Esa misma noche nos informaron que el día de mañana nos quedaba libre por las lesiones que tuvieron en el pasado ejercicio. Teníamos que reponernos para las siguientes sesiones, puesto que aumentarán cada vez la dificultad. El primer mes estaba apunto de cumplirse y por ende las evoluciones de los pacientes deberían ser notorias, no perjudiciales.
Me levanté más temprano de lo normal para ir al baño. El calor que había en la habitación no lo soportaba, sentía que me asfixiaba. Salí con la pijama a caminar por el enorme pasillo blanco. Las luces del pasillo eran las únicas prendidas. Parecía de terror, aunque no le tomé importancia. Ya adentro del baño, fui hacer mis necesidades básicas, para después lavarme las manos y con el agua que se quedaba en ellas mojarme la cara y el cuello, quería mantener mi temperatura neutral, regularla.
El sonido escaso del lugar me taladraba los oídos. Al estar afinándolo constantemente con otras ondas, ahora se me complicaba que no hubiese ninguna. Tallé mis oídos con rapidez y me giré para irme de nuevo a la cama. No obstante, alguien me detuvo.
Era veinte.
Me tapó la boca para que no emitiera ningún ruido. Al utilizar su fuerza provocó que chocara en el lavabo. Asustada por la acción brusca que acudió, me dejó helada.
Ella por mientras cerraba la puerta y analizaba que nadie viniera de ninguna dirección. Luego tomó mi mano y me dirigió para el fondo. En el último baño. Volvió a cerrar ahora está puerta y susurró lo más nítido posible:
—Necesito contarte lo que vi ayer, en serio es importante.
Tras no esperarme lo que estaba sucediendo, solo pude asentir con mi cabeza.
—En la noche ya no me dejaron terminar mis teorías por cuestiones de conducta y Cuarenta que llegó de molesto. Ocupo decírtelas antes de que ya no me acuerde. Bueno, entonces vi que me pusieron ese líquido azul, después, por alguna extraña razón me quedé dormida. Parecía ser una clase de sedante para poder recupérame rápido o eso imaginé. Al levantarme ya no tenía ningún dolor en mi sistema y me sentía incluso más energética que antes. Sospecho que no sólo estamos esforzando nuestra capacidad al límite, sino que también están experimentando con nosotros de manera química para que nuestro proceso se mire aún más notorio, nos están inyectando cosas para ser personas sobrenaturales.
—Yo también había pensado algo similar pero no a tal detalle como tú... Aunque existe la posibilidad ya que son fármaco biólogos.
—Es que es imposible no imaginarlo— me interrumpe mientras se sentaba en el piso del limitado baño— luego he tenido como efectos secundarios y a penas lo noté contigo. Uno de ellos es el calor sofocante. Apenas lo sentiste hoy, pero llevo dos días teniendo estos arranques. Siempre vengo al baño a estas horas, es algo que está permitido, aparte de que la zona no tiene ninguna cámara por privacidad hacia nosotros.
—Entonces ¿Crees que nos estén insertando algo en nuestro organismo?—pregunto sentándome enfrente de ella.
—Presiento que tiene poco tiempo. Apenas tengo dos días como dije, notando esto. No le había tomado interés porque supuse que era algo personal, pero ya todo tuvo un significado cuando vi que saliste sudando de la misma forma. Es muy confuso.
—Debes mantener el secreto entre las dos. Necesitamos descubrir cuál es la verdadera razón sin llamar la atención, podrían difundirlo entre las demás áreas. Así que me gustaría que te comprometas en no divulgar nada de esta conversación.
—Está bien.—suspira cansada.
—Vente, vamos a dormir porque todavía nos falta tres horas para levantarnos y comenzar nuestro día. Cómo hoy no vamos a realizar actividades, tenemos el día para recorrer todo el entorno tranquilas.
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Experimento Pentagonal
Ciencia Ficción¿Qué pasaría si las personas agudizaran sus cinco sentidos hasta su límite? Un experimento que podrá confirmar que todos los seres humanos somos capaces de desarrollar nuestros sentidos al cien de su porcentaje respecto a sus habilidades cognitivas...
