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NIKOLÁI

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NIKOLÁI

La observo comerse una ensalada como si nada abrupto hubiera sucedido, como si yo nunca hubiera sentido sus emociones asfixiándome a mi también en el acto.

Me jode que le sucedan cosas y no tenga la valentía de comunicármelas, sabiendo perfectamente que intentar ocultarlo cuando ambos sentimos todo, es totalmente estupido e inútil.

—Esto está delicioso— emite un gemido de degustación.

—Si— asiento comiendo un poco más de la hamburguesa doble.

El sabor amargo de lo que sentí y estoy seguro de que se me fueron trasmitidas de forma involuntaria y de ahí sale este comportamiento tan indiferente hacia el tema.

—¿Qué has estado haciendo?— pregunta de pronto.

Siento que mi vida responde de la respuesta que de y la incertidumbre por saber si sabe algo de lo que he estado haciendo últimamente, empieza a carcomerme muy lentamente. Oculto todo comiendo como si nada.

—Nada extremadamente interesante.— miento al recordar a mi cautiva.

—Que tranquilidad— lo dice en un tonito átono.

—Dime si te...

—¿Por qué tan silenciosos?— Adalid me interrumpe

Para ser sinceros hoy no tengo la paciencia suficiente para lidiar o siquiera intentar descifrar lo que les sucede. Que por hoy cada quien lidia con sus problemas mentales.

Regreso a ver a mi hermana y noto que le cuesta un poco disimular lo tensa que la pone su presencia. Ahora que mierda sucedió en mi ausencia, no se si discutieron o ella descubrió algo importante, si tan solo tuviera la energía suficiente, ya estaría de lleno analizándolo todo, pero hoy solo me apetece hacerme cargo de las cosas que me conciernen a mi.

—Hablábamos de trivialidades— hablo despacio para mi sorpresa.

Adalid siempre a sido muy correcta, según mis recuerdos infantes, porque es lo único que tengo de ella.

—Ya veo...¿qué me pidieron a mi?— su tono es alegre disimulado.

No me engaña con esa sonrisita totalmente indiferente al extraño comportamiento de su querida y adorada hija.

—Una hamburguesa de camarones— respondo sin ánimo y me enerva ver como se contenta.

Todos en esta familia son unos subnormales. Sin duda.

Definitivamente algo esta pasando pero siento la vocecita de mi consejero diciéndome que no me involucre, que no puedo resolver todo lo que tenga que ver con ella. Sin embargo me es difícil ser indiferente ante algo notorio. Tengo que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para seguir uniéndome en mis propias quejas y no en las que ellas puedan darme.

DINASTÍADonde viven las historias. Descúbrelo ahora