Los nueve minutos habían servido bastante a cada uno para que se despejara un poco de la carga mental que llevábamos acumulada desde que inició el examen. Las cosas con Diez y Ocho se habían calmado, nadie quiso tocar el tema, ni siquiera Noventa. Ella era la más paciente y divertida de todos, me recordaba mucho a Veinte, de seguro que se llevarían excelente las dos. Ese tipo de personas hacían que mi vida fuera un poco más amena. También después de la plática y el abrazo que tuve con Tres, sólo rozábamos miradas. Notaba que era una mirada muy intensa, provocaba que me pusiera nerviosa, así que decidía ignorarla puesto que me tendría que centrar en las instrucciones que venían de nuevo a nuestro examen.
Faltando un minuto cada quien se colocó en su lugar correspondiente y enseguida apareció el vendaje y las cintas de seguridad en las muñecas sobre la silla. La ansiedad y el miedo se apropiaron en cada uno. Las actividades se estaban volviendo más agresivas y no me agradaba en lo absoluto.
—Estaremos bien, no nos pasará nada...—Tres murmuraba hacia mi dirección intentando dar ánimos.—Si necesitas algo no dudes en avisarme, haz señales con tu cuerpo ya que no voy a escuchar.
Tragué saliva. Me estaba viendo, lo presentía. No quería que me hablara, me revolvía el estómago y mis sentimientos. Ya no sabía si sentía ansiedad por la actividad o por él. Permanecimos en silencio hasta que el pitido resonó en todo el lugar.
—Buenas, buenas, los saludos pasarán a segundo plano desde ahorita. Básicamente ya saben de qué tratará esta sesión. Sólo como adicional, se posicionará una mesa enfrente de ustedes donde les van atar sus manos contra ella a excepción de Veinticinco. El producto pasará en una banda por toda la mesa. Será por tiempos, inicia con visión y terminan con gusto. Tendrán una hora para terminar y oficialmente estarán en la última etapa del examen.
Mis manos fueron bruscamente jaladas hacia la mesa que no podía divisar aún. Me apretaron con fuerza el brazo, tenía acceso libre únicamente desde mis codos hasta mis pulgares, lo demás si intentaba moverlo me quemaba algo con brutalidad. La temperatura de la habitación comenzó a subir y el sudor se hizo presente. Se escuchó que inició un reloj, era el tiempo. Tres inmediatamente me dijo la palabra frío. Lo pronunciaba con miedo así que decidí levantar mis manos. El chillido de una rata hizo que me aturdiera al punto de marearme.
—¡Frío!—dije abruptamente porque seguía olfato.
— Que asco. Frío, frío....
Diez y ocho sintió ganas de vomitar e hizo arcadas ocasionando que todos sintiéramos náuseas a tal sonido.
— ¿Frío? Frío....
—Frío...
La primera ronda parece que el producto iba lento y pudimos todos reaccionar al instante antes de evitar algún accidente. Presentía que iban a aumentar la dificultad con el paso de las rondas... o no sabía cómo definirlo. Pasaron alrededor de cuatro rondas con el mismo ritmo, con productos fáciles de diferenciar y con una interacción bastante acertada por el equipo. Todavía Noventa no ingería nada, así que debíamos tener cuidado porque era la que más se encontraba en peligro. Había reiniciado la sexta ronda.
El producto parece que se quedó parado con Tres durante unos segundos, todos se mantuvieron en silencio esperando una señal o una indicación.
—Parece ser que es frío...
Esa respuesta no me pareció segura, por lo que me causó más intriga. La banda se escuchó que avanzó y paró en mi lado de la mesa. Traté de tocar rápidamente el producto para ver si generaba un sonido o sólo era comida. Mis dedos sintieron una especie de corteza, ¿Un caparazón? No generó ningún sonido y eso me provocó conflicto.
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Experimento Pentagonal
Ciencia Ficción¿Qué pasaría si las personas agudizaran sus cinco sentidos hasta su límite? Un experimento que podrá confirmar que todos los seres humanos somos capaces de desarrollar nuestros sentidos al cien de su porcentaje respecto a sus habilidades cognitivas...
