BURZOWANOC (3)

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CAPÍTULO 6

Los abuelos ya no trabajan la tierra para sembrar.

Tienen un huerto y un invernadero que les da todos los vegetales que consumen.

Sin embargo, las plantas ya estaban aquí antes de que el hombre aprendiera a sembrarlas y cosecharlas. Y resulta que la tierra del rancho aún es fértil incluso sin que nadie haga nada, así que un día Daryl despierta como de costumbre en punto de las cuatro de la mañana, sale de la cama, se viste, va al dormitorio de Jesús despertándolo sin mucho cuidado y cuando éste, bostezando, lo mira con el ceño fruncido y el cabello despeinado, lo besa escuetamente y le dice que se levante, hoy van a tener un día ocupado.

Así que sale y se moja la cara en la pileta, despertando por completo con el agua fría.

Jesús aparece a su lado todavía soñoliento cinco minutos más tarde, y le pregunta cuáles son los planes. Así que Daryl lo lleva al antiguo campo de cultivo, el jardín de calabazas que limita la barda de enredaderas, y sonríe de lado cuando Jesús despierta por completo y abre mucho los ojos al darse cuenta que, de hecho, tienen calabazas ese año, y son enormes.

Pasan el día cosechándolas.

Dejan las más pequeñas para que sigan creciendo y las más grandes se suben en una carreta, manteniendo cuidado de las espinas y no quedar enredados entre las lianas que se entrelazan. La carreta se llena y el castaño, maravillado, comprende de pronto que es el primero de octubre y Halloween está a la vuelta de la esquina.

—¿Qué haremos con tantas calabazas? —pregunta.

—Llevarlas a la feria de los Monthwood —responde.

Cada cuatro de octubre y hasta el diez, en la granja de los Monthwood se levanta una feria de temporada, cuando Mercy atraviesa el portón lateral abierto para la gente de la zona, todos los granjeros y apicultores de la zona, comerciantes y artesanos, vuelven las miradas y casi parecen contentos de ver aquella vieja camioneta de vuelta a las andadas... Vaya si se sorprenden cuando el moreno baja del carro y Rovia salta a su lado un momento después, y de pronto ya tienen a más de una veintena de personas viniendo a saludarlos.

Las mujeres mayores se asombran bromeando de lo bien que le salió el chiste a Janneth con su hijo con Dixon, las que rondan sus edades ya están casadas y bromean quejándose de que se haya tardado tanto en regresar. Los ancianos preguntan al hombre pos sus abuelos y Tommy y el resto de granjeros lo saludan y preguntan cosas del rancho y si lo está volviendo a echar a andar, y los niños vienen felizmente porque las calabazas de los Burzowanoc son realmente enormes. El moreno presenta a todos a Paul sin dar explicaciones, y nadie se las pide, probablemente Tom y su familia ya han hablado con todos del chico de Virginia.

Entonces Homer Monthwood viene y lo saluda y le ofrece el viejo local de los abuelos para que se acomode y venda sus calabazas, así que el pelinegro y Jesús levantan el puesto.

El sitio se llenará de visitantes en esos días.

En la feria se vende todo lo que se produce en esas tierras, incluso además de calabazas han traído una decena de quesos de la abuela y una docena de enormes frascos de encurtidos, pero, por supuesto, lo que llamará la atención son las calabazas: el año siguiente realmente las sembrarán y no sólo venderán calabazas, harán postres y bebidas con ella para vender en la temporada. Mientras todos se colocan y se saludan y charlan, el castaño da un paseo mirando a las cabras, las gallinas, los borregos, las vacas, los puestos de miel, los puestos de cera y velas, los que hacen telas y ropas y encurten las pieles.

Hay un corral donde los niños podrán alimentar a los animales por tan sólo un dólar y una zona de juegos con tirolesa y columpios de llantas en ramas de árboles, hay ardillas y casas para ardillas y conejos saltando libremente por todas partes, el sonido de los tractores trabajando los campos detrás de la granja incluso suenan a una buena melodía y Rovia no puede evitar pensar lo genial que sería que llevaran a los huérfanos a ese tipo de sitios. El moreno asiente cuando vuelve y se lo comenta, sólo de paso, y Daryl le dice que es de los pocos recuerdos felices que tiene de su infancia... En verdad están esperando a que den las diez de la mañana para que se inaugure la feria, con los primeros visitantes llegando en sus camionetas, cuando de pronto se acerca a ellos una mujer de grandes caderas y cuarenta años o algo así, sonriendo a ambos y diciéndole al pelinegro que su Penélope va a casarse con nada menos que con Simón.

JESURYLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora