Outcomes and Tension: The True Intensity of the Day

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El viernes llegué temprano y me encontré con Harper, pero no había rastro de los demás. Harper parecía ajena a la reunión pasada; en nuestra conversación, me pidió disculpas por no contestarme, ya que había salido con Francis. Cuando vi que se acercaba Mitchell, decidí sacar una excusa y fui temprano al aula de mi primera clase, donde Evans no apareció.

De hecho, no me topé con Evans durante la mañana. Aunque había estado esperando verlo, no lo encontré en el camino ni en las clases. Su ausencia me dejó con un pequeño vacío, pero traté de no darle demasiada importancia y me enfoqué como pude en las clases hasta el receso.

Al llegar a la cafetería, me sorprendió ver a Albert Heisenberg en la entrada. Lo había olvidado por completo con todo el torbellino que había sentido ayer. Su actitud amigable y su conocimiento compartido de Harry Potter me causaron buena espina. Su cabello azabache algo rizado y su mirada curiosa siempre parecían estar dispuestos a escuchar y compartir.

—¡Hola! —dijo Albert con una sonrisa amplia—. ¿Cómo estás hoy? Estaba esperando la oportunidad para hablar contigo de nuevo.

Me sorprendió su entusiasmo y, al notar mi estado algo abatido, añadió con una expresión de preocupación:

—¿Todo bien? Pareces un poco distraída.

Decidí aprovechar la oportunidad para hablar con alguien que pudiera darme una opinión distinta y ajena a las personas de mi círculo habitual. Siempre he sido así, confiando fácilmente en las personas y compartiendo gran parte de mi vida con quienes me rodean. Le conté brevemente lo que había pasado, omitiendo algunos detalles sensibles, pero mencionando los rumores y la confusión que me habían causado. Me gusta confiar fácilmente en la gente y hablar sobre lo que me pasa porque disfruto de tener más perspectivas o consejos. Sin embargo, a veces me resulta difícil distinguir si esa persona realmente está interesada en escucharme o si solo es amable por cortesía.

Claro que debería haber aprendido y seguir el consejo de Evans de ayer, pero si lo pensamos bien, él también acaba de entrar en mi vida, y mi corazón de pollo quiere confiar en que todo puede tratarse de alguna confusión y que mi amistad de años es real y no una mentira. Mi corazón se estrujó al solo recordarlo.

Albert escuchó atentamente, asintiendo de vez en cuando.

—Vaya, eso suena realmente complicado —dijo, con una mezcla de simpatía y preocupación—. Es difícil cuando la gente en quien confías empieza a actuar de esa manera. Pero, si te sirve de consuelo, a veces compartir lo que sientes con alguien puede ayudar a aclarar las cosas. Y ya sabes, ¡siempre podemos hablar de Harry Potter para distraernos un poco!

Me reí ante la mención de Harry Potter, agradecida por su intento de aligerar el ambiente. Decidí invitarlo a sentarse conmigo durante el receso. A medida que hablábamos, me di cuenta de lo bien que podía entender mis sentimientos sin juzgarme. La conversación sobre nuestros personajes favoritos y nuestras teorías sobre la saga de Harry Potter sirvió como un agradable escape de la situación estresante.

El tiempo pasó volando, y pronto nos vimos rodeados de compañeros que se unieron a nuestra conversación. Probablemente esto se debió a que Albert es el nieto del famoso científico, lo cual generaba curiosidad, y varios fanáticos querían acercarse para ser sus amigos. Lo que al principio parecía un breve interrogatorio sobre su abuelo se desvió rápidamente cuando mencioné que esto me recordaba a un K-Drama. La conversación cambió drásticamente cuando Albert comentó que había comenzado a verlos por recomendación de su mamá, lo que para mí fue una grata sorpresa. De repente, el tema giró en torno a K-Dramas, y noté que algunos del nuevo grupo también coincidían en ese gusto, o al menos fingían interés, probablemente para quedar bien con Albert.

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