la cama y me rendí. Luego de follar suelo dormirme profundo, pero lo de ayer no tuvo nombre. Esta mañana —de no ser porque Freddy me zarande— no sentí ni la alarma. Definitivamente fue una velada encantadora.

La peor parte vino por la mañana, una resaca tan grande que acabé vomitando la mayoría de lo que tomé ayer y revuelto como el diablo. Freddy me dio unos medicamentos para el dolor de cabeza y tras desayunar no me sentí tan mal. La que sí lucía increíble fue Olivia, quien entró minutos después que yo con su sonrisa nerviosa y un vestido morado de vuelos en un tono más oscuro. Se le ve hermoso.

Decidimos que la publicación será en una sucursal que tiene la editorial aquí en el pueblo y bastante gente se aglutinó para entrar, pero desafortunadamente no podrán hacerlo. Será una rueda de prensa breve y algunos fanáticos que mi morena escogió pudieron estar aquí. El resto de las personas podrá verla en nuestros perfiles en cuanto se termine el evento. Quiero ir a mi casa a acostarme a dormir un poco para ver si termino de reponerme por lo de ayer, sin embargo, el deber me llama.

Avanzo por entre las sillas para acercarme a mi primo. Lo noto más tenso de lo habitual y eso que la diseñadora no para de hacerle ojitos desde su zona de trabajo. Macbeth no me permitió ver la portada, aunque Freddy me adelantó que es de ensueño, Olivia también está ansiosa y —por desgracia— la vi irse al baño a fumar. Intentaré quitarle ese vicio de nuevo, por más que me cueste no quiero que se haga daño en sus pulmones. Mi primo me hace un gesto con su cabeza para que lo siga hasta una de las esquinas más apartadas del evento. Tiene el rostro serio, igual a como lo ponía cuando mi tía lo pillaba masturbándose en la adolescencia. ¡Dios! ¡Espero que no me vaya a contar esto!

Nos alejamos del resto de la gente que trabajan sin cansarse para que las cosas queden de maravilla. Por mucho que me moleste admitirlo, vi a Santamaría entrar con su camarógrafo en el primer grupo de periodistas, pero con no darle la palabra en ningún momento creo que estaré bien servido. Esa mujer jodió la relación que tenía con Olivia, me hizo retroceder mucho más incluso de lo que tenía avanzado al inicio con ella. Anoche fue demasiado especial, quizás ella no lo vio así, sin embargo, yo me siento en las nubes.

Freddy otea a todos lados para asegurarse de que nadie nos oiga y luego se cruza de brazos.

—¿Pablo, acaso te volviste loco? —pregunta en tono borde.

—No hice nada —susurro, encogiéndome de hombros—. Cualquier cosa que te haya dicho mamá de mí es pura mentira y sí la fui a visitar la semana que pasó.

—No tiene nada que ver con tía —espeta un poco impacientado.

Su ceño está tan fruncido que asusta. Freddy es el hermano que yo nunca tuve y mi mano derecha en todo. Siempre conoció mis intenciones con Olivia y pensó que nunca me animaría a dar el paso con ella de aparecerme en su vida, por eso la invitó a salir. Siempre supe que lo rechazaría, así todo le permití ver en carne propia a lo que tendría que enfrentarme. Siempre dije que mi primo era mis ojos en la editorial.

ConcupiscenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora