Capítulo #-1:
Pablo:
Ya perdí el hilo de la obra hace mucho rato. Ni siquiera recuerdo en qué momento Aída dejó de ser mi prioridad para que la mujer que tengo a mi lado se volviera la mejor obra de arte que hay en la sala. Sabía que no se iba a aburrir con este viaje al teatro y casi tuve un ataque de risa al ver la cara de frustración que puso cuando saqué las entradas. Me fue fácil conseguirlas porque Dan y Fred tiene contactos hasta en el séptimo círculo del infierno.
Muchos años soñé con poder compartir estas cosas con ella. Desde mi infancia la observé en el anonimato, si me hubiese conocido en aquella época habría pensado lo mismo que los otros y no quería permitir que la única persona a la que realmente me interesaba mantener de mi lado descubriera ese pasado turbio que, aunque no me pertenece, me afectó.
Ese vestido rojo que lleva puesto resalta sus curvas y combina tan bien con el labial que se puso que siento que en cualquier momento voy a acortar la poca distancia que queda entre nosotros y a follármela aquí. Sin darse cuenta se acercó poco a poco hasta que su costado quedó junto al mío. Me di cuenta de lo erizada que estaba y, por ello, le tiré el brazo por encima. Olivia se halla tan metida en la obra que ni cuenta se ha dado de lo cómoda que se puso.
Miro cómo se muerde los labios con algo que pasa en la trama de la obra. Lo hace exactamente igual que cuando leía un libro en las gradas y llegaba a una parte picantona. Siempre supe que esta mujer sería una fiera en la cama, que podía ser peor que Olga si se lo proponía y no me equivoqué.
La primera vez que me aparecí en su casa —haciéndome pasar por un gigoló— entendí que nada conmigo sería lo mismo. Ella cambió demasiado y lo entiendo, nunca me faltaron los rumores de ella, de lo que le había pasado y de su actitud al respecto. Ella es mi pequeña guerrera de bucles rebeldes. La idea de Freddy de que fingiera ser un prostituto me pareció de maravilla y gracias a su increíble imaginación salió un libro tan divino como Con M de mojada.
Me leí ese libro en una noche y con una sola mano —me ahorraré el motivo de lo último—, pero fue una experiencia increíble y una forma de acercarme a ella. Sé que se pone nerviosa con mi tacto, con mis chistes y con mis señalamientos en el libro; si ella supiera que siento que me muero con su sola presencia entendería que causa una reacción más intensa en mí que yo en ella.
Uno de sus largos cabellos se sale de ese semi recogido que se hizo y mi mano se mueve hasta su frente para quitarlo. Para mi sorpresa se deja muy serena, está absorta en la obra. Quisiera tanto que me recordara, que supiera quién soy realmente, pero Olga me dijo que no la presionara y no lo haré. Son hermanas y se conocen mejor que nadie. Me mantendré expectante a ver cuánto más se tarda. Por lo menos descubrió a su Florentino Ariza y yo sé que le teme a la oscuridad.
Le hago una caricia en su pómulo izquierdo y, por primera vez en lo que va de noche, todo su cuerpo se tensa. Se deja hacer, pero la respiración se le volvió irregular, me encanta cuando se pone así de excitable. Las pupilas —que antes tenían toda la atención de la obra— viajan hasta mí y advierto que, de tanto morderse los labios, algunas partes de la pintura se cayeron. Me encanta su boca, como una fresa madura bañada en su piel de canela.
—¿Q-qué pasa? —tartamudea cuando mis caricias van en aumento esta vez con mi otra mano.
—Shhh… —musito para que no llamemos la atención de ninguno de los presentes. Estamos solos en el palco, pero el teatro está a reventar—… ¿tienes frío?
La pregunta la hago sobre su oreja y el olor a Chanel Nº5 invade mis fosas nasales. Quiero tirarla en este mueble para hacérselo en tantas posturas que sus orgasmos se iban a oír más que los de la soprano, pero no puedo porque ella se esfuerza en que solo seamos amigos. A mí no me engaña, esos calentones —que se baja con el vibrador nuevo que compró— los provoco yo. ¡Y se siente de maravilla!
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Concupiscencia
Literatura FemininaSi me vas a provocar, que sea con la perversa intención de complacerme. Olivia Castro, sabe que odia el sexo más que a nada en el mundo; le da tanto asco que con solo pensarlo su estómago se revuelve. Sin embargo, para alguien que vive de la litera...
