8. La caverna

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Canción: Poncho Sanchez - Quieres Volver


I

Había sido increíble. Angie no podía dejar de sonreír mientras se acercaba a sus amigos y sorteaba a los jóvenes que comenzaban a salir. Fue una suerte tener su mejor cámara consigo, así había podido grabar audio y vídeo en excelente calidad. La cámara que le había prestado a Alberto también había grabado todo el concierto, excepto en la parte donde esos estúpidos borrachos habían chocado con ella aventándola. No en todos los conciertos se veía ese tipo de tonterías. Tal vez esos chicos ya habían llegado ebrios y después se pusieron tan mal que parecían sacados de un bar de poca monta.

Bere y Omar estaban platicando con Rafael y su amigo Rolando —su ex y el chico que le había regalado el póster—. No era que a Angie le molestara que sus amigos fueran también amigos de aquella persona que ya no figuraba en su vida, pero aún así decidió mejor esperar a que se separaran, mientras tanto revisó con Alberto los vídeos y las imágenes que habían tomado del concierto. No obstante, como esos dos aún no se retiraban no tuvo más opción que acercarse.

—Lo tengo todo en formato digital —alardeó Angie al acercarse a sus amigos—. Además de que tengo a la banda en backstage.

—Angie, sé buena amiga y llévanos a conocerlos mientras están en los camerinos, ¿sí? —pidió Bere, estaba tan emocionada que no le importaba tener que rogarle a su amiga.

—Hum ¿y qué voy a recibir a cambio? —continuó alardeando Angie—, porque Carlos puede regañarme.

Ni Bere ni Omar trabajaban en el recinto, su ex y Rolando sí, pero ellos no tenían un pase amarillo que decía "All access".

—Pero Carlos está ocupado en este momento. Además tú eres su consentida y no te dirá nada —murmuró Rolando. Había hablado de manera impulsiva, él también era un gran fan del grupo y estaba tentado de hacer lo que fuera por conseguir verlos en los camerinos.

—Eh, hablando seriamente no lo sé —dijo Angie.

—Te daremos lo que quieras, Angie ¡Por favor! —pidió Bere.

—Te invitaré las chelas en La caverna —intercedió Omar. Él era el dueño del local.

—¡Ah, sí! Invitaremos eso, sólo di que sí —volvió a rogar Bere.

Angie miró de reojo a Beto, como pidiéndole ayuda. Él únicamente se encogió de hombros.

—Está bien, pero me permiten primero preguntarle a ellos porque no sé cómo lo vayan a tomar.

—Sí, te esperamos —aceptó Bere.

—Vengan conmigo, pueden esperar en el pasillo.

Angie miró a su compañero del área de seguridad, éste le sonrió y sacudió la cabeza en manera negativa, como diciendo: "Ay, Angie. Te vas a meter en problemas", pero les permitió pasar.

Los cinco esperaron afuera del pasillo, incluso allí se escuchaban las risas de Brad y Amy. Ellos comenzaron a sonreír bastante felices.

Angie entró en el camerino y nuevamente quedó al borde del infarto. Tres torsos desnudos se encontraban frente a ella, Amy sonrió feliz de ver a su nueva amiga y la tomó del brazo para que no pudiera huir.

—Angie ¿qué te pareció el concierto? —Le preguntó Amy— ¿Verdad que fue emocionante?

—Emocionante, sí. O más bien al borde del infarto.

Brad se secaba el cabello y el pecho con una pequeña toalla, la miraba sonriente. Matt era idéntico a su hermano, solo que tenía un cuerpo un poco mejor formado por ejercicio y no tenía tatuajes. El hermano de Amy no estaba nada mal, se había soltado su largo cabello y permitía que le cayera en los hombros y parte de la cara, también se secaba el sudor.

Rojo Amanecer ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora