El sonido ensordecedor de las sirenas resonaba en el aire mientras la ambulancia se abría paso por las congestionadas calles de la ciudad, llevando consigo el cuerpo malherido de Jungkook. Dentro, el ambiente estaba cargado de tensión y urgencia, mientras los paramédicos luchaban por mantenerlo con vida, sus manos hábiles trabajando frenéticamente para estabilizarlo mientras el tiempo se agotaba inexorablemente.
Al llegar al hospital, el bullicio y la actividad febril llenaban los pasillos, cada rincón impregnado del olor a desinfectante y ansiedad. La madre de Jungkook, con el corazón en un puño, esperaba ansiosamente en la sala de espera, su rostro marcado por la angustia y la incertidumbre mientras rezaba en silencio por la vida de su hijo.
El señor Kim, llegó al hospital poco después, su semblante endurecido por la noticia devastadora que acababa de recibir. Sus ojos reflejaban una mezcla de shock y desesperación mientras intentaba procesar la cruel realidad de la desaparición de su hijo, un golpe que lo dejó aturdido y sin palabras.
En medio de la confusión y el caos, los médicos y el personal del hospital luchaban contra reloj para salvar la vida de Jungkook, cada minuto que pasaba aumentando la gravedad de su condición. Mientras tanto, en la sala de espera, la angustia y el temor se aferraban al corazón de la familia Jeon, su futuro pendiendo de un hilo mientras esperaban ansiosamente noticias sobre el destino de su amado hijo y esposo.
–Señor, hemos buscado por todo lados y nadie parece saber algo sobre el paradero del joven SeokJin– dijo uno de los guardaespaldas a su lado
–Trae a Jimin,– ordenó sabiendo el peso de esa desición
–Papá,– Taehyung llegó a su lado con los ojos rojos– Dime qué no es cierto– su padre lo abrazo mientras su hijo lloraba en sus brazos
–Hare todo lo posible, TaeTae– consoló escuchándolo sollozar– Encontraré a mi hijo.
[...]
En la penumbra opresiva de la habitación, Jin se encontraba solo con sus pensamientos y la determinación ardiente que ardía en su interior. A pesar de la oscuridad que lo rodeaba, su mente estaba aguda y alerta, tejiendo meticulosamente un plan de escape mientras analizaba cada detalle de su situación.
Observó los puntos débiles de sus captores, identificando las grietas en su armadura y las vulnerabilidades que podrían ser explotadas. Conocía que el elemento sorpresa sería su mejor aliado en esta lucha desigual, y planeaba usarlo a su favor.
Cada sonido mínimo, cada sombra que se movía, era una pista que Jin registraba con precisión, su mente trabajando a toda velocidad para trazar un camino hacia la libertad. Calculaba cada movimiento, cada posible obstáculo, con la determinación inquebrantable de quien se niega a rendirse ante la adversidad.
Mientras tanto, su corazón latía con fuerza, alimentado por la esperanza y la voluntad de sobrevivir. A pesar del miedo que amenazaba con apoderarse de él, Jin se aferraba a su determinación, recordándose a sí mismo que no podía permitirse flaquear en este momento crítico.
Con cada respiración, con cada pensamiento estratégico, Jin se preparaba para enfrentar el desafío que se extendía ante él. Sabía que el camino hacia la libertad sería arduo y peligroso, pero estaba decidido a enfrentarlo con valentía y astucia, dispuesto a luchar con todas sus fuerzas por su propia supervivencia.
–No me daré por vencido.–susurraba una y otra vez mantendiéndose positivo
[...]
Despertar de la cirugía fue como emerger de un oscuro abismo hacia la incierta luz del día. Los primeros destellos de consciencia se filtraron en la mente de Jungkook, dispersando las sombras del inconsciente mientras el mundo a su alrededor cobraba forma una vez más.
El dolor punzante en su pecho recordaba la gravedad de su situación, pero fue la ausencia de Jin lo que le golpeó con más fuerza. Su primer pensamiento al recuperar la conciencia fue para él, y el eco del vacío que dejaba su desaparición resonaba en cada fibra de su ser.
Cuando las palabras de los médicos confirmaron lo que temía, que Jin seguía desaparecido, una sombra se posó sobre su semblante antes impasible. A pesar de sus esfuerzos por mantener la calma, una chispa de temor encendió una hoguera en su interior, una llama que ardía con la preocupación por el destino de su esposo.
–¡Largo!– gritó fuertemente viendo a los doctores parados en la entrada–¡Ahora!
Sus ojos oscuros, normalmente serenos, reflejaban ahora una inquietud palpable, como las olas turbulentas de un mar en tormenta. A pesar de su fachada de fortaleza, en lo más profundo de su ser, Jungkook se sentía vulnerable, como si un preciado tesoro estuviera a punto de ser arrebatado por las garras de la oscuridad.
La incertidumbre pesaba sobre él como una losa, pero en medio de la tormenta de emociones, una determinación férrea se aferraba a su espíritu. Juró encontrar a Jin, sin importar el costo, y traerlo de vuelta a salvo, aunque eso significara enfrentarse al mismísimo infierno.
–Madre,– la anciana entro a la habitación con un rosario en las manos.
–Rece toda la noche sin parar.– tomo asiento a su lado– El señor Kim estuvo a mi lado y aunque no rezo en voz alta, supuse que también pedía por su hijo.
–Lo encontraré.– dijo firme, pero aún así la anciana suspiró.
–Eso no me preocupa, hijo. Yo sé que lo harás.– le dedico una sonrisa– Lo que me inquieta es el motivo por el que se lo llevaron.
–¿Que quieres decir, madre?
–Has tenido muchos atentados en contra de tuya.– Jungkook asintió– Claro en varios has salido lastimado, pero jamás han secuestrado a alguien. Incluso cuando han atacado la mansión van sobre de ti. ¿Por qué cambiar ahora?
–Si es lo que estás insinuando diciendo es real, madre. Si esto es personal en contra de Jin o de la familia Kim, no tiene sentido. Antes que Jin fuera mi esposo andaba por todos lados sin mucha seguridad y de lo que investigue no tiene enemigos.
–Jungkook, hijo me temo que sea otra cosa.
–Sea lo que sea lo averiguaré.
Con una determinación inquebrantable y una mirada cargada de furia contundente, Jungkook insistió en dejar el hospital contra las recomendaciones médicas. Aunque su cuerpo aún se resentía por la cirugía y la lucha por la vida que había librado, su espíritu indomable no conocía límites ni restricciones.
Dejó atrás las paredes blancas y estériles del hospital, llevando consigo la sombra de la angustia y el peso de la incertidumbre. Cada paso que daba resonaba con la firmeza de su determinación, un eco de la voluntad indomable que ardía en su interior.
Su rostro, habitualmente imperturbable, estaba ahora tallado en granito, con líneas de tensión marcadas por la preocupación y la ira contenida. Cada músculo de su cuerpo estaba tenso, listo para el combate, mientras se preparaba para enfrentar a aquellos responsables de arrebatarle la paz y la seguridad.
Aunque los doctores advertían sobre los riesgos de su prematura salida, Jungkook no escuchaba. Su mente estaba fijada en una sola cosa: encontrar a Jin y asegurarse de que estuviera a salvo. La venganza latía en su corazón como un tambor enloquecido, alimentando su determinación y avivando el fuego de su furia.
Con pasos decididos y una mirada de acero, Jungkook se encaminó hacia su destino, listo para enfrentar cualquier desafío que se interpusiera en su camino. El peso de la responsabilidad pesaba sobre sus hombros, pero no había nada que pudiera detenerlo en su búsqueda de justicia y redención.
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Apologize
Fanfiction"En la encrucijada entre el peso de la responsabilidad y el eco eterno del amor perdido, Jin y Jungkook se enfrentan al desafío de dejar ir lo que ya no está, mientras se aferran valientemente al futuro incierto que yace ante ellos." Primer libro de...
