Harvard 1940
Danzel Gallagher
El silencio era ensordecedor. Mis pasos resonaban en los pasillos de mármol de Harvard, un eco solitario que contrastaba con el murmullo distante de risas y cuchicheos. Podía sentir el peso de las miradas sobre mi espalda, como dagas invisibles clavándose en mi piel. "Ahí va el rarito", susurraban, creyendo que sus palabras se desvanecían antes de llegar a mis oídos. Pero yo lo escuchaba todo, siempre.
Apreté los puños hasta que mis nudillos se tornaron blancos, conteniendo el impulso de voltear y enfrentarlos. ¿Qué caso tenía? Yo era Danzel Gallagher, una paradoja andante: el estudiante más brillante de mi generación y, al mismo tiempo, el paria de la universidad. Mi mente, un laberinto de genialidad e incomprensión, era tanto mi corona como mi celda.
Mientras atravesaba el campus hacia mi siguiente clase, los rumores zumbaban a mi alrededor como un enjambre de avispas venenosas. "¿Oíste lo de Danzel y la chica de la biblioteca?", "Dicen que lo van a expulsar". Mentiras, todas ellas. Fabricaciones nacidas de la envidia y el miedo, esparcidas por aquellos que no soportaban ser eclipsados por alguien a quien consideraban inferior.
El cielo gris de Cambridge parecía reflejar mi estado de ánimo, amenazando con una tormenta que nunca llegaba. Sentía el peso del mundo sobre mis hombros, la soledad como una segunda piel. Pero en el fondo, una chispa de desafío ardía. Ellos no me entendían, no podían comprenderme. Y eso, más que asustarme, me daba fuerza.
Porque yo sabía algo que ellos ignoraban: en este mundo cruel y despiadado, ser incomprendido era el primer paso hacia la grandeza. Y yo, Danzel Gallagher, estaba destinado a algo extraordinario, aunque aún no supiera qué.
Con estos pensamientos ensombrecedores, me deslicé dentro del aula y tomé asiento en un rincón apartado. Mientras sacaba mis libros, una presencia luminosa captó mi atención. Alex Addington, el chico nuevo que se había convertido en el centro de atención de todos. Su cabello castaño claro enmarcaba perfectamente su rostro anguloso, y cuando sonreía... Dios, cuando sonreía, era como si todo el maldito universo se iluminara.
Bajé la mirada rápidamente, fingiendo un interés obsesivo en mis apuntes. Pero mis ojos, traidores, no podían evitar lanzar miradas furtivas en su dirección. Su risa, un sonido tan puro y encantador, hacía que mi corazón se acelerara de una manera que me asustaba y fascinaba a partes iguales. ¿Cómo era posible que alguien pudiera ser tan malditamente perfecto?
"Oye, rarito, ¿nos estás mirando?", la voz burlona de Eddie Jones cortó el aire como un látigo, sacándome bruscamente de mi ensimismamiento. Levanté la cabeza, encontrándome con las sonrisas sarcásticas de él y su séquito de seguidores.
"N-No, sólo estaba...", balbuceé, sintiendo cómo el calor subía por mi cuello hasta incendiar mis mejillas. Sus risas estallaron como una bomba antes de que el profesor los silenciara con una mirada severa.
Hundí la cabeza entre mis manos, deseando que el suelo se abriera y me tragara entero. En momentos como este, la envidia hacia Alex era como ácido corroyendo mis entrañas. Su facilidad para navegar el océano social, rodeado siempre de amigos y atención, contrastaba dolorosamente con mi condena a una eterna marginalidad.
Pero incluso en medio de mi miseria, una parte de mí se rebelaba. Sí, Alex tenía su encanto superficial y su séquito de admiradores. Pero yo tenía algo que ninguno de ellos podría jamás comprender: una mente que desafiaba los límites de lo ordinario. Y aunque ahora me doliera, sabía que algún día, esa mente sería mi salvación... o mi perdición.
...
La clase transcurrió con una lentitud agonizante. Intentaba concentrarme en las palabras del profesor, pero mis ojos, como atraídos por un imán invisible, se desviaban constantemente hacia Alex, sentado dos filas más adelante. Observaba, hipnotizado, la forma en que su pluma se deslizaba sobre el papel con una gracia casi etérea, cada trazo una burla silenciosa a mi torpe caligrafía.
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OBSESIÓN (vol.1)
Mysterie / ThrillerEn la sofocante América de los años 50, donde ser diferente es sinónimo de peligro, Danzel -un agente del FBI marcado por un pasado de abusos, represión y traumas no resueltos- reencuentra al único hombre que alguna vez encendió en él algo parecido...
