Alejandra
-¿Qué haces aquí? – pregunto mientras Karla cierra la puerta con su espalda y su mano va a su espalda –
- Vine por ti – responde y frunzo el ceño mientras siento los pulsos de mi corazón en el cuello –
- ¿Por? – pregunto confundida –
- Porque de ti no me voy a despegar hasta saber que estás bien y no vas a matar a nadie – responde y solo puedo pensar en Santos –
- Yo no voy a matar a nadie – respondo seca –
- Eso me dijiste cuando mataron a John – dice y bufo –
- ¡Y no maté a nadie! – me quejo y Karla me mira seria –
- Porque te secuestro Alejandra del Carmen – responde y me cruzo de brazos – puedes vestirte, por favor – súplica y sonrío pícara –
- Estoy en mi habitación – respondo burlona y Karla suspira –
- Lo sé pero estoy aquí – dice y lentamente me acerco hasta acorralada –
- ¿Y cuál es el miedo? – pregunto cerca de sus labios y baja su mirada a los míos –
- Que yo soy una persona comprometida – responde titubeante y me tenso –
- Pero fuiste tú quien vino hasta aquí – aclaro y me mira en silencio –
- Maldita sea – se queja y agarra mis mejillas para besarme –
Hace dos años que volví a la vida pero siempre me sentí pérdida, sobre todo porque no recordaba nada pero cuando la conocí a ella sentía que la conocía de algún lado, mientras que mi corazón latía con devoción al verla, Karla siempre ha tenido un gran efecto en mí, aunque no la recuerde, aunque no la reconozca, aunque la vida se empeñe en bloquear su recuerdo en mi mente, pero ahora que me está besando siento que vivo de verdad, abrazo sus caderas y la alzo para darme la vuelta y caminar hasta la cama donde la acuesto lentamente y me alejo, respiramos agitadas y sonrío mientras que los ojos cafés de mi morena brillan con tanta luz, vuelve a besarme y ahora bajo con besos por su cuello hasta llegar al valle de sus pechos, dejo un par de besos sobre su camisa y me alejo al recordar que se va a casar.
-Es mejor que te vayas – susurro y niega para darme la vuelta y sentarse encima de mí –
- Sí me voy a quemar, que valga la pena Alejandra Santiago – responde y me siento para volver a besarla –
- Vamos a quemarnos – susurro sobre sus labios y asiente mientras suelto su cabello –
Le quito la camisa después de desabotonarla y la lanzo al suelo, hago un camino de besos desde el cuello hasta sus pechos y la escucho gemir mientras echa la cabeza para atrás y sonrío, le quito el brasier y beso cada parte de su torso, le doy la vuelta y lentamente mis labios van recordando cada espacio de su cuerpo, es como si nunca la olvidaron y tienen razón, imposible olvidar los lunares de Karla, el pequeño lunar en su ombligo o cerca de su pecho derecho, es imposible olvidar su abdomen o incluso lo robustos que son sus senos, es imposible olvidar sus gemidos y su olor a vainilla, mi mente podrá olvidar pero mi cuerpo jamás.
-Hazme tuya – susurra y subo con besos hasta llegar a sus labios –
- Siempre serás mía aunque te vayas a casar – susurro y Karla me mira con los ojos intensos –
- No me quiero casar – susurra y sonrío para besarla –
- ¿Por qué? – pregunto alejándome y Karla resopla –
- Porque no puedo pensar en pasar mi vida con alguien más si el amor de mi vida sigue viva – responde y acaricio sus mejillas –
- Te amo Karla Victoria pero necesito que estés bien, que estés tranquila – susurro y lágrimas corren por su rostro –
- Yo no sé si estaré tranquila Alejandra pero quiero estar contigo – dice y me besa – lo que la vida nos permita – susurra y la vuelvo a besar ahora yo – también te amo – finaliza y sonrío mientras tomo sus manos y las entrelazo –
- Te amo – susurro y bajo con besos por el valle de sus pechos hasta llegar a su abdomen –
Se arquea y aprieta nuestras manos mientras suelto una y desabotono el pantalón para que con su ayuda quitárselo, vuelvo a subir a su boca y besarla mientras suelto nuestras manos y bajo con besos, juego con sus senos y la escucho gemir, unos minutos después bajo hasta su feminidad y paso el pulgar para sentirla húmeda y sonrío mientras la veo a la cara, sonríe muy sensual y subo a besarla, entro en ella y muerde mi labio inferior, lentamente me muevo y sus caderas van sincronizadas a mis movimientos, voy aumentando la velocidad y con ello Karla gime más fuerte hasta que un rato después llega al orgasmo y muerde mi hombro para no gritar, me detengo y respiramos agitadas, me alejo y sonrío para besarla.
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Mundos Diferentes
RomanceAlejandra Santiago: Una joven que le tocó vivir una versión de la vida que nadie querría vivir, algo que se le sale de las manos cuando la venganza se vuelve su lema, muchos tenemos sueños y Santiago no era la excepción pero la vida escogió por ell...
