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DAVID

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DAVID

Estoy en la oficina hablando con los hombres que harán un trabajo para mi, cerramos el trato. Con todo lo que ha pasado debo adelantar mis planes.

Ella ahora es la prioridad.

Tomo la tablet y reviso que todo marche bien en el sitio donde esta Danilo, para luego hablar virtualmente con el doctor.

—Sus signos vitales están bien, sus heridas no presentan infecciones y sus glóbulos rojos han incrementado considerablemente—informa—debido a esto muy pronto estará de regreso—termina de informarme.

—Gracias—cuelgo.

Cuando despierte tendrá mucho que explicar, solo tenía una misión y terminó haciendo todo lo que se le prohibió.

Decido revisar que en casa de mi cuñada todo este bien, últimamente tengo una inquietud inexplicable que me mantiene alerta. Escucho la discusión de madre e hijo. Mi sangre hierve de la rabia que recorre mi cuerpo en estos momentos, tuve mis dudas pero las descarte por creerla incapaz. La ira que siento ahora mismo hace que la sorpresa de verlos juntos, quede de lado.

Yo que trataba de culparme por su muerte y a ella le alegra.

—¡Me vio la cara!—siento que esa consideración que le tenía ha disminuido considerablemente.

Tiro todo lo que se encuentra sobre el escritorio, al mismo tiempo que los recuerdos llegan a mi.

10, Marzo, 2011 — New York.

—¡NO!— grita su mujer.

—Tu tienes que respetar mi autoridad—asegura acercándose a ella listo para hacerle cosquillas.

—¡No, por favor!—esta riéndose y forcejeando con Connor.

Me divierte verla así, pero ella se lo busco por tirarnos la harina.

—¡Aléjate! la vas a asfixiar—y no exagero la pobre esta roja.

En cuanto mi hermano la deja libre ella trata de recomponerse, pero le cuesta un poco, su respiración está fuera de ritmo así que le tomará unos segundos regularizarla.

—No pienso disculparme— asegura todavía cansada.

Algo en mi se remueve.

—Bueno yo...tengo que irme—aviso.
Aquí hay mucho amor y solo me recuerda que yo ya no lo tendré más.

—Oye, aquí estaremos—asegura mi hermano.
Asiento.

—Somos familia y la familia no se da la espalda—me recuerda lo que solía decirme Mila.

Asiento un poco nostálgico.
Se escuchan unos pasos que vienen de la entrada y ya se de quienes se trata.

—¡Tío! ¡tío!—entran a la cocina gritando los tornados.

—¡Mira, es una mariposa!—me indica una emocionada princesa.

Su parecido me descoloca un poco, se que por mi trabajo no nos vimos por mucho tiempo, pero joder es una copia exacta de ella. Como si fuera hija de Mila y no de Adalid.

—Esta muy linda—aseguro haciendo que sonría.

Esto no puede ser posible, ella es una miniatura de Mila, excepto por sus ojos.

—¡Tío! ¿nos llevaras al parque con la tía Mila?—pregunta mi pequeño Zac, logrando que mi corazón duela, aún no lo saben, se los diré en la cena.

—Cariño el tío David tiene cosas que hacer—interviene mi cuñada.

—¡No!—se quejan al mismo tiempo haciendo unas muecas divertidas.

—Tu dijiste que ya no había más trabajo—acusa la pequeña a punto de llorar.

—¡Hey!—les digo tratando de calmarlos, van a llorar.

—Nos mentiste—acusa mi princesa.

Hace el mismo gesto de reproche que ella solía hacerme cuando llevaba trabajo a casa.

—Ok, vamos al parque—me rindo ante esos ojos intensos.

Los niños corren a arreglarse.

—No tienes que hacerlo—asegura mi cuñada.

—No hay problema—aseguro.
Asiente.

—Hermano sabes que siempre estaré aquí, cuando quieras hablarlo aquí estaré—promete abrazándome y puedo sentir como mi dolor disminuye un poco.

Desde que tengo memoria siempre lo tuve a el, desde niños nos toco ver escenarios sanguinarios y asquerosos, los dos estamos dañados con un pasado que nadie más que nosotros y nuestra familia sabe. Tuvimos un cambio radical con la muerte de mamá, papá se cegó por su venganza y lo único bueno que pudo hacer por nosotros fue darnos la vida más normal y ordinaria que pudo.

—Cuídate—susurra y esa es la forma  de decirnos que nos amamos.

Asiento saliendo con los niños para ir al parque.

De camino al parque y con cada sobrino a mi lado, no puedo evitar pensar en lo ridículo que es que un maldito accidente de auto me dejo sin esposa y sin familia, cuando era lo último que esperaba, porque sabia que tenia enemigos que por años me han buscado al igual que a mis otros dos hermanos. Llevar el apellido que antes poseíamos era sinónimo de muerte, siempre la cuide de ellos y ahora , ahora ya no la tengo.

Me niego a pensar en eso, ahora más que nunca debo mantenerme frío y pensar muy bien cuales van a ser mis siguientes pasos. Adalid acaba de situarse en el segundo lugar de mi lista de personas que voy a matar en cuanto desate el infierno, porque el primero en morir será Maksimiliam Novikov, ese maldito ruso quiere hacer que ella lo recuerde y que también recuerde todo lo que le paso antes y esa noche. No lo puedo permitir.

Tengo que encontrarlo rápido antes de que el tenga su reencuentro con ella, el tiene más facilidad de hacerla recordar que cualquier otra persona y para esto necesito a Danilo, mi hombre de confianza y mano derecha, el ha estado conmigo desde que empece mi nueva vida.

Aún pienso en el dia en que ellos nos atacaron, son letales juntos, ellos son los que lograron dejar en muy mal estado a mi hombre y esa cuenta ya se la cobrare a la que posee los angel'skiye glaza y nadie me quitara el privilegio de tenerla nuevamente. Porque aunque en el club la tenía muy cerca y podía sentir lo que provoco en ella, no me fue suficiente.

DINASTÍADonde viven las historias. Descúbrelo ahora