20

14 0 0
                                        

PLACENTEROS ENCUENTROS

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

PLACENTEROS ENCUENTROS

LARISSA

Es viernes, eso significa dos cosas: 1. Que por ser fin de semana hoy se presentan las chicas. 2. Que hoy estaré supervisando las cosas en Onírico y también estaré con mi hermano.

Ya es tarde y estoy en el sitio de comidas rápidas al que nos solía traer el abuelo —a escondidas de mi mamá— cenando la misma hamburguesa que comí con él.

No he tenido mucho tiempo como para darme cuenta de lo mucho que me alegraría que el abuelo estuviera aquí, el mayor de los Weston si que tiene carácter, un NO nunca lo ha frenado y estoy segura de que nunca lo hará. Ni siquiera sus tres hijos testarudos le han llevado la contraria.

Para mi reconocer que extraño a mi abuelo no es algo malo, no siento que me haga débil, si bien es cierto soy fría, distante con las personas que no me importan, no soy capaz de sentir por nadie lo que sentiría si un miembro de mi familia llegará ha faltar.

Una vez terminada mi cena me encamino en dirección al club, pasada media hora por fin llego. Algunas personas me saludan pero yo solo asiento rápidamente para ir hacia Alan, a quien había visto desde la entrada. Esta en escape, la primera planta.

—Hey— saludo, topándole el hombro con la palma de la mano.

—Larissa—me devuelve el saludo abrazándome o al menos lo hacía antes de ser interrumpidos por algunos chicos que conocía perfectamente.

Asiento en su dirección a modo de un saludo y ellos hacen lo mismo, no se porque pero me resultan muy conocidos, como si hubiera tratado o convivido mucho con ellos, mi cabeza empieza a doler un poco —sacudo la cabeza para alejar esas ideas— pues no quiero volver a recordar. Al menos hoy no, no quiero estar tratando de adivinar si son reales o no.

—El lugar no se ve tan mal— comenta. Haciendo que entre cierre los ojos y le dé una expresión y mi pose de brazos cruzados, indignada.

—¿Cómo has dicho?—está de más decir que sigo igual.

—Ven aquí— me dice tomándome del brazo y llevándome a la pista de baile.

Estuvimos bailando hasta que recordé que él no conocía el club y que era la primera vez que estaba aquí. Lo conozco y por ello se que estos lugares no le son tan indiferentes a él, así que eso me anima más.

—Te mostrare el lugar— fue lo último que dije antes de arrastrarlo en dirección a la barra, tomamos whisky a las rocas y nuevamente fue arrastrado hacía las escaleras para ir al segundo piso, el ascensor fue una opción descartada al ver lo que pasaba en el que bajó.

Las letras de neón, que escriben Lujuria resaltan en lo alto de la entrada del segundo piso, la decoración del lugar y los colores congenian perfectamente con los hombres y mujeres desesperados y ansiosos por las presentaciones de esta noche. Las presentaciones de hoy van a superar a todas las anteriores.

DINASTÍADonde viven las historias. Descúbrelo ahora