10. Corazones embriagados

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Canción: The Sweet Remains - Dance With Me


I

—¿Entonces qué van a hacer con ese boleto perdido? —preguntó Omar a Angie, colocó frente a ella una jarra pequeña de crema.

—No sé, Alberto no puede ir conmigo. —contestó, añadió crema a su café y lo mezclo con suavidad— ¿Tú no puedes?

Omar parpadeó. Dejó la cafetera y la taza de Brad a medio servir. Era su segunda taza.

—¿Ir a Acapulco contigo?

—Sí.

—¿Tú y yo solos? —Omar aún no se lo podía creer.

Angie se encogió de hombros y bebió un trago a su café.

Llenó la taza de Brad en silencio. Absorto.

—No puedo, Angie. —dijo finalmente, suspiró. De verdad se sentía muy mal por no poder tomar esa oportunidad que Angie le brindaba.

—No importa, supongo que tendré que ir sola.

—No me agrada eso, Angie. Insístele a Alberto.

—Ya me dijo que no puede, no voy a insistir.

—¿Qué es lo que va a pasar allí que ya tienes un boleto? —inquirió Brad.

—Una serie de conferencias, un Seminario Internacional de Fotografía que ahora se va a dar en Acapulco.

—¿Y cuándo te vas?

—El lunes. Son solamente tres días, pero había pensado en usar el lunes y el viernes para regresar. Van a ser del martes al jueves las conferencias. Va a haber espectáculos también, cenas de gala de apertura y clausura, más aparte van a llevar feria y no sé que tantas cosas.

—Oh, vaya. Se van a divertir en grande —comentó Omar.

—Pero yo sola no me voy a quedar a todo eso. Mejor me regreso el mismo jueves.

—¿Por qué no? —preguntó Brad.

—No es lo mismo, yo no disfruto las cosas si estoy sola.

—Además de que no es bueno para ti ir sola. Ahora la situación con esto de la inseguridad que vive el país... No, Angie...

—No me queda más remedio, no voy a perder todo ese dinero.

—Te diría que voy a hacer lo posible, pero sé perfectamente que no puedo dejar el restaurante, no en esta semana de vacaciones.

—¿Y Bere? —añadió Brad—. ¿No puede ir ella?

—Va a trabajar todavía y no puede zafarse.

—Hum, estás en una situación complicada.

—Ya veré qué hacer.

Cuando se terminaron los cafés Brad se levantó para colocarse su chaqueta. Angie no llevaba suéter, sólo se levantó para esperar a Brad. Omar la miró disgustado y luego le dijo:

—Nena, está lloviendo. ¿No traes algo con qué cubrirte?

—¿Está lloviendo?

—No muy fuerte. ¿Quieres que te preste mi chamarra?

—Ni creo que sea necesario, si no llueve fuerte...

—Será mejor que sí le prestes un suéter —intercedió Brad—, siempre es bueno cubrirse y llevas una blusa muy ligera.

Rojo Amanecer ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora