Ella es la representación de poder, vendetta y manipulación. Es la reencarnación de todo lo sanguinario y despiadado. Es la perfecta fusión de la monarquía y la mafia entera.
Ya está escrito en el libro negro que se iniciará una guerra infernal ent...
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DESCONOCIDO
Escucho quejidos desde el pasillo, llevándome a la habitación donde se supone ellos están. Solo puedo pensar en toda la mierda que tengo que solucionar y esto solo es un problema más con el que lidiar <<como cosa rara>>.
A medida que me acerco a la puerta los gemidos se hacen más claros pero no suenan a ella, pero las maldiciones y amenazas que escucho si lo son. Con la mano en la perrilla tomo aire en un vago intento por mantenerme imperturbable y relajado. Abro la puerta y lo que veo me enfurece.
—Lamento la demora— llamo su atención y dos cuerpos palidecen.
—Está ocupado.
El tipejo responde en tono frío sosteniendo unas pinzas de pezones que están prendidas en los pezones de la morena, la cual me reconoce y por ello sigue pálida. Añado a mi lista darle un escarmiento, porque pesa a las ordenes dadas se atrevió a incumplirlas.
Pero ella, la mujer que me interesa no demuestra ninguna emoción. Me recorre con la mirada. Oh joder eso jodida mirada y para mi suerte se detiene en la mía, su mirada es fría y ya no puedo ver a través de ella, sus ojos de un falso color zafiro me recuerdan la mierda que tenemos encima y la farsa con la que tengo que lidiar ahora, lo jodidos que estamos, me recuerda que, aunque yo le pertenezca y ella a mí, no lo recuerda y posiblemente no lo recuerde nunca.
Sus ojos que a pesar de ahora tener un color distinto no dejan de ser exóticos y hechizantes. Se toma su para observe y para desafiarme por la interrupción, sus ojos están completamente llenos de rencor y frialdad. Mi instinto me grita que me reconoce pero yo solo pienso en como cobrarle el hecho de que esté aquí en las condiciones tan deseables en la que está.
—Ella es mía.
La reclamo y su vista recae en la dirección a la que apunta mi dedo índice.
El ingenuo frunce el ceño y me ve como si tuviera un tercer ojo <<ella es mía y solo yo la jodo>>
—Ella no es sumisa
Debate, patético. Patético es que intente defenderla.
—Tuya no, pero mía si.
Aclaro al mismo tiempo en que me adentro en la habitación, cerrando la puerta detrás de mí. Ninguno de los tres es capaz de quitarme la mirada.
—No la toques— amenaza, cuadrándose delante de ella, dejándola a su espalda y mi autocontrol entra en cuenta regresiva. Como mierda se atreve a ponerse entre nosotros, debí haberlo matado cuando tuve la oportunidad de hacerlo pero como un imbécil me deje convencer de ella y entonces no le metí un tiro en la cabeza.
Pero es que a todo el mundo se le olvida que las amenazas se cumplen. Y yo estoy más que dispuesto a cumplirlas mías. Ya me canse de siempre ceder, las cosas cambiaron y yo también.