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Camille mantuvo la esperanza de volver a ver a Joe, de escucharlo tocar la puerta de su departamento y que le diga que había recuperado la memoria. Joe había abierto una ventana en el corazón de la chica llenando de ilusión su mundo, un mundo que en las últimas semanas se caía a pedazos, un mundo que tendría su final de forma abrupta.

Recordar su pelea en Aspen previo al incidente la hacía sentir culpable, por todas las cosas que le dijo, por como lo vio llorar, por como termino todo. Aún así se quedó junto a él, luchó por su bienestar, pero la vida eligió que él no recordara nada, absolutamente nada.

¿Pero si él recordaba? ¿Cómo solucionarían las cosas?

Todo había quedado en malos términos en Aspen, tal vez era la oportunidad que la vida le daba a Camille de seguir adelante y que deje a ese amor que solo le hacía daño, que los dañaba a ambos.

Lo que había dicho el doctor de Aspen era otro martirio para ella, ¿acaso su relación fue producto de las decisiones de un tumor en el cerebro de Joe?, pensarlo de esa manera sonaba tan triste porque al los sentimientos que se compartieron serían falsos, y todos los recuerdos creados estarían opacados bajo la sombra de un diagnóstico médico.

Camille sentia que tenia muy mala suerte en el amor, primero al casarse con el que creyo que era el amor de su vida y que este la engañara de una manera cruel, y que luego al darle una segunda oportunidad al amor, a un hombre que parecía poner el mundo a sus pies, todo era el resultado de un tumor.

Pero el mensaje fue claro cuando ella vio a su novio besar a su ex en la habitación del hospital. Con un inmenso dolor en el pecho ella abandonó el lugar, dejando a Nick ahi para que la mantuviera al tanto si algo le ocurría a Joe.

Al llegar al departamento fue peor, todos los recuerdos la invadieron, todo el dolor la consumió y no pudo levantarse de la cama por un par de días. 

Gina fue quien llegó al rescate de su amiga, fue quien sacó a Camille de ese lugar y la llevó a su viejo departamento, no podía seguir viendo a su amiga vivir en un lugar que solo le traía recuerdos dolorosos.

Las semanas pasaron, Joe continuó con su vida junto a su esposa, conviviendo con ella y recuperándose para poder iniciar la temporada regular de fútbol. Sin intenciones de querer contactar a Camille. Joe estaba decidido a recuperar el tiempo con su esposa.

Camille intentó concentrar su mente en algo que no fuera su relación, pero vivir en la misma ciudad donde tu pareja es el centro de atención lo complica. Así que decidió tomarse una licencia del trabajo, y viajó a Nueva York para acompañar a Holly en los preparativos de su boda, al menos durante siete días la castaña pudo vivir en un mundo que no rodeare a Joe Burrow. 

Pero la burbuja se tenía que romper, volver a Cincinnati fue doloroso. 

Se sentía como darle golpes a la nada, porque no había a nadie a quien culpar, ¿al tumor tal vez? 

No lo sabría.

Sin aviso su paraíso se fue tornando oscuro hasta que finalmente los expulsó a ambos en caminos distintos.

Cuando se cumplieron treinta días desde la última vez que lo vio en esa habitación de hospital, y junto a la compañía de Gina, tomó el valor de volver al que fue su hogar. Con una mínima esperanza de volver a verlo.

—Hoy se cumple un mes. —dijo Camille viendo el número del ascensor llegar al piso del departamento que compartía con Joe.

—Lo se, por eso estamos aquí.

—¿Y si él está aquí también?, no creo ser capaz de verlo.

—Es momento de avanzar cariño.

—Duele más que antes, no se si podre hacerlo.

—Yo estaré junto a ti, no te voy a dejar sola.

—Okey.

Al ingresar al departamento las dos mujeres se sorprendieron al ver a Fred, que apareció por el pasillo de la habitación principal con una sonrisa que se desvaneció al ver a la castaña.

—¿Que haces aqui? —dijo él con un tono indiferente.

—Vivo aqui tambien.

—¿Acaso no te quedo clara que lo tuyo con Joe ya no tiene futuro?

—Eso me lo tiene que decir él... ¿el también vino?

—Él está perfecto, en su casa junto a su esposa e hijo como siempre debió ser.

—Bajale a tu tono irónico. —intervino Gina.

—Tu hermana consiguió que finalmente Joe esté a su lado.

—Tarde o temprano ellos volverían, tu solo fuiste una piedra en el zapato.

—No te permito que le hables asi a mi amiga—la defendió Gina.

—Es momento que lo dejes ir Camille, el hombre no va a recuperar la memoria.

—¿Como sabes eso?

—Solo lo se.

—Si no estabas de acuerdo con nuestra relación, ¿porque no se lo hiciste saber?

—Él lo sabía, pero tenía que limitarme a ser un simple consejero, soy quien está detrás de la carrera de ese tipo que solo sabe meterse en camas ajenas y desmerecer a mi hermana, pero..

—El dinero puede más.

—Exacto —con un mirada burlona expresó—Te sentirás peor cuando te diga que tipo de hombre es al que amas, o bueno que solías amar.

—¿De qué hablas?

—¿Recuerdas lo papeles que te mostró?—ella asintió—los papeles del divorcio.

—Estan en ese mueble —Camille señaló el mueble color caoba del rincón.

—Bien, quedatelos como recuerdo o quémalos, no sirven.

Las mejillas de Camille se humedecieron por las lágrimas que caían.

—¿Que tratas de decir? —preguntó Gina.

—Ellos jamás se divorciaron, al menos no legalmente.

Una grieta más para el corazón de Camille.

—¿Joe lo sabia? —habló Gina.

—¿Quien crees que me pidió que hiciera esos papeles falsos?

Las palabras de Fred se sentían como puñaladas. 

—¿Como se que no es una mentira?, Joe no está presente para poder defenderse. —habló Camille, intentando defender lo último que quedaba de esa relación.

Fred tomó su celular, tecleó por un par de segundos para luego comenzar a reproducir una grabación. 

Fred, ¿ya tienes lo papeles falsos?, Camille no deja de preguntar por ellos y ya no se me ocurren más excusas que inventar, no quiero perderla hermano, tu y yo tenemos un trato, yo sigo casado con tu hermana y tu me dejas vivir tranquilo con mi chica.... —Era la voz de Joe.

—Que conveniente que ahora no recuerde nada, ese maldito hijo de...

—Dejalo Gina, no vale la pena.

—Hasta que por fin nos entendemos. —opinó Fred.

—Solo vine a llevarme mis cosas.

—Tienes hasta el viernes, luego de ese día la propiedad pasará a ser de otro dueño.

—¿Vendieron la propiedad? —dijo Gina.

—Exacto, con algo había que pagar la nueva mansion para la familia Burrow.

—Les deseo mucha miseria. —comentó Gina.

—Yo me retiro, espero no volver a cruzarnos nunca más Camille.

—Lo mismo digo Fred. —contestó Gina en un claro tono molesto.



beso en la cola muack 💋🫦

Illicit Affairs | Joe BurrowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora