Capitulo Especial G.O

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(Narrado por Memo del año 2012 dos años antes de ser el niñero de Messi)

(Narrado por Memo del año 2012 dos años antes de ser el niñero de Messi)

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Año 2000, 15 años de edad...

Guillermo.

-¡No quiero ir a esa escuela de alfas, padre, porfavor!-empecé a llorar frente a mi padre.

-Es por tu bien, Guillermo-el alfa mantuvo su compostura.

-Ellos son, son...-agache la mirada y solté un sollozo. -Tenebrosos-susurré.

-Aprenderás a ser un Omega fuerte, y no te pregunté que si querías ir, ya estás aceptado en esa escuela-

El miedo invadía cada parte de mi cuerpo, desde primer grado, cada alfa que conocía eran crueles conmigo, me usaban sin importar lo mucho que sufría, me hacían sentir que no valía absolutamente nada, incluso los demás omegas apoyaban aquel bullying. Tomé un suspiro y miré hacia aquella escuela militar en donde solo se encontraban alfas estudiando.

Mi padre iba a mi lado y me hizo entrar solo con una mirada amenazante, trague saliva y camina a su lado. Él estrecho su mano con el general Villalobos, su vista se posicionó en mi, agache la mirada y metí mis manos en los bolsillos del pantalón.

-Amigo mío, él es Guillermo, mi hijo, te lo encargo demasiado, convierte a este Omega en un fuerte y exitoso doctor, confío en ti-sonrió mi padre yo solo pude contener las lágrimas, porque por alguna razón, yo era débil, demasiado, casi como un cristal o un muñeco hecho de porcelana.

-No te preocupes, él será otro en seis años, camarada-el General me estrecho la mano y con nervios estreche la suya. Me llevo a su lado y un nudo en la garganta se había formado, era la despedida entre mi progenitor y yo. Me dolió saber que no había podido despedirme de mi madre, ni de mi hermana.

Doy un paso hacia mi padre y lo abrazo. -Cuida de mamá y de Lau, porfavor-mi voz se entrecortaba.

Mi padre no respondió solo me dió unas cuantas palmadas en mi espalda. El general y su escolta, me llevaron hacia los dormitorios, me entregaron el uniforme, y me habían dicho uno de los hombres de Villalobos, que me esperaría para así deshacerme de mis rizos por un largo tiempo. Mientras empezaba a cambiarme el uniforme, mis ojos se volvían más y más llorosos, quería volver a casa, con mamá, con mi hermana, decirle a papá que cambiará de opinión y que me llevará a casa con él. Pero no lo hizo, el nunca cambio de opinión sin importar que yo fuese su hijo.

Los días pasaban y aún me fue difícil adaptarme a el colegio, cada día despertaba a las tres de la mañana, me bañaba y me ejercitaba, desayunaba, estudiaba, asistía a talleres de armamento, e incluso asistí a un taller de Aviación. El segundo día, mis compañeros de dormitorio me empezaron a hacer charlas cortas, de como me llamaba, que hacía yo ahí, porque si soy Omega pude entrar, y si tenía amigos. A lo cual yo les contestaba que estaba por decisión de mi padre porque el quería que estudiará medicina, logrará demasiado y superará todo como si yo fuese un alfa.

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