Capítulo 13 -ventaja-

17 3 0
                                        


Abrí los ojos de golpe intentando recordar si estaba en el mismo cuarto de antes o en otro, afortunadamente estaba ahí en la primera opción. Las paredes azul cielo, las cinco camillas, sueros y Ochenta y ocho a un lado de mí acostado mirando el techo.

—¿Cómo te sientes ahora?

—Me siento bien. No tengo ningún malestar, no estoy agotada, mi cuerpo está renovado. Es increíble.

—Estoy igual.

Me siento en la camilla y veo al reloj.

—Sigue pasando una hora y estamos como nuevos otra vez.

—Todavía no lo llego a comprender. Pero en fin, son cosas que conllevan al experimento ¿No?

—Es correcto.

Dos enfermeros y otro asistente se hicieron presentes en la habitación. Cada uno nos quitó el suero del brazo y revisó que todo en nuestro sistema estuviera en perfectas condiciones. Al notar que sí, nos retiramos con el ayudante en silencio siguiendo sus pasos. Pasamos por otras aulas, caminos, que en todo el mes que llevamos aquí no habíamos aventurado. Eso significaba que la dimensión y la proporción de esta nave de investigación científica era tan inmensa, que deja mucho a la imaginación de hasta dónde abarca.

Se detuvo enfrente de unas puertas muy altas al fondo.

—Pasen a este auditorio privado, encontrarán a James Sandell ahí, les explicará un poco sobre la dinámica de mañana. Es importante que pongan atención a cada detalle que se les está otorgando, puede ser de mucha ayuda—recomienda el asistente mirando su tablet.

—Oye pero si en dado caso...

Es interrumpido por el mismo chico.

—A mí no me pueden hacer preguntas, nada más los traslado hacia su destino.

Quedamos en un abrumante silencio incómodo. Esperando a que nos dieran el acceso de la puerta. A los segundos se escuchó una vibración indicando que estaba abierta.
Ochenta y Ocho y yo nos metimos de inmediato para salir a un auditorio más pequeño que en dónde hacen las juntas generales. Abajo en el escenario se hallaba James con una lap tecleando con rapidez.
Bajamos hasta donde estaba él y lo   saludamos con amabilidad.

—Me da gusto que estén aquí. Por favor tomen asiento porque será extenso.

Decidimos sentarnos en las sillas de hasta delante para tener más contacto en la plática.

—Primero me gustaría saber cómo se sienten, ¿Cómo se les hizo este pre-examen?

Volteamos a vernos con el seño fruncido.

—Fue algo innovador y distinto a lo que estamos acostumbrados manejar.

—Sí, algo que nunca nos imaginamos.—Respondo con recelo y rascándome la nunca con incomodidad.

Sandell deja de teclear y centra su visión en nosotros.

—¿Nada más?

—Eso creo—Dice mi compañero con un susurro.

—Veo que no fue de su agrado. Sin embargo, tiene justificación el porqué no les gustó. Es muy fácil y se los voy a explicar. No habían tenido contacto con un grupo tan grande en cuestión de número en una prueba y sobre todo, utilizando únicamente el oído para atraparlos. Ustedes no pasaron ese caso. En la tercera fase fue más unipersonal con el equipo white, tenían una presión encima mayor al resto. Porque los demás podían utilizar a su favor la cantidad para acorralarte y cubrirte las salidas. Otra cosa que influyó son los mensajes negativos que recibían y lo tuvieron que enfrentar con su soledad. La soledad es muy complicada en momentos de osadía. Pues te hacen rendirte al no ver alguien que te apoye moralmente. Es lo que pasaba con Ochenta y ocho, cuando te dio el último ánimo tu compañera Dieciséis, pudiste alcanzar la meta.

Experimento PentagonalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora