Anastasia
Christian se pondrá furioso.
Lo sé, pero tenía que hacerlo.
Mató a mi padre. El chico que una vez dijo quererme, mató a mi padre. ¿Cómo pudo hacerme eso? El dolor que siento ahora es indescriptible. Me he obligado a no llorar en la última hora, entre más camino más pienso en toda esta mierda, tengo que demostrar un poco de indiferencia porque sé que voy a encontrarlo. Yo lo sé. Es como una estúpida corazonada.
Sólo deseo encontrar a José antes de que Christian me encuentre. No lo necesito. No necesito que intente protegerme. Nadie puede protegerme, no cuando yo soy la razón de todo.
La incertidumbre se ha apoderado de mí.
Cuando llego al parque, vislumbro la pequeña banca que José y yo siempre ocupábamos en nuestras citas ilícitas.
Respira, Ana. Inhala. Exhala.
Esperaré el tiempo que sea necesario. Él tiene que venir.
Interiormente rezo una plegaria al cielo; esto es por ti, papá. Tú no tenías que pagar por las tonterías que tú hija provocó. Debí decirte sobre él, pudimos encontrar una solución juntos, con Christian también. ¡Oh Dios! Christian, mi hermoso hombre, intentó matarlo también.
¿Qué tan enfermo estás cuando asesinas por alguien?
Nada de esto debió suceder.
Una fuerte corriente eléctrica se abre paso por mi columna e inmediatamente mi cuerpo se estremece.
—Sabía que vendrías aquí —Su voz se escucha ronca y despectiva, podría jurar que disfrutó lo que hizo y que disfruta verme aquí— Sé todo de ti, Ana. Sé de dónde vienes y sé a dónde irás.
Permanezco callada.
—¿Te comió la lengua el ratón, nena?— ronronea, aún detrás de mi —¿o fue Grey?
—Aún tengo lengua— murmuro.
Coloca una de sus manos sobre mi hombro y aprieta con suavidad. ¡Dios! Esto es demasiado. Hago lo que puedo por tranquilizarme y que mi cuerpo no comience a tiritar.
—Que bueno, vas a necesitarla para suplicarme.
—¿Dónde están los buenos agentes de seguridad, bebé?— Pregunta con sorna.
—Escapé.
Besa mi cabeza.
—Astuta.
Se pasea por delante de mí con una estúpida sonrisa burlona en su rostro y una mirada tan pérfida.
—¿Cómo está tu padre?— Hijo de perra.
—Tú debes de saber cómo está— Escupo.
Se encoge de hombros —Entenderás, Ana, que no podía quedarme a ver como moría.
—Está muerto.
Toma asiento al lado de mí, volviendo su cuerpo en mi dirección. Yo sólo lo sigo con la mirada.
—Lo siento tanto.
—Cínico.
—Ana, en serio, lo siento tanto por ti— Dice meloso.
Podría explotar en cólera. ¿Cómo puede ser tan ruin?
—¿Qué quieres de mí? ¿Qué diablos quieres? ¿Me quieres a mí? Puedes llevarme conmigo, ni siquiera me importa, sólo deja ya tu maldito juego.
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Yo te amaré
FanfictionAnastasia Steele deberá tomar una decisión acerca de lo que quiere y lo que le conviene con tal de proteger a las personas que ama.
