Epílogo

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Karla

Karla de Santiago, Alejandra de Parmesino. Suena tan hermoso, finalmente y después de tantas cosas, Alejandra es mi esposa y ahora mismo lo estamos celebrando junto a nuestras familias, una bonita recepción y con las personas correctas, sobre todo porque pocas personas saben la verdadera identidad de Alejandra, algo que jamás se le quitó a Alejandra fue el desconfiar al momento de decir su nombre y la entiendo, pero ya estando en otro país eso es lo de menos.

-Hey – dicen y me giro para ver a Marian –
- Hey – digo sonriendo – que bueno verte – comento y asiente –
- Felicidades – susurra y la abrazo –
- Ella te manda a decir que sigas tu vida y que siempre te va a proteger – susurro y se aleja de golpe –
- ¿De verdad? – pregunta con la voz temblorosa y asiento –
- De verdad – susurro y sonríe para abrazarme otra vez –
-¿Me la puedo robar? – preguntan y al alejarnos vemos a Alejandra – A Marian – aclara y me quedo boquiabierta mientras la castaña se ríe –
- Ese rojo te hace bien altanera – digo y Marian se ríe más –
- ¿Y sabes que más me hace? – pregunta mi esposa burlona y niego – hermosa – chilla y se va con Marian mientras me rio negando –
- Estúpida – me quejo cuando voltea a verme y se hace la ofendida –

Me cruzo de brazos y la ignoro, mientras tanto Santos se acerca y me pide ir a bailar, acepto y caminamos hasta la pista, le doy la espalda a Alejandra y la escucho reír a carcajadas, abrazo más a Santos hasta que Alejandra se queja y me aleja de mi compadre, me hago la ofendida y mientras tanto nuestros compadres se ríen, cinco minutos después estamos los cuatro bailando y entre risas.





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La tarde va cayendo y vamos camino a casa, primero porque vamos a buscar nuestras maletas y segundo porque nos vamos unos días a España, así que yo feliz de visitar Barcelona. Al llegar nos estacionamos y nos bajamos del coche, agarro la mano de mi esposa y caminamos hasta entrar al edificio, hasta lo que sé la familia se va a quedar unos días pero no los suficientes para esperar a que lleguemos, en cambio nosotras duraremos dos semanas y media en Barcelona y una semana en Madrid.


-¿Lista? – pregunta mi esposa y asiento –
- Más que lista – respondo sonriendo –
- Gracias – susurra y frunzo el ceño –
- ¿Por qué? – pregunto burlona –
- Por hacerme la mujer más feliz de este mundo – responde y sonrío enternecida –

Agarro sus mejillas y me acerco para besarla, minutos después nos alejamos y agarramos nuestras maletas y pasaportes. La parte legal en Reino Unidos ha sido difícil, para todos Alejandra es Manuela Torres y por ende es difícil solo llamarla Alejandra, de igual modo para los más cercanos mi esposa es sólo Alejandra.

Después de agarrar nuestras maletas, salimos de casa y bajamos las escaleras, vemos a Santos llegar con Lily y a Pepe con María Antonieta, les entregamos las llaves y nos desean feliz viaje, les agradecemos y nos subimos al coche, Alejandra lo enciende y mientras maneja, yo enciendo la radio y conecto mi celular, pongo el disco de Hasta la raíz y comienza a sonar Lo que construimos de Natalia Lafourcade, le subo volumen y mientras veo el cielo con los colores más hermosos, el sol va cayendo y entrelazo la mano de mi esposa mientras vamos camino al aeropuerto.






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Alejandra

-¡Llegamos! – digo emocionada –
- ¡Olé! ¡Bienvenida a España tía! – dice Karla con un acento muy cómico y me rio para besarla –
- Vamos showsera – digo y tomo su mano –

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