Canción: Bryan Adams - Nothing I've Ever Know
I
Se estaba convirtiendo en una rutina que, mientras Angie terminaba de arreglarse para comenzar el día, Brad colocara una silla frente al ventanal e interpretara algunas canciones con su guitarra. No todas eran de Bloody sunrise. El miércoles Angie decidió que debía grabar una de esas canciones y, para su suerte, fue Emily la canción que comenzó a tocar. Ella colocó la cámara en la mesita de noche aún sin comentarle a él que sería grabado, la puso a reproducir y se alejó. Él se percató de que lo había grabado hasta que ella se acercó a la mesita para detener la grabación. Brad sonrió y le preguntó:
—¿Vas a subir el video a YouTube?
Angie rió y explicó, mientras guardaba su cámara roja:
—No lo había pensado. Pero ahora me parece una buena idea.
—Pero no quedó muy bien...
—¿Qué dices? Es genial —interrumpió ella.
—No, de verdad. Cometí muchos errores, mejor vuélvela a grabar.
—¿De verdad me das tu consentimiento para subirla a internet?
—Desde luego. Anda, grábala otra vez.
El nuevo video fue dedicado especialmente para Angie, cosa que llenó su corazón de alegría. Él incluso mencionó que se encontraba en un hotel frente a la playa Bonfil, de Acapulco, luego comenzó la canción.
Ella guardó la cámara aún emocionada y se acercó a buscar su ropa, cuando él la interceptó. Aunque se quejó porque ya era tarde Brad no dejó de tocarla ni besarla hasta que la tuvo en el lugar que más le gustaba: debajo de él. Angie no deseaba detenerlo así que dejó de evitarlo y comenzó a disfrutar las caricias.
—¿Qué tan importante es la conferencia que sigue, Angie?
Ella gruñó. Se la estaba pasando tan bien que no deseaba recordar sus obligaciones.
—Importante... pero calla y sigue.
Brad rió esparciendo su cálido aliento por el vientre de Angie provocándole cosquillas, ella rió también.
—La otra comienza en dos horas, tenemos tiempo —dijo ella.
—No quiero que pienses que te llevo a perderte por el mal camino, Angie. —La mirada de Brad no era en absoluto seria.
—Me encanta perderme contigo y si es un mal camino, mejor.
II
Al terminar las conferencias Cesar se comunicó con Angie para invitarlos a encontrarse con él, después de que dieran el paseo en yate, en una famosa discoteca donde él tenía ya reservaciones. A Brad le gustaba mucho la idea de ir a bailar con Angie, pero no con ellos; sin embargo, no se sentía en el derecho de negarle a compartir un momento con sus amigos. Sabía que era ella la que debía decidir no él, así que no se negó ni demostró lo incómodo que se sentía, sólo sonrió y le comunicó a Angie que no había ningún inconveniente.
Y esa se convertía en la primera mentira.
Debido a que el paseo en el yate comenzaría a las ocho y media de la noche, tenían tiempo de sobra para mojarse un rato en la alberca del hotel y luego ir a cenar.
El restaurante al que acudieron para cenar fue uno que se encontraba sobre la bahía, allí volvieron a pedir ese platillo típico.
—¿Qué tal te ha parecido este viaje? —indagó Angie, poco después de que el mesero les entregara los platillos.
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Rojo Amanecer ©
General FictionCuando un corazón se lastima una vez, ¿puede volver a amar? Angie es una mujer fuerte, ha sobrevivido a la muerte de su hija y a un difícil divorcio. Su vida ha continuado su curso como cualquier otra. Es fotógrafa profesional y periodista. Trabaja...
