I. La noticia

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El despacho del señor Kim era un santuario de poder y autoridad, adornado con muebles de madera maciza y cortinas pesadas que filtraban la luz del sol, creando un ambiente de solemnidad y misterio. El aire estaba impregnado con el aroma de tabaco y cuero, una fragancia que parecía emanar de los libros antiguos que adornaban las estanterías.

En el centro de la habitación, el señor Kim estaba sentado tras un imponente escritorio de roble, con una expresión impasible que ocultaba los intrincados pensamientos que bullían en su mente maquinadora. A su lado, con la postura rígida y la mirada fija en el suelo, se encontraba Kim SeokJin, el hermano mayor de la familia, quien había sido elegido para sellar una alianza con Jeon Jungkook a través del matrimonio pactado entre ambos.

El señor Kim observaba a Jin con ojos penetrantes, evaluando cada gesto y cada palabra con una precisión calculada. Sabía que el peso de la responsabilidad recaía sobre los hombros de su hijo mayor, y no toleraría ninguna muestra de debilidad o vacilación en este momento crucial.

- SeokJin - dijo el señor Kim con voz grave, rompiendo el silencio tenso que envolvía la habitación. - Entiendo que este compromiso no fue tu elección, pero es vital para el futuro de nuestra familia y nuestra organización. Tu unión con Jungkook fortalecerá nuestra posición en el mundo de la mafia y garantizará nuestra supervivencia.

Jin asintió con solemnidad, sus puños apretados con determinación, aunque su corazón latía con una mezcla de ansiedad y resignación. Sabía que no podía permitirse fallar en esta tarea asignada, por más difícil que fuera aceptarla. Su deber como hijo mayor y como miembro de la familia Kim lo obligaba a sacrificar su propia felicidad en aras del bienestar de todos.

Con la mandíbula tensa y los ojos brillando con una determinación feroz, SeokJin se levantó de su asiento, dispuesto a enfrentar su destino con valentía y dignidad. Aunque el camino que se extendía ante él estaba lleno de desafíos y sacrificios, estaba decidido a cumplir con su deber con honor y lealtad, sin importar el costo personal que eso conllevara.

Con pasos firmes, SeokJin se acercó al escritorio del señor Kim, sintiendo el peso de la responsabilidad descansar sobre sus hombros como una losa de mármol. Ante él se extendía un futuro marcado por la obligación y el compromiso, un destino que había sido forjado por las manos de la tradición y el poderío de la mafia.

El señor Kim observó a su hijo con una mezcla de orgullo y expectación, reconociendo en él la fuerza y la determinación necesarias para enfrentar los desafíos que les esperaban. Sabía que SeokJin era la piedra angular de su legado, el guardián de la familia y el heraldo de su nombre en los oscuros corredores del mundo criminal.

- No defraudarás nuestras expectativas, SeokJin - declaró el señor Kim, su voz resonando con autoridad en la habitación. - Eres el futuro de nuestra familia y confío en que cumplirás con tu deber con la misma valentía y honor que has demostrado siempre.

SeokJin asintió solemnemente, una chispa de determinación encendida en sus ojos mientras se preparaba para el camino que se extendía ante él. Aunque el sacrificio personal pesaba sobre su corazón como una losa de plomo, estaba decidido a enfrentar su destino con la frente en alto y el espíritu indomable.

Con un último vistazo al señor Kim, SeokJin se retiró del despacho, sus pasos resonando en el suelo de madera con una determinación implacable. Atrás quedaba el peso de la responsabilidad y el peso de las expectativas, pero también la promesa de un futuro que él mismo moldearía con su fuerza y su coraje.

La furia ardía en lo más profundo del corazón de Kim SeokJin cuando, después de salir del despacho de su padre, se sumergió en una vorágine de emociones turbias y pensamientos tumultuosos. La idea de un matrimonio forzado con Jeon Jungkook lo había sacudido hasta la médula, y ahora, en su determinación por entender al hombre con quien estaba destinado a unirse, SeokJin exigió que le trajeran toda la información disponible sobre Jungkook.

Los informantes de la familia Kim trabajaron incansablemente para satisfacer la demanda de SeokJin, desenterrando cada detalle sobre la vida y los logros de Jungkook en el mundo de la mafia. Descubrieron que había ascendido rápidamente en las filas, convirtiéndose en un capo temido y respetado, cuyas tácticas brutales y astutas lo habían llevado a la cima del poder criminal.

Pero lo que más impactó a SeokJin fue el descubrimiento de la tragedia personal que había marcado la vida de Jungkook. La información sobre su difunta esposa envolvió el aire de la habitación con una pesadez sombría, y SeokJin sintió un destello de empatía mezclado con su ira y su desdén hacia el hombre que ahora era su futuro esposo.

Sin embargo, fue otro detalle el que capturó por completo la atención de SeokJin y lo dejó atónito: Jungkook tenía cinco hijos, niños pequeños que dependían de él en un mundo tan despiadado como el de la mafia. Las edades de los niños, de 12, 10, 9, 7 y 5 años, resonaron en la mente de SeokJin como campanas que anunciaban una verdad inquietante y perturbadora.

El corazón de SeokJin se llenó de una mezcla de compasión y desprecio mientras reflexionaba sobre la carga que Jungkook llevaba sobre sus hombros: la responsabilidad de criar a cinco niños en medio de la violencia y el caos del mundo criminal. Aunque su ira hacia Jungkook no disminuyó, la revelación de los hijos del hombre que estaba destinado a ser su esposo arrojó una sombra aún más oscura sobre el futuro incierto que les esperaba a ambos.

[...]

El cuarto de Kim SeokJin se sumió en una penumbra tranquila mientras la tarde se desvanecía lentamente en el horizonte. SeokJin, con la mente aún zumbando por la información perturbadora que había recibido de su padre, se encontraba solo en su santuario personal, buscando la compañía y el consuelo de su hermano menor, Taehyung.

Este entró en la habitación con pasos silenciosos, su expresión preocupada reflejada en los profundos pliegues de su frente. Sabía que algo estaba perturbando a su hermano mayor y estaba decidido a estar a su lado en estos momentos de tribulación.

- ¿Qué sucede, Jin hyung? - preguntó Taehyung con suavidad, tomando asiento junto a SeokJin en la cama.

SeokJin exhaló profundamente, su mirada perdida en la distancia mientras buscaba las palabras para expresar la tormenta que rugía dentro de su pecho. Con cada palabra, liberó el peso que había estado llevando desde su encuentro con su padre, compartiendo con Taehyung la verdad amarga y desgarradora sobre su matrimonio pactado con Jeon Jungkook.

Contó cómo su padre lo había convocado a su despacho, imponiéndole la carga de unir su destino con el de un hombre que apenas conocía. Le relató la historia de Jungkook: su ascenso en las filas de la mafia, la tragedia de su difunta esposa y la sorprendente revelación de sus cinco hijos.

La habitación parecía cargarse con la electricidad de las emociones mientras SeokJin desenterraba cada detalle de su conversación con su padre, permitiendo que Taehyung compartiera su angustia y su incertidumbre. La confianza entre los dos hermanos era un lazo inquebrantable que les permitía abrir sus corazones el uno al otro en momentos de crisis.

Cuando SeokJin finalmente terminó su relato, el silencio envolvió la habitación, llenando el espacio entre ellos con una sensación de complicidad y apoyo mutuo. Taehyung puso una mano reconfortante en el hombro de SeokJin, ofreciendo un gesto de solidaridad y comprensión en medio de la tormenta emocional que los rodeaba.

- Estaremos juntos en esto, Jin - murmuró Taehyung con voz suave pero firme. - No importa lo que suceda, siempre estaremos uno para el otro.

SeokJin asintió con gratitud, sintiendo el peso de su carga aligerarse ligeramente con el apoyo de su hermano menor a su lado. Sabía que el camino que se extendía ante él estaba lleno de desafíos y tribulaciones, pero con Taehyung a su lado, estaba listo para enfrentar lo que fuera necesario en su búsqueda de la verdad y la redención.

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