IV

649 51 5
                                        

Pov. Patricia

  Estaba yendo a trabajar el día, anterior lo había pasado con Marcela, ella se pudo desahogar y, aparentemente, ya tenía una decisión tomada.

  Estoy algo nerviosa, después de todo, ahora iba a tener que aguantar el mal humor de Armando y para completar, estaba llegando 10 minutos tarde.

Pov. Marcela

  Estaba en mi oficina, algo aburrida, el trabajo estos últimos días era el triple de pesado que antes. Armando me había llamado muchísimas veces pero yo no atendí ninguna de ellas . Ayer, con Patricia, entendí que no tenía porqué estarle rogando amor a nadie.

  Se escucharon un par de golpes en la puerta, interrumpiendo mis pensamientos.

- ¿Quién es?

-Yo Marce, Patricia.

- Pasa, Patricia.

  Charlamos unos minutos y se marchó, apurada. Al parecer Armando estaba de muy mal humor y se estaba desquitando con ella, lo que no era muy raro que digamos.

  Comenzé a trabajar como no vine ayer ya se había acumulado más trabajo de lo normal. Hugo me llamó, parece que hay un problema, con los materiales de la nueva colección y está muy molesto con Armando al parecer la tela bajo demasiado de calidad. Eso era muy arriesgado, eco moda se destacaba por la excelente calidad en sus materiales y ahora Armando estaba complicando un poco las cosas. Aunque, según él, esto solo será momentáneo.

  Llegando la hora del almuerzo y salgo de mi oficina, para buscar a Patricia así vamos a almorzar, como raro en él, Hugo nos canceló y dijo que estaba muy atrasado, toda la empresa está como loca por la nueva colección.

- ¿Patricia, estás lista?

- Sí, Marce. Vamos que se nos hace tarde.

  Fuimos a almorzar y cuando llegamos Armando estaba gritando como un loco.

- ¡¿Será que yo tengo que hacer todo en esta empresa?!

- ¿Qué te pasa?

- ¡¿Cómo que me pasa?! la colección nos respira en la nuca y tu amiga se da el lujo de llegar tarde.

- Armando, solo llegamos cinco minutos tarde.

- ¡¿Solo cinco minutos?!

- Ay no Armando, por Dios, Patricia no demoró prácticamente nada deja el show por favor.

  La discusión siguió por un tiempo, hasta que se rindió y se fue a su oficina cerrado las puertas con fuerza.

- Son cosas así, las que me dicen que no tenemos que estar juntos— me quejé, haciendo énfasis en su modo de actuar.

- Marce, tu tranquila, ve a tu oficina y relájate que todavía tenemos que seguir bastantes horas aquí.

- Si tienes razón, me llamas cualquier cosa ¿okey?

- Si, Marcela, tu tranquila.

  Llegué a mi oficina y me puse a trabajar, a veces siento mucha pena con Patricia, si ella es un desastre en su trabajo, pero ¿pueden realmente culparla? ella nunca tuvo que trabajar y es lógico que en su primer trabajo tenga errores, si no fuera porque Mariana ya es mi asistente yo la hubiera contratado, aún más sabiendo lo nervioso que es Armando.

  El día pasó medianamente tranquilo, se escucharon un par de gritos, pero todos destinados a personas que no me importaban lo suficiente como para involucrarme.

¿Y si...?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora