Capítulo 34

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Anastasia

Escuchar el latir del corazón de Christian me ha traído paz. Al parecer es lo único que logra calmarme en las noches después de regresar del trabajo. Desde aquella noche de confesiones no volví a separarme de él, Christian es todo lo que tengo y no quiero perderlo, a escondidas le he pedido a Taylor que me informe sobre la seguridad de Christian, ha soltado un poco de información pero algo me dice que Christian sabe de esto y él mismo ha ordenado darme detalles.

Lo único que sabes de José es que está fuera de la ciudad, tal parece que en el transcurso de su vida, José ha juntado un buen numero de enemigos y cuando se le pide información sobre él muchos han soltado la lengua sin necesidad de un pago. Por ahora la seguridad contratada está muy al pendiente de quienes salen y entran a Seattle.

Después de todo el alboroto que se ocasionó en WHP cuando José irrumpió ahí, el Señor Hyde decidió renunciar, dijo que se iría lejos para mantener a su familia a salvo e insistió en disculparse conmigo por arriesgarme. Hasta ahora no han encontrado a alguien más para ocupar el puesto, y me eligieron a mí para cubrirlo, no me va tan mal como pensé.

La SUV se detiene frente a mí, Sawyer corre a abrir la puerta y emerge mi hermoso hombre, no deja de sorprenderme que después de una jornada laboral él siga viéndose increíblemente bien.

Acomoda su gabardina y sonríe.

—¿Estás lista?— Besa mis labios.

—Creo que sí.

—Estaré junto a ti.

Nos adentramos a la clínica en donde está internada Carla. Según los doctores ha mantenido una evolución muy buena, y aunque sigue sin recordar más allá de su juventud, logra hablar con las personas sin alterarse o terminar por ser grosera.

Uno de los enfermeros nos aborda en la entrada y nos guía a mi madre, se encuentra en un enorme jardín alrededor de las escazas flores por la temporada que es, lleva un vestido floreado precioso, tararea una canción infantil y a ratos ríe cuando se equivoca.

—Señora Carla— Masculla el enfermero para acaparar su atención, ella voltea a verle sonriente —mis amigos escucharon que toca el piano y quieren conocerla.

Su sonrisa no cabe en su rostro, es de las pocas veces que la veo sonriendo en los últimos años, el nudo en mi garganta se hace presente y Christian acaricia mi brazo.

—¿Quiere hablar con ellos?— Pregunta amable el enfermero.

—¡Me encantaría!

Éste nos hace una seña indicándonos donde se quedará por si necesitamos algo y nos deja con ella.

—Queridos míos, tomen asiento— señala el pequeño sillón de madera entrelazada que está frente a ella —¿Quién eres preciosa?

—Soy Anastasia.

—Oh Anastasia, qué nombre tan precioso— talla sus manos en el vestido —cuando tenga una hija quisiera ponerle ese nombre.

Christian aprieta mi mano e intenta animarme para que continuemos.

—Y éste apuesto chico, ¿quién es?— Da una sonrisa picara a Christian, la imagino dándole esas sonrisas a sus pretendientes cuando era joven, sonrío.

—Christian Grey— responde mi chico, quien se obliga a besar la mano de mi madre cuando ésta se la extiende —él novio— agita su pulgar a mi dirección.

—¿Lo sacaste de una caja de cereal?— Ríe animada.

—En realidad mi madre hizo que me topara con él— me encojo de hombros.

Yo te amaréHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora