Capitulo 23

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_Yuka_

A la mañana siguiente de que Ran castigo a Shina por quien sabe que fui a trabajar y dejar a los tres solos debido a que tenían suspendidas sus clases de forma regional hasta mañana. Shina me lloro toda la mañana antes de irme porque sabía que Ran no estaba nada contento con su travesura, pero tenía que dejarla con ellos ya que debía unos cinco pedidos para este y el próximo mes, los cuales terminaría de forma rápida gracias a la ayuda de Mitsuya.

Le entregue un poco de dinero para que llegara con golosinas para sus hermanitas agradeciéndole la ayuda.

Se hizo de tarde aproximadamente las 4:15 pm dejaba en exposición los últimos trajes ya listos para venderlos mañana por la mañana. La campanita de la entrada resonó por toda la tienda llamando mi atención por completo, como siempre me acerque amable a preguntar que necesitaba, pero pare en seco al ver al primogenitor de los hermanos Haitani.

— Señor Haitani

— Yuka, cuanto tiempo

Se acercó a saludarme de beso en la mejilla lo cual se me hacía completamente extraño, venía solo y estaba por aquí en Roppongi.

— ¿Qué lo trae por aquí?

— Paseando solamente, Ran me conto que tuviste una hija con ese muchacho Sano ¿verdad?

Me quede en silencio, aun dolía su recuerdo.

— Si, hace tres años

— Por lo que veo es una niña encantadora

Los ojos violetas opacos del señor se viraron a un pequeño cuadro en donde salía Shina con un vestido morado y trenzas que le había arreglado Ran. Si mal no estaba el señor Haitani debía tener por lo menos unos 60 años, era bastante alto para al menos la edad que tenía.

— Tiene tus encantos, no se me haría extraño que Ran y Rindou se hayan fijado en ti

— ¿lo sabe?

— No se me hace extraño que me pidieran que fuera por su madre con las ideas que tiene esa vieja

— ¿usted no lo tenía en mente?

— En parte, solo son unas mocosas la verdad nada espectacular en comparación a lo que tienen

Su vieja mirada recorrió todo mi cuerpo lo que me provoco un escalofrió, hice que daba una vuelta por un par de papeles, pero en realidad iba a llamar a Ran, pero no me contesto, asique solo se me imagino escribirle a Wakasa el cual me respondió de inmediato.

— ¿Cuántos años tienes? Yuka

— Veintidós, ¿Por qué?

— Por nada, solo tenías diecisiete la última vez que te vi, aun con mis muchachos en prisión ibas a verlos

El señor Haitani empezó a rondar por mi tienda hasta volver a acercarse a mí de una forma muy peligrosa, desde lejos se veían sus intenciones lo cual me atemorizaba un poco, era un señor alto, de cabello negro canoso y ojos violetas opacos, no me sorprendía para nada de donde habían sacado la altura ambos hermanos, sus padres eran lo suficientemente altos.

— Sabes, mi esposa les busco dos niñas a Ran y Rindou, pero como dije, no son espectaculares, solo las acepta para que ella no se opaque debido a su edad

Nuevamente se acercó más a mí, esta vez asiendo que me siente en la silla de mi escritorio, colocando ambos brazos en los costados encerrándome por completo teniendo su rostro frente a frente con el mío.

— Respóndeme esto Yuka ¿has cogido con mis hijos?

— Si he cogido con alguno de sus hijos, no le incumbe

Hable firme ante él, no mentía al tener miedo respecto a su respuesta, la cual de inmediato fue tomarme de la mandíbula con la suficiente fuerza como para marcar sus dedos.

— Si bien cogiste con mis hijos, no te molestara coger con su progenitor

Mi cuerpo se inmovilizo de inmediato, tenía miedo, mucho miedo, que no me pude ni mover cuando me empezó a besar de forma bruta, tenía los labios cerrados tratando de evitar su asquerosa lengua de mi boca, estaba pidiendo repetidas veces de que Wakasa llegara pronto, mis lagrimas empezaron a caer, estaba entrando en desesperación. Su mano libre tomo uno de mis pechos apretándolo fuerte, solté un quejido dándole acceso a mi boca.

El asco y la desesperación era demasiado, tenía ganas de vomitar, de gritar y llorar. El timbre en la puerta sonó, alguien había entrado y en par de segundos el señor Haitani estaba en el suelo con la cara roja, alce la vista y estaba el de mechones morados. Me levante rápidamente para abrazarlo y ahogarme en llanto.

— ¿¡Quién mierda se cree para tocar a una mujer sin su consentimiento!?

— Wakasa...

— Qué bueno, no paso a mayores...

Wakasa seco mis lagrimas con la manga de su abrigo y beso mi frente.

— Vuelve aquí y hare que sus propios hijos lo maten

El señor Haitani apenas se levanto por el golpe que le proporciono Wakasa, la mitad de su rostro estaba hinchado, no dijo nada y salió rápidamente de la tienda.

Me aferre firmemente al cuerpo del mayor para seguir llorando, en mi vida nadie se había propasado conmigo, y lo recientemente sucedido me estaba afectando más de la cuenta. El cuerpo me temblaba, el sudor frio no paraba de brotar de mi cuerpo, no lograba tranquilizarme, todo lo que trataba de decirme Wakasa eran en vano.

Pasaron unos momentos hasta que la campanilla de la entrada sonó indicando que alguien había entrado, cerré mis ojos de una manera fuerte y brusca que sentí el rímel correrse por debajo de mis ojeras.

— Ya no van a atender...

— Venía por la dueña

Al escuchar la voz de Ran pude tranquilizarme, alce la cabeza para mirarlo, me sentía tan aliviada de que el estuviera aquí que de inmediato me solté de Wakasa y fui a los brazos del de trenzas.

— Yuka mi amor... ¿Qué te paso?

Ran nunca me había visto tan afligida, ni siquiera cuando era un niño, para ellos siempre demostré ser una mujer fuerte y decidida, sin ningún problema que me afectara abruptamente, pero hoy me corrompí seriamente, en la vida, nadie me había tratado así.

— ¿Shina no vino contigo?

Le pregunte casi en suplica, no quería que ese señor se acerque a mí y mucho menos a mi hija.

— No, se quedó con Rindou

Respire hondo y de forma más tranquila, Mi hija estaba a salvo y lejos de ese sujeto.

— Yuka, si necesitas algo no dudes en llamarme

— Muchas gracias Wakasa... enserio te lo agradezco

Ran nos miraba extrañados, pero no pregunto nada en cuanto se fue el de mechones rubios y morados. El de trenzas me hizo caminar junto a él en dirección a los sofás para sentarse y acomodarme sobre sus piernas, como si yo fuera una simple nena pequeña.

— ¿Cómo te sientes?

— Mejor... si no fuera por Wakasa... no sabría que hubiera sido de mí

— ¿me vas a contar?

Asentí, su rostro calmado y sereno se fue volviendo serio, su mirada que siempre tenía un característico brillo se opaco por completo al nombrar a su padre y su intento de violación hacia mi persona.

Beso mi frente mientras seguía acurrucándome en su pecho, no estaba completamente tranquila, pero me sentía segura a su lado y mucho más por la forma en que me sostenía en sus brazos.

Mommy Issues [Ran, Rindou. H]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora