Ya habían pasado dos semanas más, faltaba tan sólo una para hacer el examen colectivo. La concentración y la determinación que le poníamos a los entrenamientos eran notables. A los encargados parecía gustarles los resultados que empezaban a reflejarse. Parecía que cada equipo de su respectivo sentido básico mejoraba su fortaleza. Cada uno debía estar en excelentes condiciones para el final del mes.
Ayer mencionaron que esta semana iba a hacer más pesada que las anteriores puesto que era la última para ver nuestros defectos y deshacerlos. Después de la primera semana nos adhirieron una especie de pastilla antes de la comida. Contenía sustancias químicas no tóxicas que nos ayudarían con nuestro rendimiento. Desde ahí, todos subieron sus promedios físicos tanto mentales. E inclusive, los reflejos fueron unos de los más destacados.
Me hallaba sentada en el piso, pensando y retroalimentándome de lo que ha estado pasando durante las semanas de encierro, antes de que abrieran la zona de estudio.
—Me siento con poderes especiales—comentó Veinte viéndose las manos —. Si me lo contara una persona definitivamente no le creería. Pero hey, ¡lo estoy viviendo!
—Si estás contenta con esto, imagínate cuando ya tengamos la fortaleza de los cinco.—Interpuso Cuarenta aventándola despacio con su mano.
—Nadie podrá vencerme en las luchitas.
Reímos los que estaban alrededor por las ocurrencias de Veinte.
Cuando el reloj de la pared del cuarto de deliberación marcó que faltaban cinco minutos, Treinta y dos y yo nos fuimos hasta atrás de la fila. Los dados se volvieron adicción de juego amistoso que únicamente apostábamos los lugares. La pasada logré ganar sin embargo, en esta no resultó como deseé.
Soy la última de la fila. No era una novedad.
Aveces nos pasaban a todos juntos y no había problema, en otros casos era individual, lo que volvía lenta la entrada para cada integrante.
Los guardias de seguridad llegaron y nos pusieron unos chalecos salvavidas a todos por igual. Después nos agregaron unas esposas en las muñecas y al final nos entregaron un antifaz para dormir, en las manos ya poco funcionales. Segundos de retirarse, los murmullos y balbuceos circularon por la zona. Nadie sabía de que tratarían todas las pruebas, pero si sorprendía la capacidad de imaginación que llegaban tener para hacerlos diferentes y sin parentescos.
La fila se movió hacia adelante. Significaba que ya daban por iniciado el día. Se detuvo otros minutos más y volvió a moverse. Daba por hecho que el día de hoy sería personal. La adrenalina recorría mi cuerpo con sutileza, mis mejillas se ponían rojas. Esto sonaba a que sería riesgoso para nuestra salud. Las manos en este juego no estarían disponibles.
Seremos como peces desesperados por encontrar una salida.
Luengo con las esposas, parecíamos que estábamos arrestados y que nos llevarían a nuestra celda para deprimirnos por nuestra sentencia. Lo bueno que era solo parte de los materiales del día de hoy.
La fila se movió con lentitud, hasta que fue mi turno.
Di unos pasos a la entrada y los guardias pusieron el antifaz en mis ojos y me ayudaron a bajar unos escalones enormes que eran nuevos en el circuito. No alcancé a divisar nada de la pista pero cuando seguí descendiendo el agua se adhirió a mi traje. Seguí bajando hasta que el salvavidas ya no me dejó y floté a la superficie. Estar atada de las manos y con los ojos vendados hacía casi irrealizable el recorrido.
—Bienvenida Dieciséis. Espero que te sientas cómoda en este día de entrenamiento. Hoy la dinámica consiste en no utilizar la vista ni las manos. Tus pies serán simplemente para darte un impulso por el río. La concentración estará centrada en tus oídos. Habrá por la pista bombillas que generen chispas intentándose tronar. Ese será tu sonido de guía. Los demás compañeros tal vez griten, reclamen, o emitan cualquier otra onda. No los sigas a ellos, estarán esparcidos y puede que te manden por el mal camino. Las chispas te llevarán por el camino correcto. Si te quitas el antifaz habrás perdido. Mantén tu resistencia mental, es lo más importante. Bonito día.—Termina James con unas de sus comunes risas sarcásticas.
ESTÁS LEYENDO
Experimento Pentagonal
Science Fiction¿Qué pasaría si las personas agudizaran sus cinco sentidos hasta su límite? Un experimento que podrá confirmar que todos los seres humanos somos capaces de desarrollar nuestros sentidos al cien de su porcentaje respecto a sus habilidades cognitivas...
