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"Y cuando me abrazó, entendí que había lugares en los que uno se queda para siempre, y uno de esos lugares era él."
- Benjamin Griss

Después de degustar un exquisito desayuno junto a la familia de su amigo Vicente y su novio Lionel. Dialogan entre ellos. Poco después una llamada se presenta en el teléfono del mexicano, Messi a pesar de estar en una conversación con el rubio sigue con su mirada al rizado, este parece muy serio en su conversación de aquella llamada, arruga su entrecejo y juega con su pulgar en la punta de su nariz, esta estresado.

Al terminar la llamada, el rizado guarda su teléfono en su bolsillo de aquel impecable abrigo azul marino, y aún con aquel semblante serio se dirige al comedor para continuar con el desayuno. Messi lo mira como todo un niño pequeño, y se pregunta por qué su cambio tan drástico, ¿Algo malo paso? Messi se guarda la pregunta para si mismo, sabe que su omega es demasiado cerrado cada que algo lo estresa o lo agobia. El mexicano recibe unas notificaciones seguidas que hace que enseguida lo saque de su bolsillo, lo enciende y el alfa argentino puede observar que es el asistente de su novio. Vicente se atraganta con su café que hace que la atención de Messi se desvié del teléfono de su novio al otro al rubio, Memo comprende y solo le agradece rápidamente a su asistente de haberle comprado su boleto de avión para Buenos Aires.

Después de ayudar a Vicente con su supuesto accidente, regresan a sus lugares. El rizado comenta que debe de regresarse a México, por un asunto familiar, y que le tomara una semana en regresar, el argentino se ofrece en acompañarlo, pero el omega le dice que no es necesario y que no quiere perturbarlo con problemas ajenos. Lionel se pone algo triste, su lobo interior esta triste porque se separará de su omega por unos días.

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Una vez finalizado el desayuno, la pareja se dirigen a su hogar, en cual pasaran tiempo de calidad entre los dos. Pues el Omega pronto partirá a Argentina. Memo junta sus manos con las de su alfa, casi como si estuviera midiendo la distancia del tamaño de sus dedos. Messi mira aquel acto con ternura, y no puede evitar desprender unas cuantas feromonas que inundan la habitación, el omega puede olfatearlas, pero no dice nada, no hasta que la temperatura de su cuerpo comienza a atormentarlo. El mexicano se separa de Messi.

- ¿Te encuentra bien? - Pregunta el argentino al rizado. Para posteriormente olfatear la mezcla entre su olor vainilla y el delicioso dulce de leche de su omega dando a entender que empezaba el celo de su rizado. Traga saliva e intenta controlar al lobo que lleva dentro para no incomodar ni asustar a Memo. - ¿Quieres que me vaya? Yo...-

Es interrumpido por un omega hambriento de placer, el cual ahora devora los labios del alfa. Memo sube arriba de Messi, el argentino sorprendido ante la acción, su alfa se sacude ante el contacto de sus labios contra los suyos.

-Hoy quiero que tú seas quien calme mi celo- Sus manos se cierran alrededor su cintura, acercándolo más a él, mientras se besan con urgencia y necesidad. Ambos cambiaron de posición, esta vez Messi estaba sobre él, quien se comía salvajemente los labios de su omega. El mexicano necesitaba más contacto, la ropa lo estaba molestando, Lionel coloco su rodilla sobre de la entrepierna de su amado, este al sentir este acto tan maravilloso, comenzó a frotarse contra ella. Los dedos del alfa se deslizaban sobre las caderas del rizado. El argentino dejo de besarlo para admirar el rostro perdido por el placer que solo su rodilla le daba, su mirada se oscureció al ver como este se retorcía del placer y ese aroma a vainilla mezclado con un aroma a canela se desprendió por la habitación. Un brillo lleno de lujuria se filtro es sus ojos, mientras observaba con atención como su mexicano soltaba suspiros entrecortados.

La tempera aumenta entre los dos, y su alfa se agita en cada gemido que salía de sus labios, está luchando para ir despacio, para no asustar a Memo, pero cada vez era más difícil. -Joder, eres tan tentador...- Dice entre dientes, tratando de mantener la calma, pero la dura erección del omega se siente tan bien.

-No te... uhmmm... resistas- Dice entre jadeos y gemidos, necesitaba de su alfa.

Las palabras de Memo hacen que su autocontrol se vaya al carajo. Sus manos aprietan el cuerpo de Ochoa, y lo atrae hacia él, quita su rodilla de la entrepierna y entre besos húmedos, desprende cada prenda que cubre el exquisito cuerpo del mexicano. Sus labios besan cada centímetro de piel que encuentra a su paso. La erección que había crecido en sus pantalones dolía, pero podía aguantar un poco más. Necesitaba prepararlo.

Sus dedos desesperados por entrar por primera vez en él se deslizan meticulosamente hasta llegar a su entrada, introduce dos dedos al interior de Memo, a lo que este responde entre gemidos y un moviento de caderas. -Mierda, estas tan...- traga duro y muerde su labio, para después soltar en un jadeo: - apretado-

los movimientos del omega vuelven loco del deseo a su alfa interior. Sus dedos se mueven dentro del mexicano con fuerza y rapidez, mientras lo besa con urgencia. Su lengua folla cada rincón de la boca de su rizado, como al igual que sus dedos lo hacen allá abajo. -Qui-quiero m-más, más...- gime entre la boca del albiceleste.

Messi lo complace e introduce dos dedos más, Sus dedos se deslizan aún más adentro del mexicano, tocando y rozando los puntos más débiles de este, ocasionando que este gima y grite del placer. A Messi le encanta escuchar como aquellos gritos que daba su omega pronunciaban temblorosamente su nombre. Se acerca a él rizado para murmurar contra sus labios. - ¿Mi omega quiere más? - Cuestionó con un tono lujurioso.

El rizado asiente entre gemidos y sus ojos cerrados, por todo el placer que siente. -Te voy a dar más- Saca sus dedos del interior del mexicano, y se desnuda frente a él, mostrando aquella piel blanca y delicada, para después mostrar su glande, duro y erecto. Se veía perfecto, tanto el cuerpo de Messi como su miembro que brillaba bajo la luz de la habitación por el líquido preseminal se sale de él. Memo al mirar a su alfa no puede evitar que sus feromonas se intensifiquen demasiado, para que estas se mezclen entre las de su alfa, creando un olor perfecto dentro de la habitación.

-Se... salvaje y no te compadezcas de... mi- Proclama entre jadeos entrecortados.

Lionel se acomoda entre las piernas de su rizado, y las sube arriba de sus hombros, para después alinear su pene en la entrada del rizado y meterlo de golpe, algunas lágrimas se asomaron en los ojos del mexicano, pero rápido se acostumbró, que comenzó a mover sus caderas. El alfa dominado por su lobo interior comenzó a embestirlo rudeza, sus pieles chocaban entre si haciendo que el sonido hiciera eco con los gemidos que salían de sus bocas. Dejaba besos húmedos y mordidas en el cuello del omega. -Hazlo- Gimió. Quería que Messi lo marcara, sin pensarlo dos veces lo hizo, mordió su cuello mientras lo seguía embistiendo. Ahora Memo era suyo y de nadie más. Lo sostenía con fuerza y lo embestía como la bestia que era en su interior. El nudo comenzó a hincharse, no paso mucho para que llegara a su tamaño. El rizado fue el primero en venirse sobre el torso descubierto del albiceleste, gotas del líquido espeso y caliente recorrían su abdomen, finalmente Lionel termino dentro de él. Le había gustado follar ese culo bonito que su niñero tenía.

Lo tomo con delicadeza y lo acurruco entre sus brazos, ambos quedaron profundamente dormidos.

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⏰ Última actualización: Jan 05, 2025 ⏰

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