Desperté con el calor de Jungkook abrazándome, y no pude evitar sonreír al recordar lo que habíamos compartido la noche anterior. Con cuidado, moví su brazo para no despertarlo y me levanté para prepararle un desayuno especial. Me dirigí a la cocina, donde preparé café recién hecho, tostadas francesas doradas y fruta fresca. Todo quedó listo para sorprenderlo.
Cuando la mesa estuvo servida, subí al cuarto para despertarlo. Me senté a su lado, observándolo mientras dormía, mi corazón latiendo con fuerza por la conexión tan especial que compartíamos. Le acaricié la mejilla con ternura y le di un beso suave en la mejilla.
Que tierno se ve dormido, ni se ve que es un pervertido.
La pervertida eres tu.
Pues también.
—Kooki, despierta —susurré en un tono bajo y cálido.
—Acuéstate conmigo —respondió él sin abrir los ojos, su voz aún llena de sueño.
—Ya es tarde. Vamos a ducharnos y a desayunar —dije, levantándome con una sonrisa.
Jungkook, aún medio dormido, me atrajo de nuevo a la cama y se acurrucó en mi cuello, rodeándome con sus brazos.
—¿Puedes venir hoy? Estaré muy estresado; mañana es el evento —dijo, riéndose suavemente mientras me abrazaba más fuerte.
—Primero tienes que concentrarte, y segundo, tengo que hablar con mi amigo —respondí, tirando suavemente de su mano para que se levantara.
—Bueno, mañana nos vemos en el evento —dijo, haciendo un puchero que hizo que mi corazón se derritiera.
Nos dirigimos al baño, y Jungkook, con su tono juguetón, hizo un comentario seductor.
—Deberías desestresarme antes de irte —dijo con voz grave, dándome un beso breve pero lleno de promesas.
Sonreí con picardía y mordí mi labio inferior mientras me metía en la ducha. El agua caliente comenzó a caer sobre mí, y Jungkook se unió rápidamente, sus manos explorando mi cuerpo con caricias ardientes.
Sentí sus brazos rodear mis caderas y sus labios dejar besos tiernos en mi cuello. Sus manos recorrían mi cuerpo, una subiendo hacia mis senos y la otra bajando por mis muslos, hasta llegar a mi entrepierna.
—Quiero escucharte gemir mi nombre —susurró en mi oído con una voz cargada de deseo.
Sentí su miembro erecto presionando contra mis nalgas. Con una mano, tomó mi cuello y lo inclinó hacia atrás, mientras su otra mano acariciaba mi intimidad. Introdujo un dedo y jugó dentro de mí, luego añadió otro, mordiendo mi cuello con suavidad mientras yo mordía mi labio inferior.
Coloqué mis manos en la pared mientras él tomaba su miembro y lo introducía en mí. Un gemido de placer escapó de mis labios.
—Aaahh!! —gimote, sintiendo cada embestida con intensidad.
Jungkook me agarró del cabello mojado con una mano, mientras la otra se aferraba a mis caderas. Mis manos permanecían en la pared, mis senos presionados contra la superficie fría. Sus embestidas comenzaron suaves, pero pronto aumentaron en ritmo y fuerza, chocando sus caderas contra mis nalgas con cada movimiento, mientras el agua caliente caía sobre nosotros.
Nuestros gemidos se mezclaban, y él me dio una nalgada, sosteniéndome por las caderas con ambas manos.
—Ahhh!! Jungkook. Sí, ahh, sigue así —gemía, sintiendo una mezcla de placer y euforia que nunca había experimentado antes.
—Me encanta cuando gimes mi nombre —dijo, su voz un susurro ardiente en mi oído.
—Me voy a venir —le dije con voz sensual, mirándolo fijamente.
Jungkook agarró mi cabello y empezó a embestirme con más fuerza. Pronto, ambos alcanzamos el clímax, temblando juntos en un éxtasis compartido.
Sonreímos, nos besamos apasionadamente y luego nos duchamos rápidamente. Al salir, me vestí con el pantalón de ayer y una de las camisas de Jungkook.
—¿Me regalas esta camisa? —le pregunté mientras me maquillaba frente al espejo.
—Todo lo que quieras. Verte con mis camisas se ha vuelto mi parte favorita —respondió él, acercándose y abrazándome por detrás.
Terminamos de arreglarnos, y Jungkook, vestido todo de negro y luciendo increíble, bajó conmigo para desayunar. El café y las tostadas ya estaban fríos, así que calenté el café y nos sentamos a disfrutar de la comida juntos.
Terminamos de comer, recogí mi bolso y nos dirigimos hacia la salida. Jungkook tomó el peluche que le había regalado, un adorable Kookie, y lo abrazó con ternura.
—¿Qué harás con eso? —pregunté mientras salíamos del apartamento.
—Me hará compañía hoy, así no te extrañaré tanto —respondió con una sonrisa cálida.
Nos dirigimos al ascensor, y para mi sorpresa, Jungkook tomó mi mano. Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, pero no pude evitar sonreír. Notó mi reacción y me miró con una sonrisa tranquilizadora.
—Tranquila —dijo con calma mientras entrábamos al ascensor.
Sabía lo incómoda que me sentía con la idea de que nos viesen juntos, temiendo que alguien pensara que era "una fan" buscando atención. Pero su gesto me dio valor.
Cuando llegamos al estacionamiento, nos subimos al coche. El trayecto a la cafetería fue tranquilo, con nosotros hablando y riendo juntos. Antes de que me bajara del auto, le di varios besos cortos y lo abracé con fuerza.
—Nos vemos mañana. Que todo salga bien hoy —dije, sonriéndole mientras abría la puerta del coche.
—Chao, bonita. Te quiero —respondió él, su sonrisa iluminando su rostro.
Las palabras "Te quiero" salieron de sus labios por primera vez en voz alta, y me llenaron el corazón de una calidez indescriptible.
—Te quiero, Kooki —respondí con un último beso corto, antes de salir del auto.
Me dirigí hacia la cafetería con una mezcla de emoción y nervios. Una vez dentro, saqué mi teléfono y llamé a Mingyu. Quería poner fin a la tensión que había entre nosotros, así que le propuse encontrarnos para comer juntos hoy.legué a la cafetería con el ánimo en alto, a pesar de los desafíos que me esperaba en el trabajo.
—Hola, Jin —saludé al entrar..
—Hola, Rachell —dijo él con una sonrisa que me hizo sentir incomoda.
¿Y este que bicho le pico?
Mi jefe aún no había llegado, así que me cambié rápidamente y comencé mi turno. La cafetería estaba bastante tranquila, lo que me permitió avanzar con calma en mis tareas. De repente, mi celular sonó. Al ver la pantalla, noté que era un mensaje de Jungkook. Decidí responder en cuanto tuviera un momento libre.
Justo cuando estaba sumergida en nuestra conversación, un grito rompió la calma.
¿En que momento llego?
—¡RACHELL! —rugió mi jefe desde su oficina. —¡Te he dicho millones de veces que no uses el celular durante el horario de trabajo!
El tono de su voz era áspero, como siempre. Mi jefe tenía la reputación de ser difícil y, a menudo, era despectivo, especialmente hacia las mujeres. Mi rostro se sonrojó de vergüenza y me apresuré a guardar el teléfono en el bolsillo.
—Lo siento —respondí, haciendo una rápida reverencia mientras intentaba disimular mi malestar.
—No toleraré más tus actitudes —siguió gritando, mientras se dirigía de vuelta a su oficina.
Una patada en las bolas y no me vuelves a gritar así.
Pero nos quedamos sin trabajo.
Pero no escucharíamos sus gritos.
La tensión en el aire era palpable. Solo quería que el día terminara para poder escapar de las exigencias y el mal humor de mi jefe. Miré alrededor, deseando que el tiempo pasara más rápido.
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SOLO UNA FAN
Romance"Solo una fan" narra la transformación de Rachell, una joven con ojos azules como el mar y cabello rojizo como llamas, cuya vida estaba centrada en el estudio y la rutina. Al mudarse a Corea del Sur, descubre una nueva pasión por la fotografía y una...
