Doce.

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Una vez se duchó, se colocó un short holgado y una camiseta sin mangas. Con el dolor en su cuerpo no quería colocarse nada que se le ajustará al cuerpo.

Se aplicó su perfume nuevo y salió, pensando cómo haría para llegar a su casa.

A esa hora, el transporte público ya no funcionaba, estaba cerca de ser las 11 de la noche, y el último autobús de la línea que lo acercaba a su urbanización, salía a las 10:30.

Comenzaba a entrar en pánico. Su única opción era pedirle a Chan que lo llevara.

También existía la posibilidad de pedir un taxi, pero había quedado traumado luego de que un taxista hubiera querido pedirle como forma de pago algo que no tenía nada que ver con dinero, por lo que tendría que humillarse y pedirle el favor a Chan.

Caminó en dirección al pelinegro, respirando más tranquilo al notar que aún no se había ido.

Se sentó junto a él y pensó en la manera de comenzar la conversación.

—Por cierto —Minho volteó en dirección al chico que le hablaba— Feliz cumpleaños.

El rostro de Minho se iluminó, quedando un poco en shock mientras Chan le colocaba en la mano una barra de Hershey's, recordando como este era el favorito del pelirrojo desde que eran unos niños.

Minho al no poder evitar la emoción, lo abrazó, dejando un poco sorprendido a Chan, quien luego de unos segundos correspondió al abrazo.

—¿Cómo te acordaste de que hoy era mi cumpleaños? —Preguntó al alejarse con los ojos brillantes.

—Siempre me acuerdo —Respondió Chan encogiéndose de hombros.

—Yo también —Confesó Minho un poco tímido mirando con felicidad el chocolate en sus manos, comenzando a abrirlo para comérselo, ofreciéndole el primer pedazo a Chan.

—Bueno, creo que es normal que uno se acuerde de su propio cumpleaños —Bromeó Chan antes de meterse el trozo de chocolate en la boca, recibiendo inmediatamente una risa de Minho, quien comenzó a explicarle.

—Me refería a que también me acuerdo de tu cumpleaños.

—Lo sé —Aceptó Chan aún riéndose ligeramente— Solo quería que te rieras, extrañaba tu risa y tu sonrisa de conejito.

Minho se sonrojó volviendo a bajar la mirada.

—¿Y como te vas a ir? —Preguntó Chan casi leyendo la mente de Minho.

—Pues... La verdad no sé —Confesó— No creí que estaría aquí hasta tan tarde y ya no pasan autobuses a la urbanización.

—¿Quieres que te lleve? —Preguntó Chan.

Minho feliz lo miró, intentando evitar verse muy desesperado.

—¿Puedes?

—Pues si, Felix se molestará un poco pero no importa —Chan se encogió de hombros.

Minho agradeció al cielo que Chan hubiera aparecido justo a esa hora. De resto no sabría que haría.

Casi se le había olvidado el odio que le tuvo al chico durante 6 años.

Quizás debía aceptar las palabras de Chan y olvidar todo lo sucedido, fingiendo que nada ocurrió y que no habían pasado a más que amigos, distanciándose un poco pero conservando la amistad.

Quizás así su corazón podría sanar completamente.

Siguieron hablando por un rato hasta que Felix llegó vestido con ropa limpia y el cabello húmedo, desprendiendo olor a jabón y shampoo.

Collision - Minchan/MinbinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora