Nueva York 1950
Danzel Gallagher
El reloj de péndulo marca las once de la noche en mi modesta casa de Gramercy Park. Ares, mi gato negro, se estira perezosamente sobre mi escritorio de caoba, mientras Artemisa, elegante en su pelaje blanco, observa la lluvia caer desde el alféizar de la ventana. El contraste entre ambos felinos siempre me ha parecido una curiosa metáfora de mi propia dualidad: la perfecta fachada social y la oscuridad que habita en mi interior.
Nueva York en 1950 es una ciudad que abraza a los solitarios, a aquellos que escondemos secretos tras nuestras respetables fachadas. Mi casa, aunque pequeña, refleja el éxito que he alcanzado: una biblioteca meticulosamente organizada, muebles de diseño sobrio pero costoso, y ese aire de refinada elegancia que solo el dinero viejo puede comprar. Todo perfectamente calculado para proyectar la imagen de un exitoso agente del FBI, un hombre que ha superado sus "peculiaridades" juveniles.
Han pasado diez años desde aquella noche en Harvard, cuando el rechazo de Alex Addington destrozó la última brizna de humanidad en mi corazón. Recuerdo cada detalle con una claridad dolorosa: el desprecio en sus ojos avellana, la forma en que se refugió en los brazos de Isabelle, la humillación que ardía en mi pecho como ácido.
Muchos pensarían que una década es tiempo suficiente para sanar, para olvidar. Pero mi obsesión no murió aquella noche; simplemente mutó, evolucionó como un virus que se adapta para sobrevivir. Se volvió más fría, más calculada, más letal.
Me incorporé al FBI en 1943, cuando la guerra aún rugía en Europa. La agencia estaba desesperada por reclutar mentes brillantes, y yo era exactamente lo que buscaban: un graduado de Harvard con un coeficiente intelectual excepcional y una capacidad única para descifrar patrones. No les importaba mi falta de habilidades sociales; de hecho, la interpretaron como una ventaja, un signo de dedicación total al trabajo.
Ascendí rápidamente en los rangos, construyendo una reputación como un investigador brillante pero excéntrico. Mis compañeros admiran mi capacidad para resolver casos aparentemente imposibles, aunque mantienen una distancia prudente. Hay algo en mí que los inquieta, aunque no pueden precisar qué es. Quizás intuyen la oscuridad que se agita bajo mi superficie pulida, como Artemisa cuando presiente una tormenta.
Durante años, he mantenido una investigación paralela, personal y obsesiva. Cada noche, después de que el mundo cree que duermo, me siento en mi escritorio a actualizar los archivos sobre Alex. Recortes de periódicos, fotografías tomadas desde lejos, informes detallados sobre sus movimientos. Ares suele acompañarme en estas vigilias, sus ojos dorados brillando en la penumbra mientras observa mi ritual nocturno.
Y finalmente, después de una década de búsqueda meticulosa, lo he encontrado. Chicago, la ciudad de los vientos, se ha convertido en su hogar. Se ha labrado una carrera como abogado en Stevenson & Associates, una de las firmas más prestigiosas del Medio Oeste. Su oficina está en el piso 14 de un edificio art déco en el centro de la ciudad. Toma café negro todas las mañanas en una cafetería de la esquina. Los domingos juega golf en el Country Club.
La guerra me enseñó que la paciencia es la mejor aliada de la venganza. Ya no soy el joven impetuoso que se dejó llevar por sus emociones en aquella fiesta de graduación. El FBI me ha moldeado, me ha dado las herramientas y el poder que necesito para ejecutar mi plan con precisión quirúrgica.
Acaricio distraídamente a Artemisa mientras repaso los detalles una vez más. La investigación sobre corrupción corporativa que estoy dirigiendo será la excusa perfecta para volver a entrar en la vida de Alex. Su firma representa a varios de los objetivos principales. Será tan natural, tan profesional... Ni siquiera sospechará que cada paso ha sido meticulosamente planeado durante años.
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OBSESIÓN (vol.1)
Misteri / ThrillerEn la sofocante América de los años 50, donde ser diferente es sinónimo de peligro, Danzel -un agente del FBI marcado por un pasado de abusos, represión y traumas no resueltos- reencuentra al único hombre que alguna vez encendió en él algo parecido...
