Capítulo 2 -números-

30 3 0
                                        



Al llegar al comedor había un desnivel en el lugar, por lo que teníamos que descender por una rampa que se encontraba en medio. La forma que tenía el piso era pentagonal al igual que el techo, dejando un ventanal de una manera muy peculiar de diseño que hacia iluminar todo el sitio. Por lo poco que había observado de la construcción en la que nos encontramos, su estructura se basaba siempre por figuras geométricas tan distintivas y anormales, dándole un toque enigmático. Todo era blanquecino, ocasionando demasiada luminosidad en el ambiente que no había necesidad de tener tantas luces prendidas en el día. Llevaban el estilo minimalista a la perfección. 

Cada mesa en el comedor está asignada a su respectivo color de grupo, así que me tocó en el amarillo pastel. Nos sentaron a cada uno sin algún orden y procedimos a esperar nuestro turno para que trajeran el desayuno. Hombres y mujeres estábamos en la mesa con un silencio ligeramente incómodo.

—Hey, te tocó ser el número dieciséis. Gran número.

Volteo para ver de dónde provenía aquella voz y era un chico muy sonriente de tez morena clara y con un cabello un rizado. Le devolví la sonrisa. 

—Hola y gracias, tú número es...— busco su  gafete en alguna parte de su cuerpo y miro que estaba en la bolsita de su overol que se hallaba en el pecho. Era número treinta y dos—. Treinta y dos, eres lo doble de mí.

—Exacto, exacto. Por eso me agradó tu número.

Sonreí de nuevo, el era más sociable que el chico de pelo negro de hace rato. Me cayó bien.

—¿Y qué tal? ¿Porqué te encuentras aquí?

—Bueno, en realidad había escuchado de este tema y quería ser más aventurero. No suelo salir de mi zona de confort pero ahora decidí intentarlo—comenzó a golpetear con sus dedos la mesa ocasionando ritmo y una canción—¿Tú porqué estás aquí? Pareces ser una chica muy seria.

Me sonrojé. Siempre solían comentarme eso y a veces lo sentía como un defecto, por lo que me avergonzaba que lo notara.

—Estoy entrando en el mundo del periodismo y me gustaría que cuando ya ejerciera mi licenciatura, poder realizar un artículo e incluso un documental sobre el tema. Mi objetico es salir con una excelente documentación. Y sí, suelo ser seria, aunque después con el tiempo va disminuyendo cuando tengo más confianza.

—Increíble, señorita periodista. Por mí no hay ningún problema que seas seria. Yo te puedo platicar que estoy estudiando enfermería y me gusta tocar todo tipo de instrumentos, por eso presiento que me tocó en este sentido, tengo buen oído. 

—En el test que hicimos antes de entrar, apunta a que somos más auditivos.—respondí recordando la entrevista y test que tuvimos que hacer para la solicitud.—Pero también me parece interesante que te guste el área de la salud. Buena mezcla de gustos.

Asintió y abrió la boca para volver a hablar pero los asistentes llegaron con nuestra comida, por lo que los demás de la mesa también callaron al momento de ver nuestros platos con ensalada ser puestos a cada persona.
Transcurrió la comida con solo el sonido de los cubiertos escuchándose tocar el plato.

Cuando terminamos de comer, vinieron rápidamente por nosotros y comenzó el tour por la estancia. La guía nos iba explicando cada detalle y cada sección del lugar. Pasamos en dónde comenzarían los experimentos, eran cinco habitaciones juntas, aunque la longitud de cada una era bastante larga. Enfrente de ellas había unas bancas como una sala de espera pero dijeron que era de descanso. Sillones y mesitas cortas esparcidas por el patio. Arriba del mismo se hallaba otro ventanal en el techo en forma pentagonal. Donde se podía divisar las nubes y el cielo azul. No nos llevaron en dónde iríamos a las actividades porque eso lo haríamos diario a partir de mañana.
Luego nos dirigieron a los pasillos de los dormitorios, eran distintas a las que yo había estado la noche anterior. En esta parte del edificio había seis pasillos, cinco de estos tenían el nombre del sentido junto con un dibujo de representación. El sexto, mencionó que ese todavía no estaba terminando.
Nos mostraron los baños, las oficinas, la enfermería, una sala de relajación y recuperación.

Experimento PentagonalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora