Christian.
El trabajo me ha mantenido ocupado en estos días y también Leila. Ha tratado por todos los medios hablar conmigo y sigo negándome —¡Maldición! Esa mujer no acepta un no por respuesta, seguirá insistiendo hasta verme. Mientras en GEH surgieron problemas en un envío a Darfur, que solucione sin problemas, aunque claro, dejaré a Ros a cargo.
Para esta noche tengo otros planes para mi dulce Anastasia. Porqué eso es lo que es, es mía. De nadie más.
—¡Oh! — Ya la imagino con las prendas que Caroline Acton ha elegido para ella. Sospecho que la toda la ropa será de su agrado. Con peros, sin duda, pero le encantará todo lo que he comprado para ella. Cuando examiné la ropa, me encontré un conjunto que hizo que fantaseara con Anastasia en distintas posiciones, con un par Louboutin negros ¡Joder! Necesito sentir su pequeño cuerpo y más, necesito, anhelo tanto probarla de nuevo. Mis pantalones empiezan a sentirse incómodos en estos momentos.
Se lo curiosa que Anastasia puede llegar a ser y eso me encanta de ella, su curiosidad puede volverse excitación en cualquier momento. Le envío un texto a su celular.
*Te quiero para esta noche. Cuando llegues a casa habrá una caja en la mesita de la sala esperando por ti, no lo abras hasta que sean las nueve. CG*
Es todo lo que necesita saber. Imagino su rubor al leer el mensaje —acompañada de todas esas mujeres ruidosas, incluyendo a mí encantadora hermana—, y como la chica educada que es, se disculpara para responder mi mensaje con la ingenua excusa que tiene que ir al baño.
Su respuesta llega rápida.
*¿Algo más? AS*
Sarcástica como siempre, ¡Oh Srta. Steele! Como me gustaría darle unos palmazos en el trasero.
*Eso es todo. CG*
Continúo con las hojas de cálculo que tengo por terminar, reuniones, conferencias a través de internet.
Un fuerte golpe en la puerta interrumpe mi trabajo. ¡Joder! Es que no puedo trabajar en paz. Detrás de ella sale Leila. ¡Que me jodan! ¿Qué mierda hace aquí?
—¡Christiaaaaan!— Clama, arrastrando la palabra.
¡Ugh! ¿Está ebria? Lo que faltaba. Se abalanza sobre mí, tratando de besarme. Si no me equivoco ha estado bebiendo brandy. La tomo de los brazos y la llevo al pequeño sofá que esta al fondo de mi oficina.
—¿Has estado bebiendo?— Comienza a reírse.
—Sólo una copa cariño, sabes que amo exagerar las cosas— Se pone de pie, dándome una mirada seductora —Necesitaba verte, tuve que actuar como una estúpida allá abajo para que me dejaran entrar— Se muerde el labio. Ni siquiera causa el mismo efecto que Anastasia.
—Me has visto, ya puedes irte—.
—No tan rápido Christian, o es que ¿ya no me deseas?— Qué tontería.
—No, ya no— Solo deseo a una mujer.
—¿Quién es ella?— Cruza los brazos y frunce el ceño.
—¿Quién es quién?— Vamos Grey, aún puedes acostarte con ella, no lo arruines.
—No te hagas el tonto. La mujer con la que estas saliendo, todo Seattle lo sabe—.
—Eso es algo que a ti, no te incumbe— Sonrío de manera triunfal, su rostro esta atónito.
—Tú y yo tenemos algo, Christian Grey. No me puedes botar así como así, solo porque te surgió un nuevo juguete—.
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Yo te amaré
FanfictionAnastasia Steele deberá tomar una decisión acerca de lo que quiere y lo que le conviene con tal de proteger a las personas que ama.
