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Camille's Pov
Los nervios se apoderaron de mi—Tu er... nosotros no... mierda.
Huí.
Una persona normal hubiera cortado la llamada, pero Joe no es alguien normal, es un maldito voyerista que seguramente disfruto escucharnos a través del teléfono por no se cuanto tiempo. No sabía cómo reaccionar ni cómo enfrentarlo después de que escuchó algo tan íntimo entre Dalton y yo. La vergüenza y el enfado se mezclaban, haciéndome sentir vulnerable e invadida.
Corrí hacia el baño de damas, buscando desesperadamente un lugar para esconderme, aunque sabía que solo era una fuga momentánea. No esperaba que Joe me siguiera, pero al verlo reflejado en el espejo, supe que no había escapatoria. Tomé aire profundamente, preparándome para lo que estaba por venir.
—Escapar no te va a librar de esta conversación.
—Sal de aquí antes de que alguien malinterprete esto. —no me gustaría explicarle a Sarah por que su esposo me siguió al baño.
Porque estoy segura de que no soy la primera, ni la única, ni la última mujer con la que Joe va a engañarla, y ese es el problema, Joe no es el tipo de atleta que comparte su vida privada, pero luce como una persona tranquila, callada y tímida, que a simple vista no notas lo ventajero y casanova.
Joe sin decir nada se dirigió hacia la puerta, y cuando creí que se saldría giró el seguro de esta.
Volteó hacia mí y sonrió sin mostrar los dientes, mientras se acerba a mí lentamente se quitaba los guantes blancos y deslizaba el cierre de su chaleco.
—No tenemos nada que hablar, dejé en claro que lo que pasó esa noche fue solo un desliz. —volví a atacar.
—Solo responde una sola cosa, pero se sincera...
Su mirada penetrante me erizó la piel, llenándome de una mezcla de miedo y excitación que no quería admitir.
—Esta mañana cuando lo hacías con Dalton, ¿pensabas en mí?
¿Por qué quiere torturarme con esa pregunta?
—¿Por qué quieres saber eso? Pensé que conseguir acostarte conmigo era suficiente.
—Responde a mi pregunta nena, además fuiste tú la que me beso primero.
—No me llames de esa manera.
—No decías lo mismo cuando tu boca estaba llena de...—una bofetada de mi parte lo hizo callar.
Me agarro de las muñecas, la sangre me hervía y no sabría decir si era por los nervios o por otra cosa.
—Me engañaste para meterme en tu cama, ¿Cómo puedes hacerle esto a Sarah?
—Lo que pase entre mi esposa y yo es mi problema, ¿Qué hay de ti y Dalton? ¿Acaso no sientes culpa o algo?