VIAJE AL NORTE
Pasamos una semana en la carretera. Lo que alguna vez habían sido una hora con diecinueve minutos para atravesar y salir de Richmond, aquél gran día nos tardó cinco o seis horas completas esquivando los escombros de las calles abandonadas y casas a medio derrumbar. Recuerdo haber mirado aquellas calles con una mezcla de nostalgia y hastío, la necesidad de salir huyendo de allí se me mezclaba con el temor de estar haciendo una estupidez al abandonar el hogar. Para cuando logramos salir, la tarde estaba avanzada y había que empezar a pensar en un sitio seguro para pasar la noche. El pelinegro miró el mapa de carreteras y tras pensarlo nos desviamos un poco al este acercándonos a la carretera que nos llevaría a la costa, pero en lugar de seguir allá, nos llevó hasta el viejo hospital Great Angels, el mismo sitio donde había estado trabajando Alex por más de nueve meses antes de que lo transfirieran a Ohio, una pequeña pero elegante clínica de tabiques con un jardín que ahora crecía de manera silvestre.
—Habrá que ver —susurré con pesar al ver el estado del hospital—, me alegra que Alexis se haya alcanzado a ir, si está muerto, cuando menos, no lo tuve que ver morir ni morí yo tratándolo de defender —solté. Tomé la pistola que el arquero me alcanzó y lo vi empujar a Beth para que la chiquilla se escondiera recostada en el asiento trasero hasta que lo oyera silbar.
El pelinegro bajó cargando su pistola y apuntó al primer Caminante que se acercó, un disparo directo en la cabeza, recargó y disparó otra vez a un segundo caminante, y a un tercero.
Fuera del hospital, rondando había apenas menos de una decena de Caminantes todavía medio congelados. Bajé de la camioneta y fui por otros tantos Caminantes a los que derribé de una patada y les metí los cuchillos directo en las cabezas, y no necesitamos ni siquiera dos minutos para dejar despejada la zona. Entonces volví al coche y lo conduje más cerca del hospital, estacionándolo donde Alex debió estacionarse alguna vez.
Entre tanto, Dixon se adelantó a otear el interior del hospital para revisar el interior de la clínica.
Con Beth todavía escondida, pero ahora más cerca, volví a bajar y fui donde el pelinegro. El hombre me miró y dijo que el sitio estaba despejado, no se escuchaba ni un solo ruido; de todos modos, entraría a echar un vistazo; negué con la cabeza y le recordé que soy mejor que él para trepar por las paredes, combate cuerpo a cuerpo y con los cuchillos, si había algo allá dentro, escucharía los pasos pesados de Dixon, si éste corría haría el mismo ruido que un toro y ni hablar de que sus pistolas hicieran eco.
Hubo una breve discusión que terminó con ambos entrando para abarcar el piso más rápido. El pequeño hospital tenía sólo una planta alta donde estaban las habitaciones, así que no había muchas posibilidades de emboscada. Entré, entramos. Las puertas de cristal estaban rotas, habían conseguido echar la reja de seguridad, pero en aquellos momentos estaba doblada, colgada, la movimos para despejar la circulación, y miré con vago vértigo el pasillo principal que se abría a la sala de espera, a la derecha las ventanillas de atención, a la izquierda la farmacia y, al fondo, los consultorios. En efecto, no hubo ni un solo Caminante allí.
Debieron conseguir evacuar, me dije.
Había cadáveres, por supuesto; más de una docena de ellos repartidos entre los consultorios, el elevador y las habitaciones, en su mayoría, cuerpos de gente que debió venir aquí tras el bombardeo intentando escapar del caos de la ciudad, pero entonces el sitio estaría repleto de Caminantes o los Caminantes llegarían después, difícil saber, lo cierto es que los militares debieron venir primero y llevarse a la gente y médicos de aquí; lo más difícil de ver fue los trozos de cuerpos y sangre seca.
Mi primer pensamiento fue que no debí haber abandonado la casa y que todavía podía regresar, mi siguiente pensamiento, que no me parecía el mejor lugar para traer a Beth, pero cuando fui a comentarlo, el arquero ya estaba abriendo la farmacia y buscando para llevarse todo el medicamento que pudiera.
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JESURYL
FanfictionColección de fanfics de Jesús x Daryl donde yacen escritas las historias que me fueron pidiendo, sugiriendo y ayudando a imaginar en DESUS. Siendo en esta ocasión y en su mayoría, Jesús el eje principal de las tramas, de modo que son menos del estil...