Intentar.

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Emma despertó tarde al día siguiente, después de quedarse dormida tan tarde mientras lloraba, sentía que su cabeza explotaría y cuando se miró al espejo después de ducharse vio sus ojos hinchados y rojos. No tenía ganas de salir de su habitación pero sabía que si no bajaba Daryl iría a buscarla y no quería estar a solas con él porque cada vez se le había más difícil mantenerlo lejos.
Para su sorpresa, cuando bajó, solo encontró a Tara cuidando de Judith.

- Luces como la mierda - le dijo al ver si aspecto

- Será porque así es como me siento - le respondió con una mueca - no deberías decir esas cosas frente a la niña

- Lo se, a veces simplemente no puedo evitarlo - le confesó con una media sonrisa mientras la veía mirar a su alrededor como si buscará algo o a alguien - Salió temprano para ayudar a arreglar el desastre de la tormenta - Emma la miró y suspiró aliviada.

- Perfecto - le respondió sentándose a desayunar, aunque no tenía hambre agradeció la taza de café que la chica le ofreció, pero su tranquilidad le duro solo unos minutos porque la puerta se abrió y Daryl entró en la casa haciendo que el ambiente se pusiera tensó e incómodo.

- Llevaré a Judith a su habitación - les aviso Tara tratando de escapar de esa situación, Emma hizo una mueca y se concentró en mirar su taza, Daryl se sentó en la mesa frente a ella en silencio, solo la miraba.

- Em ¿Podemos hablar? - le dijo después de un rato en silencio, ella levantó la mirada y asintió, si quería hablar lo harían allí donde podía mantenerse lejos y no hacer una tontería - Lamento lo que pasó anoche... me asusté y no quise gritarte

- Olvídalo - le dijo encogiéndose de hombros, Daryl solo podía mirar su ojos hinchados y se sintió culpable por haberla hecho llorar, eso era lo último que quería.

- No puedo olvidarlo, no si pasaste una noche miserable por mí culpa

- Está bien, no te preocupes - insistió la rubia queriendo dejar ese tema en el pasado

- Estoy tratando de disculparme Emma, ¿podrías aceptarlo?

- No es necesario que lo hagas, esta bien

- ¡No lo está! - se puso de pie furioso y es que a veces esa chica sacaba a relucir al antiguo Daryl - ¡Yo no soy así! - ella lo miró alzando una ceja sin entender porque se ponía de ese modo. Ella solo quería olvidar todo lo que le había dicho la noche anterior.

- Estás haciendo un excelente trabajo demostrando que no eres así - le respondió con ironía

- Es tu culpa... yo lo intento. ¿Que quieres de mí? ¡porque no te entiendo!

- Nada Daryl, no quiero nada... solo olvídalo ¿Si? - la chica se puso de pie para lavar la taza que había usado y así escapar de aquella conversación pero el tenía otros planes, la tomó del brazo y la hizo girar para que lo viera

- Dime que no me amas Emma... dímelo de una maldita vez o vas a volverme loco - su voz se había vuelto un susurro y la intensidad de su mirada hizo que las piernas de la rubia se aflojaran, sus ojos bajaron hasta sus labios y de vuelta al azul de sus ojos. No supo en qué momento terminó acercándolo para besarlo pero allí estaban, fundiéndose en un beso lleno de sentimientos, hasta que la falta de aire los obligó a separarse y con las respiraciones agitadas se quedaron mirándose a los ojos.

- Ya no puedo - le dijo ella en un susurro

- ¿Que es lo que no puedes Em?

- Pretender que no quiero esto, que no pienso en ti cada jodido momento - una sonrisa apareció en los labios de Daryl quien jaló de ella para abrazarla

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